El café es un bálsamo para el corazón y para el espíritu. Una cita que se atribuye a Giuseppe Verdi, y que, unos 150 años después de ser dicha, parece que además de ser poética está cargada de razón.

La relación entre esta bebida oscura e intensa y la salud cardiovascular es de lo más controvertida. ¿Es bueno, o, por el contrario, agita en exceso nuestra víscera más preciada? Un nuevo estudio aporta luz sobre el tema. Se ha llevado a cabo en el Brigham and Women´s Hospital, de la Escuela de Medicina de Harvard. Allí, un equipo de investigadores del Departamento de Medicina Preventiva, ha analizado la asociación existente entre el consumo de café y el riesgo por parte de la población masculina de padecer fibrilación auricular, el tipo de arritmia más frecuente. Se produce cuando en condiciones normales la frecuencia cardíaca baja o se eleva y el ritmo cardiaco deja de ser regular.

Los participantes que bebieron entre 1 y 3 tazas de café al día tenían menos riesgo de fibrilación articular

Los científicos han contado con los datos de 18.960 hombres que participaron en el Physicians' Health Study, un trabajo que se realizó en Estados Unidos entre 1982 y 1995 para analizar los riesgos y los beneficios de la aspirina y el betacaroteno en las enfermedades cardiovasculares y el cáncer. En una segunda fase se evaluó también el efecto de diferentes suplementos vitamínicos en dichos problemas de salud y aquí se contó con la colaboración, entre 1997 y 2007, de 14,641 hombres.

Foto: iStock.
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Los participantes ofrecieron una detallada información sobre la dieta, que ha venido de fábula a los investigadores de este nuevo trabajo. Así, determinaron la cantidad de café que habían tomado durante el año anterior: ninguna o una taza de café al mes, de una a tres tazas al mes, una taza a la semana, de dos a cuatro por semana, de cinco a seis por semana, una taza al día, de dos a tres, cuatro o cinco o más de seis tazas de café al día. También se conocieron los diagnósticos de fibrilación auricular que se iban dando a lo largo de los años y a estos pacientes se les dieron cuestionarios suplementarios para tener en cuenta los tratamientos que siguieron.

Además, se analizaron distintas variables relevantes, como la edad (la media era de 66 años), el peso, la altura, si los participantes eran fumadores o no y en caso afirmativo con qué frecuencia, si bebían alcohol (nunca, raramente, mensualmente, semanalmente, a diario o más de dos copas al día), si practicaban ejercicio (un día a la semana, de uno a dos, de tres a cuatro o de cinco a siete días por semana). Y se obtuvo información sobre el historial personal y familiar de enfermedades cardíacas, así como de otro tipo de trastornos, desde la diabetes a la hipertensión, pasando por la hipercolesterolemia.

Antioxidantes, aliados del corazón

Con todos estos datos se realizaron dos análisis de riesgo y se obtuvieron los siguientes resultados, que acaban de publicarse en Journal of the American Heart Association: los participantes que bebían entre una y tres tazas de café al día tenían un riesgo menor de padecer fibrilación auricular. Y ellos eran los únicos beneficiados. No se encontró relación de menor riesgo con este trastorno en una ingesta menor a una taza diaria, ni en una mayor a tres tazas al día. En una segunda evaluación entre la cafeína y el riesgo de fibrilación auricular los científicos no encontraron una asociación significativa. Esto lo achacan a que los efectos positivos hallados en el primer análisis se debían a otros componentes del café. No hay que olvidar que este contiene un buen número de antioxidantes, incluyendo polifenoles, cafestol y ácido clorogénico, que podrían reducir, según los expertos, los episodios cardiovasculares gracias a sus efectos anti inflamatorios.

De hecho, estudios previos han mostrado que los antioxidantes protegen frente a la fibrilación auricular, como es el caso del trabajo realizado en el departamento de Medicina Interna de la Universidad de Roma en 2014, que publicó EP Europace, revista de la Sociedad Europea de Cardiología; y otros han comprobado la existencia de una relación inversa entre los polifenoles y las enfermedades cardiovasculares, entre ellos el realizado en la Unidad de Nutrición Humana de la Universidad de Auvergne, en Francia, publicado en 2011 en Therapeutic Advances in Chronic Disease.

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En nuestro país, la Revista Española de Cardiología publicó hace unos meses un trabajo realizado por científicos del Complejo Hospitalario de Navarra y la Universidad de Navarra-IDISNA que analiza también este asunto. La población con la que han contado fue de 19.163 adultos, con una edad media de 37,2 años, y mayoritariamente femenina (62% de mujeres). Los investigadores clasificaron a los participantes en cinco grupos según el número de tazas de café que consumían; y los casos que fueron surgiendo de fibrilación auricular se confirmaron por un especialista en cardiología. El modelo de análisis utilizado incluyó también múltiples variables y se ajustó por sexo, edad, hipertensión arterial, índice de masa corporal, diabetes, enfermedad coronaria, insuficiencia cardíaca, tabaquismo...

La fibrilación articular afecta hoy en día a más del 4% de los españoles mayores de 40 años

El seguimiento fue de más de 10 años y los resultados obtenidos son parecidos, si bien no idénticos, a los del estudio de Harvard: un consumo de entre una y seis tazas de café a la semana se asocia a una reducción en el riesgo de fibrilación auricular en varones de una cohorte mediterránea española.

En los últimos años la incidencia de este trastorno en el mundo occidental va en aumento y según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, alrededor del 2% de los adultos jóvenes y el 9% de los mayores de 65 años, viven con él en dicho país. En España, según datos de la Fundación del Corazón, su prevalencia también se ha incrementado en los últimos años y actualmente se calcula que afecta a más del 4% de los mayores de 40 años.