En ocasiones puede suceder que la alimentación tradicional no nos funcione como es debido, ya sea por una enfermedad o un trastorno que nos impida absorber bien los nutrientes de los alimentos que tomamos, o por algún tema puntual, como una operación. En estos casos, puede entrar el juego la nutrición enteral y parenteral, que no son otra cosa que la administración de nutrientes a través de técnicas artificiales, explican en la Clínica Aspen.

¿Qué es la nutrición enteral?

Con la nutrición enteral se busca la administración de los alimentos al aparato digestivo. Se realiza a través de una sonda, con un tubo largo que llega hasta el intestino o el estómago y que permite que la comida pase directamente al aparato digestivo.

Se suele utilizar este tipo de nutrición cuando necesitamos una mayor absorción de alimentos o cuando el sistema digestivo no funciona de forma correcta.

La nutrición enteral suele tener menos complicaciones que la parenteral

En el caso de la nutrición enteral, a la administración del alimento se la conoce como infusión. Según la cantidad y la periodicidad de su ingesta se denomina infusión continua, infusión intermitente o infusión en bolos.

La infusión continua es aquella mediante la cual el paciente recibe de forma continuada los nutrientes. Existe una variación que se nombra como cíclica y es que se concentra el tiempo en un período de en torno a las 8 o 10 horas para interferir lo menos posible en la vida diaria del afectado. Al tratarse de una sonda, la movilidad se puede ver más reducida, por lo que lo ideal es que el paciente lo note lo menos posible.

Foto: iStock.
Foto: iStock.

Con la infusión intermitente se realizan varias tomas al día de unos 20 minutos, aproximadamente como si fueran las cuatro o cinco comidas habituales. El ritmo de la sonda está limitado, pero de este modo el paciente puede realizar su vida de una forma menos intrusiva.

Por último, la infusión en bolos se da cuando la alimentación se produce durante todo el día, a través de emboladas.

A priori, la intermitente o la cíclica parecen ser las opciones más cómodas, pero elegir una u otra depende del caso de cada persona.

¿Qué es la nutrición parenteral?

Por su parte, mediante la nutrición parenteral alimentamos a nuestro organismo a través de la vena, mediante una vía médica. Esto se realiza cuando es el propio aparato digestivo el que no puede trabajar, ya sea por una enfermedad o una reciente operación. El cuerpo humano no se puede quedar sin recibir nutrientes, como es lógico, por lo que se recurre a este tipo de alimentación para que no existan carencias.

Las claves

Lo primero, debemos tener en cuenta que siempre es un médico el que tendrá que decidir qué tipo de alimentación vamos a seguir, en función de nuestras características personales, nuestro historial clínico y la situación actual.

Por lo general, se suele apostar más por la nutrición enteral ya que su proceso es más parecido al de la nutrición típica del ser humano. Sin embargo, esto no significa que la nutrición parenteral sea mala o que debamos temerle si es la opción que el médico propone. Ambas son válidas siempre que se consiga el objetivo de nutrirnos. Además, en caso de que nuestro organismo lo tolere, también se puede combinar con la alimentación tradicional por la boca.

La elección es del médico

El primero y más importante es cuando existe algún problema en el sistema digestivo (mala asimilación de nutrientes, funcionamiento ralentizado). En este caso, se buscará con este proceso suplir esas carencias mientras se soluciona el problema principal.

También, la propuesta de un tipo de nutrición enteral o parenteral puede darse por un problema de desnutrición, causado especialmente por algún asunto visto en el punto anterior. Podemos detectar la desnutrición con un análisis de sangre y tratar de suplir la falta de vitaminas, minerales o cualquier otro nutriente a través de estos tipos de alimentación.

Foto: iStock.
Foto: iStock.

En el caso de que hayamos sufrido una operación que nos imposibilite comer de forma temporal, la sonda o la vía son los métodos más normales para conseguir seguir con nuestra alimentación hasta que nos hayamos recuperado.

Otros problemas menos graves (a priori) pero que pueden afectar a nuestra alimentación son la imposibilidad para tragar correctamente o la falta de apetito durante un período de tiempo controlado.

Somos lo que comemos y, además, somos lo que absorbemos, por lo que tenemos que darle al cuerpo la gasolina que necesita y si no lo hacemos de la forma natural, hay que buscar alternativas.

El tiempo de tratamiento varía de un paciente a otro, pero siempre se debe tratar de regresar al método natural (por la boca) en cuanto el cuerpo esté preparado para ello.

Tipos de alimentos en la nutrición artificial

En este tipo de alimentación artificial o asistida se prioriza la ingesta de nutrientes, no tanto el alimento en sí. Se valorará el estado clínico del paciente y sus necesidades para determinar el tipo de dieta que se le administraría vía intravenosa o por sonda.

Cuando ya exista la posibilidad de comer a través de la boca y el esófago, se comenzará con una dieta suave y ligera, para volver a acostumbrar al cuerpo a este proceso.