Dentro del cuerpo humano nos encontramos con órganos capaces de lograr proezas totalmente increíbles. Un ejemplo de esto es nuestro hígado, que es la única parte de nuestro cuerpo capaz de regenerarse por sí sola. Hay que tener en cuenta que solo regenera la masa perdida, no necesariamente la forma, pero lo logra en un máximo de 15 días. Otros, en cambio, son mucho más delicados. Este es el caso del páncreas, un órgano graso situado justo detrás de nuestro estómago que cumple funciones vitales para nosotros. Por una parte, es una glándula exocrina (que produce sustancias que no son hormonas, sino enzimas, saliva, jugos gástricos...). Se encarga de liberar en el duodeno bicarbonato, diseñado para neutralizar el potente ácido estomacal, que de pasar intacto al intestino provocaría serios daños. También libera en el tracto digestivo diversas enzimas diseñadas para romper las moléculas de diversos nutrientes, como los lípidos, los hidratos de carbono y las proteínas, para que puedan ser absorbidos por la pared intestinal. Por otra parte, también es una glándula endocrina, encargada de liberar hormonas en nuestro torrente sanguíneo. Las más importantes son la insulina y el glucagón, directamente relacionadas con el control del nivel de glucosa en sangre. El glucagón hace que el hígado produzca más si los niveles son bajos y la insulina hace que las células sean capaces de absorber el azúcar con más facilidad, haciendo que bajen los niveles.

"La diabetes es uno de los factores de riesgo establecidos para el cáncer pancreático

Ahora, un grupo de investigadores surcoreanos, liderados por el doctor Cheol-Young Park, del Kangbuk Samsung Hospital de Seúl, han descubierto que los niveles elevados de azúcar en sangre están relacionados con una mayor prevalencia de cáncer de páncreas. "La diabetes es uno de los factores de riesgo establecidos para el cáncer pancreático", ecplica el doctor Park. Además, cuando los investigadores evaluaron la incidencia de forma macroscópica, comparándola con los niveles de azúcar en sangre (sin necesidad de la existencia de diabetes), "los casos aumentaron cuanto más subieron los niveles de glucosa en sangre en ayuno", apostilla el doctor.

Los datos que usaron los científicos para la elaboración de este trabajo se basaron en la base de datos global de salud de Corea del Sur. Más de 25 millones de pacientes. Por supuesto, la relevancia es enorme, como explica el doctor Park: "Nuestra investigación sugiere que la detección prematura de la hiperglucemia en los chequeos sanitarios y la modificación de nuestro estilo de vida para mejorar nuestro perfil glucémico ofrece una oportunidad fundamental para disminuir el riesgo de cáncer pancreático".

Las cifras españolas

Según la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), en este año 2019 aparecerán 8.169 nuevos casos de cáncer pancreático. Esto no lo sitúa, ni de lejos, como uno de los cánceres más comunes. Eso es una buena noticia, desde luego, sobre todo si tenemos en cuenta que es uno de los más mortales. La morfología e importancia del órgano impide un tratamiento eficaz por parte de los facultativos especializados, por lo que el número de fallecimientos a causa de esta afección ascendió en España en el año 2017 a 6.868, lo que representa una mortalidad algo mayor al 80%. Eso lo coloca en tercer lugar en la escala, detrás de los tumores de pulmón y de los de colon.

Foto: iStock.
Foto: iStock.

Como explicaba el doctor Park, averiguar todo lo que podamos sobre los factores de riesgo de esta afección es fundamental pues, dado que no podemos tratarlo eficazmente, la mejor forma de luchar contra él será evitar que la población desarrolle la enfermedad.

Para controlar nuestro nivel de glucemia (azúcar en sangre) debemos tener en cuenta que los azúcares en sí (todos los hidratos de carbono) son lo que más lo eleva, como es lógico. Cuanto más complejo, al menos químicamente, sea el carbohidrato, menos lo elevará. Por ejemplo, los panes integrales tienen un índice glucémico considerablemente menor que los que están hechos con harinas refinadas y, además, son una importante fuente de fibra. De todos modos, los alimentos que no tienen hidratos de carbono, sino que están en su mayor parte compuestos por grasas o proteínas, serán nuestra mejor opción para hacer frente a los peligros que tiene el azúcar alto en sangre.