Hace apenas cuatro días, Alimente se hacía eco de las nuevas guías europeas de diabetes, colesterol y enfermedades cardiovasculares. Uno de los puntos cardinales de estas pautas novedosas es la apuesta firme por reducir aún más el considerado como uno de los mayores enemigos públicos, el colesterol LDL, el 'malo', tal y como anunciábamos. Ahora, sabemos que las cifras a alcanzar son: menos de 55 mg/dl y una reducción del valor basal del 50% en personas de alto riesgo. La pauta de las guías anteriores era de menos de 70 mg/dl.

Según la Fundación de Hipercolesterolemia Familiar, el “colesterol elevado es uno de los principales factores de riesgo cardiovascular precisamente, porque produce aterosclerosis en las arterias”. Otros factores de riesgo, que condicionan y aumentan las posibilidades de desarrollar la enfermedad, son el tabaquismo, la obesidad, los malos hábitos alimenticios, la diabetes y la hipertensión.

"La justificación para las nuevas cifras de LDL se basa en la evidencia científica", Zamorano

Las patologías cardiacas encabezan la mortalidad en España y los especialistas han hecho de la lucha contra el colesterol su gran caballo de batalla. También es la primera causa de mortalidad en el mundo, con 17,5 millones de fallecimientos al año. Dentro de nuestras fronteras, 122.426 personas fallecieron por su culpa en 2017, lo que supuso el 29% de los decesos totales.

Alimente ha hablado con el doctor José Luis Zamorano, vicepresidente de la Sociedad Europea de Cardiología (SEC) y miembro participante en las nuevas guías, cuya salida a la luz tres años después de las anteriores se produjo esta semana.

“Es normal que exista una adaptación de las pautas cada tres o cuatro años. Hay que tener en cuenta que el proceso de elaboración es complejo y no corto. Se escriben y se verifican de forma anónima por los revisores al menos dos veces. Es un proceso largo y meticuloso. Hay que razonar los cambios y basarse solo en evidencias científicas sólidas”.

Foto: iStock.
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La elaboración

Este especialista, jefe del servicio de Cardiología del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid, aclara que “para llevar a cabo la renovación de las pautas a seguir en la enfermedad cardiovascular existe un comité de guías que elige qué temas hay que revisar basados en los nuevos adelantos científicos. Una vez escogidos, se contacta con todas las asociaciones científicas que tienen que ver con el mismo”.

El proceso continúa “con la elección por parte de cada asociación de un médico europeo experto en ese mismo campo y se reúnen para elaborar el documento tantas veces como sea necesario. Paralelamente, y de forma anónima, se escoge al grupo de revisores, que no conocen tampoco quiénes son los que escriben el documento. Estos reciben el borrador de la guía y lo someten a corrección. Suele haber más de mil comentarios y cuestiones en este primer documento, que se reescribe junto con las anotaciones y así tantas veces como sea necesario hasta llegar al final”, apostilla el experto.

Este mismo proceso se llevó a cabo el año pasado en EEUU cuando se hicieron públicas sus Nuevas Guías de Manejo del Colesterol. “Hay que recordar que en las penúltimas pautas estadounidenses habían dejado de poner un nivel de colesterol LDL como objetivo, como no había ocurrido hasta la fecha. Europa mantenía niveles objetivos de colesterol ‘malo’. Las últimas del otro lado del Atlántico no solo volvieron a fijarlo, sino que han rebajado el mismo. Ahora, las nuestras mantienen que el LDL debe tener un objetivo terapéutico bajo en pacientes con alto riesgo y lo reducen aún más con respecto a las previas publicadas”.

Se debe tener en cuenta que el tratamiento para reducir el colesterol se enfoca fundamentalmente al LDL porque es el principal factor de riesgo para enfermedades cardiacas. La cifra objetivo para el mismo puede variar, dependiendo del riesgo subyacente para enfermedad cardiaca.

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Los valores

Y aunque el nuevo documento no supone un antes y un después en el abordaje del colesterol, “lo que sí hace es consolidar el objetivo de reducir el LDL e, incluso, lo bajan a menos de 55 mg/dl, además de una reducción del 50% del valor basal en pacientes de alto riesgo como pueden ser aquellos que han tenido un evento cardiaco previo”, aclara el doctor Zamorano.

Se considera que una persona corre alto riesgo de enfermedad cardiaca cuando ha sufrido o tiene un infarto o un accidente cerebrovascular anterior, obstrucción de las arterias del cuello, enfermedad de las arterias coronarias, obstrucciones en las arterias de los brazos o piernas (enfermedad arterial periférica) y diabetes.

La justificación científica para las nuevas cifras de LDL pautadas “se basan en la evidencia científica de los estudios clínicos. Y se sabe que valores muy bajos, por ejemplo de 35 mg/dl, son seguros, pero esto no debe extrapolarse a valores de 10 mg/dl, donde no tenemos evidencia”, aclara el experto.

Un aspecto a resaltar es que actualmente “se conoce que se pueden reducir los niveles sin causar perjuicio al organismo. En primer lugar, el LDL es nuestro gran enemigo. Y hay que bajar el colesterol total. Como segundo punto, afortunadamente, hay que recordar que actualmente tenemos muchas estrategias para conseguirlo. Tenemos que ganarle la batalla al colesterol”.

Y para ello, “disponemos de estatinas, inhibidores de su absorción y IPCSK9: los tres pilares fundamentales del tratamiento. Además, ya hay otros fármacos que están actualmente bajo investigación”.

También es fundamental “aclarar que no hay ningún estudio que demuestre que subir el colesterol 'bueno', el HDL, per se, sin bajar el LDL sea beneficioso. Más bien al contrario, ha sido perjudicial. Por eso.nos centramos en el ‘malo’ y si bajándolo sube el ‘bueno', entonces mejor. Pero el objetivo es el LDL”.

Y por último, los valores recomendados de perímetro abdominal para reducir el riesgo de enfermedad cardiaca en varones y mujeres, que es signo de riesgo cardiovascular, se han establecido en menos de 94 para ellos y menos de 80 para ellas.