Aunque solo el 1% de la población mundial ha sido diagnosticada con la enfermedad celiaca, numerosos estudios e investigadores apuntan a que el 13% de la población puede sufrir también una sensibilidad al gluten no celiaca. Esta extraña dolencia ha sido recientemente redescubierta y todavía se tiene muy poca información al respecto. Por el momento, se sabe que es una “nueva patología que sufren personas a las que se les ha descartado padecer la enfermedad celiaca y/o alergia al trigo. [...] Pese a incluir el término gluten en el nombre de la nueva enfermedad, se desconoce si este componente del trigo, otras proteínas o los hidratos de carbono son los que desencadenan la sintomatología”, explican desde la Federación de Asociaciones de Celiacos de España (FACE).

Entonces, ¿cuál es el problema? Un nuevo estudio en la materia parece haber encontrado por fin al culpable. ¿Habéis oído hablar alguna vez de los fructanos? Estamos ante un polímero, perteneciente a la familia de los polisacáridos y los oligosacáridos, formado exclusivamente por unidades de D-fructosa y muy presente en fuentes alimentarias vegetales. ¿Realmente está dicho compuesto detrás del malestar intestinal de estos pacientes?

¿Intolerancia a los fructanos?

Como ya hemos visto anteriormente, los fructanos son un componente muy difícil de digerir y absorber en el intestino delgado, y cuya principal particularidad es que comienza a fermentar cuando llega al colon produciendo síntomas gastrointestinales como hinchazón, espasmos abdominales, gases, dolor de estómago o incluso diarrea. Aunque también predominan las manifestaciones extradigestivas como el cansancio, los dolores musculares o articulares y la dificultad para concentrarse.

Un cuadro clínico que ha aumentado considerablemente entre la población desde su descubrimiento en la década de 1980. “Sin embargo, aún hay dudas acerca de su diagnóstico y tratamiento, así como de los mecanismos fisiopatológicos. Puesto que aún no se cuenta con biomarcadores validados para diagnosticar la sensibilidad al gluten no celiaca, el protocolo diagnóstico sigue siendo engorroso y poco apto para grandes estudios epidemiológicos”, asegura la FACE.

El protocolo diagnóstico para la sensibilidad al gluten no celiaca es engorroso y poco apto

Bajo esta premisa, la única solución es descartar la enfermedad celiaca y la alergia al trigo, y observar si existe una mejora al seguir una dieta libre de gluten, algo que suele suceder pues la mayoría de alimentos que incluyen esta proteína en su composición también tienen fructanos. Sin embargo, la recuperación nunca llega a ser del todo efectiva, provocando el desconcierto de los pacientes y de la propia comunidad médica. Ahora por fin se sabe el motivo de esta reaparición, muy relacionada también con otra enfermedad de suma importancia: el síndrome del colon irritable.

Las personas que padecen dicha dolencia solían eliminar el trigo de su dieta, pero los síntomas propios de la enfermedad celiaca volvían a aparecer tras el consumo de otros alimentos como la cebolla, el ajo, los garbanzos, las alcachofas, el repollo, el brócoli, la sandía, el pomelo, las pasas o los higos secos, todos ellos portadores de fructanos en gran medida. Fue entonces cuando se descubrió su influencia en el sistema gastrointestinal, motivando así la creación de una dieta que facilita la digestión y elimina toda sustancia nociva para el organismo de los pacientes.

Dieta FODMAP

FODMAP son las siglas en inglés de oligosacáridos, disacáridos, monosacáridos y polioles fermentables, es decir, todos aquellos compuestos que están prohibidos dentro de dicha alimentación. Estos azúcares e hidratos de carbono fermentables provocan un aumento de agua en el intestino por osmosis: “Pueden no digerirse o no ser absorbidos correctamente y sobrealimentar a bacterias de la microbiota intestinal que los fermentan”, explica la dietista-nutricionista Julia Farre, dando lugar a los síntomas expuestos anteriormente. Muchos médicos ya recetan esta dieta a los pacientes que padecen problemas estomacales tras descartar la enfermedad celiaca. ¿Qué alimentos forman parte de este régimen?

La carne, el pescado, los huevos y los frutos secos son indicados siempre que no haya intolerancia

Según las directrices de la dieta FODMAP, la carne, el pescado y los huevos son muy bien recibidos, al igual que los frutos secos -siempre y cuando el paciente no padezca ninguna intolerancia a ellos-. También se pueden tomar pequeñas cantidades de lácteos bajos en lactosa. “En cuanto a las verduras y las frutas ricas en FODMAP se aconseja limitarlas a una pequeña guarnición del tamaño de una pelota de tenis. Comer este pequeño tamaño 2 veces al día se tolera mejor que tomar una cantidad más grande toda junta en una misma ingesta”, añade Farre.

En el caso de sufrir estreñimiento durante el proceso, los expertos recomiendan incluir un poco de avena en la dieta. Un alimento bajo en FODMAP pero con gran aporte de fibra. Otro aliado en este sentido es el agua, cuyo consumo también deberemos incrementar. “Cuando ya hayan desaparecido los síntomas es el momento de hacer la reintroducción de alimentos. Recomiendo hacerlo poco a poco y registrando todo lo que se come y los síntomas que se padezcan. De esta manera será más fácil identificar si hay algún alimento que se tolera mal”, concluye la experta.