Cada vez son más los consumidores que tienen claro que mantener una dieta sana, variada y equilibrada, en la que los productos naturales acaparen el protagonismo y tengan poca o ninguna presencia las grasas, los azúcares y la sal, es el camino más seguro para tener buena salud. Quizás en ello tengan bastante que ver las constantes advertencias de distintos organismos como la OMS, que lleva tiempo insistiendo en que "las dietas insalubres y la falta de actividad física están entre los principales factores de riesgo para la salud".

Sin embargo, el mercado no lo pone precisamente fácil, pues ofrece una enorme oferta de procesados (representan el 70% de la alimentación en España), ultraprocesados y elaboraciones preparadas, con añadidos y aditivos poco saludables, que, además de eclipsar los productos más sanos, son el mayor enemigo de nuestra salud, en tanto que están en el origen de numerosas enfermedades, la obesidad y el sobrepeso. De hecho, la OMS advierte que actualmente "1.900 millones de adultos tienen sobrepeso o son obesos, mientras que 462 millones de personas tienen insuficiencia ponderal".

Para hacer frente a estas cifras, además de dar visibilidad a los alimentos más sanos de la pirámide nutricional, han saltado a la palestra distintas dietas como el plant-based. Quienes la practican la definen como un estilo de vida, y cada vez acapara más protagonismo en el panorama nutricional, por lo que tiene muchas papeletas para convertirse en tendencia. Prioriza la ingesta de alimentos provenientes de las plantas, es decir, los cereales, los vegetales, los frutos secos, las frutas y las legumbres, reduciendo al máximo las carnes, que tienden a consumirse como guarnición, no como plato principal, y menor número de veces a la semana. En definitiva, se trata de traer la naturaleza al plato y conectar con los sabores y nutrientes más naturales; de la tierra al consumidor, sin aditivos ni añadidos.

Distinta al veganismo o el vegetarianismo

Foto: iStock.
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Dadas sus muchas similitudes con el veganismo y el vegetarianismo, seguro que más de un lector se pregunta si son lo mismo. La respuesta es no. La razón estriba en que el plant-based, aunque prioriza el consumo de vegetales, admite la inclusión de alimentos de origen animal. Por el contrario, el vegetarianismo excluye cualquier alimento que haya implicado el sacrificio del animal, aunque acepta los lácteos y los huevos; y el veganismo rechaza cualquier alimento que provenga de los animales, incluidos los lácteos y los huevos. Por lo tanto, se trata de una dieta mucho más flexible y variada.

Otro de los interrogantes que surgen es si esta dieta es realmente sana al ser escueta en proteínas animales, que son completas. Según la Academia de la Nutrición y la Dietética americana, sí. De hecho, hace tiempo que se pronunció a favor de las dietas vegetarianas y veganas, alegando que "son saludables, nutricionalmente adecuadas y, además, pueden proporcionar beneficios para la salud y prevenir diferentes enfermedades". A lo que añade que "las dietas basadas en plantas son ambientalmente más sostenibles que las ricas en productos animales, ya que usan menos recursos naturales y están asociadas con mucho menos daño ambiental".

Otros organismos como la Universidad de Oxford (Reino Unido) se pronuncian en la misma línea de pensamiento. Tanto es así que afirma, según los datos extraídos de un estudio recogido en su web, que "si el mundo adoptara una dieta basada en plantas, para 2050 habría 8 millones de muertes menos al año debido a la disminución de los ataques cardiacos, la diabetes, las enfermedades cardiacas y algunos tipos de cáncer. Y continúa diciendo que podrían "obtenerse mayores beneficios de las dietas vegetarianas y veganas, en tanto que apuestan por la reducción o exclusión del consumo de carne roja y una mayor ingesta de frutas y verduras, lo que conlleva una reducción de calorías y, por ende, de sobrepeso y obesidad".

Reduce el riesgo cardiaco y de diabetes tipo II

Foto: iStock.
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A estas afirmaciones también se suman las conclusiones obtenidas por un estudio realizado por el Colegio Americano de Cardiología (CAC). Según este, "las dietas basadas en plantas podrían reducir el riesgo de enfermedades de corazón". Por el contrario, las que incluyen "los alimentos vegetales menos saludables y los animales se asocian con un riesgo mayor de enfermar". Ahora bien, "no todos los alimentos a base de plantas son igualmente saludables, siendo las dietas a base de plantas con granos integrales, grasas insaturadas y una gran cantidad de frutas y verduras las que merecen más énfasis en las recomendaciones dietéticas".

No obstante, los beneficios de este tipo de dieta no se quedan en los mencionados. Así, reduce en un 78% el riesgo de padecer diabetes tipo II, cuya prevalencia está aumentado en todo el mundo. Es la conclusión a la que llegó un estudio, esta vez publicado en la Biblioteca Nacional de los Estados Unidos, que afirma que "los elementos de una dieta basada en plantas (legumbres, granos integrales, frutas, verduras y nueces) y una ingesta limitada o nula de alimentos refinados y productos animales abordan el panorama más amplio para los pacientes con diabetes al tratar simultáneamente la enfermedad cardiovascular y sus factores de riesgo como la obesidad, la hipertensión, la hiperlipidemia y la inflamación".

Este dieta reduce en un 78% el riesgo de padecer diabetes tipo II, cuya prevalencia aumenta en el mundo

Por lo tanto, parece claro que esta dieta basada en las plantas se perfila como un excelente aliado de nuestra salud y también del medio ambiente. Además, es flexible y no reclama la suplementación de ningún tipo, puesto que integra los nutrientes necesarios, siempre y cuando se lleve a cabo correctamente. No obstante, nunca está demás consultar con un especialista en nutrición, quien realizará un plan alimenticio adecuado a nuestras necesidades.