Esa mañana como muchas otras la emisora de radio emitía un llamamiento: se necesita sangre de tipo O universal. La disminución de donaciones de sangre suele coincidir con el periodo estival. Por este mismo motivo, y por citar tan sólo un ejemplo, el Centro de Transfusión, Tejidos y Células (CTTC) de Cádiz, ha puesto en marcha, un año más, la campaña ‘Verano Solidario’ con el objetivo de conseguir que el abastecimiento de sangre y sus derivados a los hospitales de la provincia esté garantizado también en esta época. El coordinador del CTTC, Miguel Ángel Barbero explicaba que diariamente se necesitan entre 150 y 180 donaciones.

Y ahora la buena noticia: un nuevo estudio allana el camino para resolver el desafío actual de aumentar la cantidad de sangre disponible para transfusiones. El secreto está en nuestra flora intestinal.

En España por cada 1.000 habitantes, 25,41 son donantes de sangre. Un dato todavía muy bajo

Nunca nos han inspirado confianza y siempre les hemos subestimado. Hablamos de los microbios, organismos unicelulares diminutos, que nos han dado una lección de vida.La primera porque gracias ellos, las relaciones entre las diversas formas de vida del planeta se mantienen y porque sin ellos (virus, bacterias, protozoos, hongos…) el ser humano no podría existir. Y habitan en nuestro intestino.

La segunda, como decíamos anteriormente, llega de la mano de investigadores canadienses que han descubierto que dos enzimas de una bacteria de la flora intestinal convierten la sangre de tipo A y B en sangre de donante de tipo O universal.

Según la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH), la Sociedad Española de Transfusión Sanguínea (SETS) y la Fundación CAT -organismo de certificación de la calidad en transfusión sanguínea- los datos correspondientes a 2016 cifran en el número total de donaciones de sangre registradas en España un ascenso a 1.698.759, dato ligeramente inferior a la del año anterior (2015). El número de donantes activos entre la población general fue de 36,07 por cada 1.000 habitantes.

Las cifras de Europa están en consonancia con las de nuestro país: la media europea de donantes se sitúa en 22 por cada 1.000 habitantes y hay un 20% de donantes nuevos.

Foto: iStock
Foto: iStock

Según un informe de la Fundación Instituto Roche, “”el microbioma humano es la población total de microorganismos con sus genes y metabolitos que colonizan el cuerpo humano, incluyendo el tracto gastrointestinal, el genorganismos con sus genes y metabolitos que colonizan el cuerpo humano, incluyendo el tracto gastrointestinal, el genitourinario, la cavidad oral, la nasofaringe, el tracto respiratorio y la piel”.

Estas comunidades tienen un “comportamiento simbiótico y mutualista con las células humanas y son imprescindibles para el correcto funcionamiento de nuestro organismo. Debido a su enorme capacidad metabólica el microbioma es considerada un ‘órgano’ imprescindible para la vida y con influencia en la salud y la enfermedad”, insiste la institución.

Además, se recuerda en el documento, presenta “particularidades y características propias inherentes a cada individuo, pudiendo variar en función de la base genética, la dieta, y la interacción con el medio ambiente”.

En la nueva investigación, publicada en Nature Microbiology, se apunta que “el cribado metagenómico funcional del microbioma intestinal humano nos da una mejor comprensión de cómo los genes microbianos dan forma a casi todos los aspectos de la fisiología. Aunque todavía no se ha caracterizado un número importante de especies microbianas, los enfoques de la próxima generación han aumentado el número de genomas de microorganismos intestinales que pueden mapearse”.

La ciencia también debe cerciorarse de que las enzimas microbianas no aumenten el riesgo de patologías

Por ejemplo, el análisis del metagenoma intestinal ha proporcionado pistas sobre la fisiopatología de las enfermedades hepáticas y la diabetes tipo 1.

El nuevo estudio, realizado en la Universidad de la Columbia Británica, Canadá, indaga en la búsqueda en la microbiota intestinal debido a que los antígenos de los grupos sanguíneos A y B son similares a lo que hay dentro las mucinas en las paredes intestinales.

Las mucinas, que son el principal constituyente de la mucosa intestinal, funcionan tanto como barrera para las bacterias intestinales como puntos de acoplamiento. También en muchos casos son fuente de nutrición para los componentes del microbioma intestinal, por lo que algunas de las baterías presentes debían tener la capacidad de aferrarse a los antígenos presentes y degradarlas. Y de ahí que puedan ser útiles para la transformación de los grupos sanguíneos.

Para el estudio se utilizaron muestras fecales de un hombre sano, de grupo sanguíneo AB+, de las que se aislaron diferentes microorganismos, y se observó cómo actuaban en diferentes muestras de sangre humana. Encontraron que la bacteria Flavonifractor plautii como la adecuada para atrapar los antígenos del grupo sanguíneo A.

Foto: iStock
Foto: iStock

Los autores construyeron una biblioteca metagenómica que contenía grandes fragmentos de ADN extraídos de las muestras fecales del varón. Las enzimas halladas fueron nombradas como FpCBM32 y FpGH36 y las ensayaron para ver si podrían convertir sangre tipo A y B en O para lo cual fueron incubadas solas o ambas con los diferentes tipos de sangre y se midió la liberación de azúcar. Los tipos de sangre son diferentes debido a los azúcares de la superficie de los glóbulos rojos. A tiene sus propios azúcares, diifentes de B y AB, de ambos. Sin embago, la sangre universal no tiene azúcares.

Aunque se necesita más trabajo para asegurar que todos los antígenos A hayan sido eliminado para poder 'reconvertise en sangre 0 y ser transfundida sin riesgos de histcompatibilidad, la ciencia también debe cerciorarse de que las enzimas microbianas no hayan modificado nada en el glóbulo rojo que pueda alterar su función y elevar el riesgo de patologías. Pero lo que sí es cierto es que por ahora, esta investigación permite pensar que tener la capacidad de transformar el tipo A en el tipo O, ayudaría a aliviar la carencia de suministros de sangre.