Hay más genes en tu microbiota que estrellas en el universo
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Pequeñas, pero fundamentales

Hay más genes en tu microbiota que estrellas en el universo

Nuestra salud (no solo la gastrointestinal) es dependiente de estos microorganismos. Conocerlos a la perfección es fundamental si queremos tener una salud de hierro, y de eso se están encargando en Harvard

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Se calcula que hay, aproximadamente un cuatrillón de estrellas en el universo. Dicho de otro modo, 1.000.000.000.000.000.000.000.000 bolas incandescentes en el cielo. Lo curioso, según acaba de publicar un grupo de investigadores de Harvard, es que hay, por lo menos, los mismos genes en nuestra microbiota intestinal.

Como hemos explicado innumerables veces, nuestra flora intestinal es responsable de llevar a cabo un sinfín de funciones vitales para nosotros. Seremos una máquina perfecta, pero sin estas simbiosis no estaríamos aquí. El ejemplo más relevante de esto es la incapacidad de nuestro organismo de eliminar los glóbulos rojos muertos. Cuando nuestras células sanguíneas circulan demasiado tiempo por nuestras venas y arterias, pierden la capacidad de transportar oxígeno, lo que los convierte en inútiles totales. Es entonces responsabilidad de nuestro hígado 'matar' esas células y deshacerse de los residuos resultantes. El problema es que el resultado de esa descomposición es la 'bilirrubina' (descubierta en 1990 por Juan Luis Guerra). Esta molécula pasa a nuestro intestino para ser desechada. El problema es que la pared intestinal la identifica como 'amiga', lo que provoca que sea reabsorbida y vuelva a entrar en el torrente sanguíneo. Varios procesos tienen lugar para evitar esto, pero el más notable es el que llevan a cabo ciertas bacterias de la flora intestinal, encargadas de degradar la bilirrubina para dar lugar al urobilinógeno, que se degrada a su vez en urobilina y en estercobilina, que pueden ser excretadas. Son estas sustancias las que confieren tanto a haces como a orina sus característicos colores.

"Nuestras bacterias intestinales sumonen nada más y nada menos que 2 kilos de nuestro peso total"

Poniéndolo todo en perspectiva, es lógico que dentro de nosotros haya un cuatrillón de genes ajenos a los que nos transmitieron nuestros padres. No en vano, como explica el director general del Instituto Español de Nutrición Personalizada, Javier Cuervo: "nuestras bacterias intestinales sumonen nada más y nada menos que 2 kilos de nuestro peso total". Son miles de millones de organismos, de miles de especies diferentes, viviendo dentro de nosotros.

Las metas del estudio

Los investigadores Branden T. Tierney, Zhen Yang, Jacob M. Luber, Eleanor Mehlenbacher, Chirag J. Patel y Aleksandr D. Kostic de la Universidad de Harvard buscan llevar a cabo algo así como el proyecto genoma humano pero de nuestra microbiota. Como explica el propio autor principal del estudio, Branden Tierney: "Se trata de un estudio dedicado a abrir puentes, el primer paso en lo que es probable que se convierta en un largo viaje hacie la comprensión de cómo las diferencias del contenido genético alteran el comportamiento microbiano y así poder modificar, nosotros, los riesgos de sufrir ciertas enfermedades".

(iStock)
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Lo cierto que el microbioma humano se ha investigado desde hace ya algunos años con ahinco. Se han secuenciado cientos de códigos genéticos de diversas especies de bacterias que viven en nuestro tracto intestinal. El problema es que tal cosa es algo similar a ir con un vaso al océano y llenarlo. Si no hay peces en su interior, podríamos caer en la trampa de asumir que no hay peces en el mar, pero no es así. Lo mismo pasa con las bacterias: determinar los genes de una sola es insuficiente. Como explica otro de los autores del artículo, el profesor de informática de la Universidad de Harvard Chirag Patel: "Al igual que no hay dos hermanos que compartan exactamente el mismo código genético, no hay dos cepas del mismo tipo de bacteria que sean genéticamente idénticas. Dos miembros de la misma especie bacteriana pueden tener un mapa genético muy diferente, así que la información sobre una sola podría esconder diferencias críticas".

Esto, lo que puede suponer en un futuro próximo es que, teniendo en cuenta que la flora bacteriana cumple tantas 'tareas' en nuestro organismo, y su disfuncionalidad se asocia a mutitud de trastornos, saber identificar detalladamente lo sgenes responsables de esas inefectividades podría suponer el futuro de los tratamientos especializados, capaz de tratar las condiciones médicas de individuos concretos.

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