Según la Sociedad Española de Periodoncia y Osteintegración (SEPA), "hasta un 85% de los españoles podrían verse afectados por, al menos, un problema de salud bucodental". Entre las afecciones más comunes se encuentran la caries, la existencia de placa bacteriana, la sensibilidad dental al frío y al calor y el sangrado de las encías, que afectan a un 55% de las mujeres y a un 45% de los hombres. Todos estos datos han hecho valedores a nuestro país del "dudoso honor de liderar el ranking de los países del sur de Europa con peores resultados en salud bucodental, destacando especialmente los problemas periodentales".

Estos datos se revelan preocupantes, en tanto que la salud bucal tiene un gran impacto en nuestro estado de bienestar general. No en vano, la deficiente salud de la boca puede conllevar dolor oral y facial, la aparición de enfermedades como las cardIacas, la diabetes, el cáncer, las renales o la ansiedad y otras afecciones más leves como, por ejemplo, la hipertensión, la tiroides, los trastornos digestivos o el asma.

Por lo tanto, tener una boca sana constituye un excelente factor de prevención de un buen número de enfermedades. Para lograr dicho cometido, lo ideal es mantener una correcta higiene, cepillándonos los dientes dos veces al día y usando el hilo dental para la correcta desaparición de la placa dental, evitar el tabaco y el alcohol, visitar periódicamente al dentista y mantener una alimentación correcta. No en vano, existen alimentos cuyos componentes son de gran ayuda para la salud de nuestra boca. Veamos cuáles son.

Lácteos.
Lácteos.

  • Calcio. Este mineral está intrínsecamente relacionado con la salud dental y, por ende, bucal. Tanto es así que el 99% del mismo se reparte entre los huesos y los dientes, por lo que procurar mantener niveles óptimos es fundamental. Cuando los huesos dentales están enriquecidos con calcio son fuertes y estables, permitiéndonos gozar de una dentición saludable y evitándonos afrontar enfermedades periodontales. Además, ayuda a endurecer el esmalte de los mismos y fortalecer del mandíbula. Tal y como hemos comentado en otras ocasiones, los lácteos, los pescados azules o los frutos secos son muy copiosos en dicho nutriente.
  • Vitamina D. El calcio no podría ejercer sus funciones sin este nutriente, por cuanto interviene en su correcto metabolismo. Además, incrementa la densidad ósea y evita la inflamación de las encías. Se consigue con la exposición al sol, de la que obtenemos hasta el 90% del total. Pero también podemos hallarla en diversos alimentos como el queso, el hígado de ternera, el salmón o la yema de huevo, entre otros.
  • Potasio. Al igual que la vitamina C, es esencial para la densidad ósea y dental. Con la ayuda del magnesio, evita que la sangre adquiera acidez, lo que puede hacer filtrar el calcio de los huesos y dientes. Algunos de los mayores proveedores de este mineral son las patatas, el aguacate, los higos, los plátanos, la alcachofa, la calabaza o las coles de Bruselas.

Hasta un 85% de los españoles podrían verse afectados por, al menos, un problema de salud bucodental

  • Vitamina C. Este micronutriente es uno de los componentes principales de las encías, cuyo deterioro puede desembocar en diversos problemas como las encías retraídas. Además, es fundamental para la creación del colágeno, una sustancia que ayuda al buen estado del tejido conectivo y la elasticidad de los ligamentos y los músculos; incluso puede evitar la aparición de afecciones como la gingivitis o a debilidad de los dientes. Por lo tanto, es primordial para la salud bucal, tal y como queda demostrado en un estudio publicado en la Biblioteca Nacional de los Estados Unidos. Concluye que "la evidencia clínica indica que la vitamina C funciona mejorando los mecanismos de defensa del huésped y, por lo tanto, está implicada en la preservación de la salud periodontal". Los cítricos, los vegetales de hoja verde y las patatas son las mayores fuentes de dicha vitamina.

Vitamina C.
Vitamina C.

  • Fósforo. Junto con el calcio, es el principal responsable de la construcción de los huesos y, por lo tanto, de los dientes. Además, es responsable de su fortalecimiento y el mantenimiento de las estructuras óseas. Podemos hallar este mineral en los alimentos de origen animal como la carne de cerdo y ternera, el queso, los mariscos, el salmón o el atún, así como en vegetales como las lentejas o la soja.
  • Vitamina A. Interviene en la formación de las piezas dentales y en el buen estado de salud de las membranas mucosas, previendo la incómoda boca seca o las caries y promoviendo la cicatrización de las heridas. Entre los alimentos ricos en esta vitamina se encuentran el hígado, la yema de huevo, los vegetales de hoja verde, el pescado o las frutas de color naranja.
  • Vitamina K. Esta vitamina liposoluble es necesaria para la producción de osteocalcina, una proteína que ayuda al calcio a incorporarse el tejido óseo. También lucha contra las sustancias que rompen el hueso, acelera el proceso de cicatrización y estimula la coagulación de la sangre (de ahí que también se la denomine la 'vitamina antihemorrágica'). Los vegetales de hoja verde, los lácteos, los aceites vegetales, las frutas como el kiwi, el higo o las uvas y los frutos secos, especialmente anacardos, pistachos y ciruelas secas, son los más generosos.