De entre todas las enfermedades psiquiátricas, la más peligrosa es la anorexia nerviosa. Esta afección se caracteriza por la pérdida voluntaria de peso o el mantenimiento de una masa corporal demasiado baja. Como han probado multitud de trabajos científicos a lo largo de los años, de entre los que destaca el metaestudio 'Mortality in Anorexia Nerviosa' del doctor Patrick F. Sullivan, la anorexia nerviosa es la enfermedad mental con mayor tasa de mortalidad. Como explica el investigador: "Se estima que la tasa de mortalidad para sujetos con anorexia nerviosa es sustancialmente mayor que la del resto de pacientes psiquiátricos de sexo femenino o de la población general".

Aunque tendemos a relacionar esta afección directamente con la comida, como explican desde la Clínica Mayo: "No se trata de eso. Es una manera extremadamente poco saludable y, en ocasiones mortal, de intentar afrontar los problemas emocionales. Los que la sufren equiparan la delgadez con la autoestima". Esto, aunque no lo explique completamente, si arroja algo de luz sobre el hecho de que, en España, según explican desde el grupo Adeslas, "los últimos estudios muestran una prevalencia de los 'trastornos de la conducta alimentaria' (TCA) en la población adolescente del 4,5%". Vamos, que los problemas de autoestima que desembocan en anorexia son sufridos por adolescentes, en su inmensa mayor parte mujeres.

"Hemos identificado la parte del cerebro que controla la relación entre las emociones y las ganas de comer"

La lucha contra esta enfermedad es harto complicada. Implica horas y horas de sesiones con psiquiatras, medicación, luchas con el paciente (que se resiste fervientemente a comer y a cambiar su comportamiento), la intervención de la familia y la vigilancia constante. Como explican desde la Clínica Mayo, los factores de riesgo de esta enfermedad son tres:

  • Genética. No hay mucho que podamos hacer por evitarlo. "Aquellos que tienen un familiar de primer grado (padre, hijo, hermano..) que haya padecido el trastorno, presentan un riesgo mucho mayor".
  • Dieta. Al parecer, como apuntan desde el reputado centro médico estadounidense, "existen pruebas contundentes de que muchos de los síntomas de la anorexia, en realidad, son síntomas del hambre". Aunque se sigue estudiando esta correlación, lo que sí sabemos es que esto desemboca en un círculo vicioso, en el que el hambre causa anorexia, y la anorexia hambre.
  • Transiciones. Los cambios (grandes) en nuestro estilo de vida pueden desembocar en esta afección. Tanto problemas escolares, como sociales, cambios de domicilio, muertes de allegados... pueden ser causa del desarrollo de esta enfermedad, y todos estos escenarios ahora mencionados comparten una característica común: el estrés.

El nuevo estudio

Esa es la conclusión a la que han llegado los investigadores Yuanzhong Xu, Benjamin R. Arankiel, Qingchun Tong el resto de su equipo de la Brown Foundation Institute of Molecular Medicine, dependiente de la University of Texas McGovern Medical School, en Estados Unidos. Los científicos descubrieron (en ratones) un circuito neuronal que, cuando se activaba, aumentaba los niveles de estrés de los roedores a la vez que reducía sustancialmente sus ganas de comer.

Las emociones tienen consecuencias en los hábitos alimenticios. (iStock)
Las emociones tienen consecuencias en los hábitos alimenticios. (iStock)

Como explica el autor principal del estudio, el doctor Qinchun Tong: "Hemos identificado una parte del cerebro que controla el impacto que tienen las emociones sobre el acto de comer". Aunque es cierto que el descubrimiento ha sido realizado en ratones, el sistema nervioso de estos roedores es extraordinariamente similar al de los seres humanos. Es por esto que es el animal más utilizado para desarrollar avances científicos en el terreno de la salud.

El estrés: engorda y adelgaza

La etimología de este término proviene del latín 'strictus', que significa apretado, comprimido, tirante. Este sentimiento, en gran medida relacionado con lo que podríamos definir como 'agobio', tiene serias repercusiones en nuestra salud. El estrés se ha relacionado con enfermedades cardiovasculares, gastrointestinales, endocrinas y, sobre todo, psiquiátricas. Son muy comunes los casos de gente que come descontroladamente durante periodos de estrés intenso y prolongado, pero, como explicábamos más arriba, también es un factor de riesgo para el desarrollo de la anorexia nerviosa. Según los autores del estudio, "anteriores investigaciones han establecido que el estrés puede tanto aumentar como reducir el deseo que tiene una persona de comer, pero los mecanismos neuronales por los que esto tiene lugar continúan siendo un miesterio".

Aunque aclaran que todavía es necesaria mucha investigación al respecto, aumentar nuestra comprensión tanto de éste fenómeno como de las enfermedades asociadas a él solo puede jugar a nuestro favor a la hora de erradicar esta enfermedad.