Si eres de los que no medita demasiado su dieta y cree que las repercusiones no van más allá de unos michelines de más o un poco de colesterol que se puede contrarrestar con unas simples pastillas, te equivocas de cabo a rabo. No en vano, según un reciente estudio elaborado por estudiosos de la Universidad de Washington (EEUU), dirigidos por el doctor Ashjan Afshi, con datos extraídos de 195 países, una mala dieta mata más de lo que podríamos imaginar.

Solo en 2017, la friolera de 11 millones de personas murieron por culpa de una mala alimentación. Lo cierto es que estamos ante un documento muy exhaustivo, realizado desde 1990 hasta 2017, que tiene en cuenta infinidad de variables y que, por supuesto, pasamos ya a analizar pues tiene más datos que conviene conocer.

La enfermedad cardiovascular, la que más mata

Sus conclusiones no podrían ser más esclarecedoras y sobrecogedoras y, sin duda, destaca la necesidad de mejorar la dieta a nivel mundial, nacional y regional. Así, según podemos leer en el citado estudio, la enfermedad cardiovascular (9,4 millones) fue la causa principal de muertes relacionadas con la dieta, seguidas de cánceres (913.000) y diabetes tipo 2 (339.000). En muchos de esos casos, hablamos de fallecimientos entre adultos de menos de 70 años.

Se podrían prevenir entre el 30% y el 50% de las muertes por causa cardiovascular comiendo mejor

Este estudio ofrece datos muy pormenorizados y, por lo tanto, nos permite averiguar qué tipo de problema de salud asociado a una mala dieta desarrollaron en ciertas regiones del mundo. En concreto, gracias a este estudio podemos saber que en Asia Central es donde más se muere por culpa de las enfermedades cardiovasculares.

Pero seguramente a todos nos interesará saber qué dice este estudio acerca del caso concreto de España. Afortunadamente, aunque es cierto que no escapamos del todo a su influjo, nuestro país es junto con Israel y Francia el país donde menos se muere por esta cuestión. En cambio, en países como Estados Unidos prácticamente se dobla el número de personas que fallece a causa de una mala dieta.

Foto: iStock.
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"En 2017, más de la mitad de las muertes relacionadas con la dieta fueron atribuibles a un alto consumo de sodio, otras al bajo consumo de granos integrales, así como pocas frutas en la dieta. La baja ingesta de granos enteros fue el principal factor de riesgo en la dieta entre hombres y mujeres y el principal factor de riesgo en la dieta para la mortalidad entre las mujeres. El sodio ocupó el primer lugar en mortalidad entre los hombres, seguida por la baja ingesta de cereales integrales y las frutas. La baja ingesta de granos enteros fue el principal riesgo de muerte entre los adultos jóvenes (de 25 a 50 años) y el sodio ocupó el primer lugar entre los adultos mayores de menos de 70 años", podemos leer textualmente.

Un estudio similar en Alemania

Pero no es el único estudio que abunda en unos resultados semejantes. Podríamos decir que llueve sobre mojado, pues a principios de año se hicieron públicas las conclusiones de una investigación llevada a cabo en la Universidad Martin Luther Halle-Wittenberg (Alemania). Así, según este informe, hasta 44.000 personas mueren en España cada año debido a enfermedades cardiovasculares derivadas de una mala alimentación.

Dicho estudio también tomaba un periodo de años prácticamente idéntico al del anterior, de 1990 y 2016, pero a diferencia del estadounidense dejaba fuera al año 2017. Aunque este último se limita solo a 51 países, mientras que el otro tenía en cuenta 195. Según se desprende del citado documento, un total de 4,3 millones de personas, de los que 2,1 millones fallecimientos estuvieron relacionados con una mala alimentación, sobre todo por un consumo bajo de frutas, verduras, frutos secos y semillas y un exceso de consumo de sal.

Foto: iStock.
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Según la citada investigación alemana, estamos ante un claro ejemplo de muertes evitables. En concreto, se podrían prevenir entre el 30 y el 50% de estas muertes por causa cardiovascular tan solo mejorando nuestra alimentación. Dentro de Europa, el Reino Unido e Italia destacan por una nutrición que está acabando con miles de sus paisanos. No en vano, presentan una elevadísima mortalidad por esta causa.

Sin duda, muchos de estos problemas de salud nos los ahorraríamos si permaneciéramos más fieles a la dieta mediterránea de eficacia más que contrastada durante siglos. No en vano, sus beneficios saludables la han convertido en Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

"La dieta mediterránea –cuyo nombre viene de la palabra griega 'diaita', que quiere decir modo de vida– no comprende solamente la alimentación, ya que es un elemento cultural que propicia la interacción social, habida cuenta de que las comidas en común son una piedra angular de las costumbres sociales y de la celebración de acontecimientos festivos", declaran al respecto en la web del centro tecnológico AINIA.