Cada año se diagnostican en el mundo 22 millones de nuevos casos de diabetes, una cifra apabullante que revela el último estudio Global Burden of Disease y que muestra la magnitud de esta enfermedad. Este trastorno crónico aparece, según indica la Organización Mundial de la Salud, cuando el páncreas no produce insulina suficiente o cuando el organismo no utiliza la insulina que produce de forma eficaz.

Es bien sabido que unas rutinas saludables ayudan a prevenir su aparición, pero lo que acabamos de descubrir es hasta qué punto. Y la cifra es fabulosa. La Universidad de Ciencia y Tecnología Huazhong de Wuhan, China, confirma que llevar un estilo de vida más sano supone reducir el 75% el riesgo de padecer diabetes. Y además, si ya se padece la enfermedad, unos hábitos adecuados conllevan una reducción del riesgo de mortalidad por todas las causas del 56%, comparado con el de las personas diabéticas que no los siguen.

La mayor eficacia preventiva contra la diabetes se consigue al actuar sobre el conjunto de sus factores de riesgo

Para llegar a estos datos, un equipo de expertos del Departamento de Salud Pública de dicha universidad asiática, dirigido por los doctores An Pan y Yanbo Zhang, ha evaluado el impacto de la combinación de factores que se entienden como saludables; primero sobre la incidencia de los mismos en la diabetes y después sobre la mortalidad de las personas ya diabéticas. Y lo ha hecho analizando catorce trabajos potentes sobre el tema, cada uno de los cuales estudiaba conjuntamente al menos tres factores relacionados con un estilo de vida sano, entendiendo por estos los siguientes: no fumar, no beber alcohol, practicar actividad física, dieta variada y equilibrada, buena duración y calidad del sueño, y peso corporal adecuado. También buscaron que estos trabajos tuvieran un seguimiento de al menos un año (algunos llegaban hasta los 20 años).

Foto: iStock.
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Así, los catorce estudios aportaron un total de 1.116.248 participantes, procedentes de Europa, Asia, Oceanía y Estados Unidos, con edades comprendidas entre los 38 y los 73 años. Aparte, diez trabajos más se utilizaron para el metaanálisis de las personas que ya habían desarrollado diabetes y en estos se contó con 34.385 pacientes de Estados Unidos, Asia y Europa, y uno de ellos global. Aquí las edades variaban entre los 46 y los 69 años, y el seguimiento duró entre cuatro y 21 años.

Con todas estas variables tenidas en cuenta (además de otras como la edad, el sexo, el nivel educativo, el estado de salud general...) se llegó a ese fantástico porcentaje del 75% de riesgo menor de desarrollar diabetes comparando las personas con un estilo de vida más adecuado frente a las que seguían uno poco o nada saludable. Pero los investigadores se han encontrado con otro dato de lo más interesante: y es que lo que actúa con más fuerza frente a la enfermedad es la suma de factores. Esto significa, según indican, que aunque el peso corporal juega un papel dominante en el riesgo de la aparición de la diabetes tipo 2, tiene mayor relevancia el conjunto de factores. Más aún teniendo en cuenta que tanto la actividad física como la calidad de la alimentación o los patrones de sueño afectan al peso.

Dieta, ejercicio... y más

Así, los autores de este trabajo, publicado en 'Diabetologia', la revista de la Sociedad Europea para el Estudio de la Diabetes, indican lo que a estas alturas ya intuimos: "Animamos a que todo el mundo adopte hábitos de vida saludables, por ejemplo, en cuanto a la dieta, el ejercicio, el tabaco y el alcohol. Y a nivel más global, los gobiernos deberían facilitar los cambios necesarios para hacer que las elecciones de las opciones más sanas sean accesibles, asequibles y sostenibles para la población". Y apuntan que la proporción de individuos con unas rutinas diarias óptimas es en general bastante bajo en la mayoría de las poblaciones, por lo que promover una mejora en este aspecto se hace imprescindible y urgente, teniendo en cuenta también que, como ellos mismos señalan, la diabetes tipo 2 se está incrementando actualmente entre los adolescentes y los adultos más jóvenes.

Foto: iStock.
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Como comentábamos, el estudio tuvo una segunda rama y es la que ha relacionado estos patrones con el manejo y las consecuencias de la enfermedad. Comparado con los diabéticos que llevaban un peor estilo de vida, aquellos que lo tenían óptimo mostraron un riesgo 56% menor de mortalidad por todas las causas, 49% menor por enfermedad cardiovascular y 31% menor por cáncer. Además, tenían también un riesgo 52% menor de desarrollar enfermedades cardiacas (no hay que olvidar que estas son la primera causa de fallecimiento en el mundo occidental). En este punto, los expertos señalan que "esto apoya las recomendaciones de la Sociedad Americana de Diabetes, respecto a que las mejoras del estilo de vida deberían ser la piedra angular del manejo de la diabetes, así como los hallazgos de diversos ensayos, que indican que las intervenciones en este aspecto podrían reducir la incidencia de las enfermedades en pacientes con diabetes tipo 2".

Sí a las grasas de calidad

En España tenemos que aplicarnos el cuento, ya que, según el estudio di@bet.es, casi 400.000 personas desarrollan la enfermedad cada año en nuestro país. Los consejos de prevención de la OMS son concretos y claros: mantener una alimentación saludable, practicar ejercicio físico de forma regular, evitar ganar peso excesivo y, en caso de duda, acudir al médico y seguir sus consejos y controlar la glucemia.

Foto: iStock.
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Por su parte, la Sociedad Americana de Diabetes da algunas recomendaciones más precisas: respecto a la alimentación, considera que debemos fijarnos en la calidad de las grasas que consumimos, más que de la cantidad total que tomamos de este macronutriente. Esto es, sí al aceite de oliva y los frutos secos, y también a favor de una alimentación rica en vegetales, como propone la dieta mediterránea. Respeto al ejercicio físico, este organismo indica que incluso el moderado, como caminar a buen ritmo, mejora la sensibilidad a la insulina y reduce la grasa abdominal, y aconseja practicarlo (este u otro de similar intensidad) al menos 150 minutos por semana.

Algunos factores de riesgo para que la diabetes tipo 2 haga su aparición son inevitables (la edad avanzada, la genética o el historial familiar), pero muchos otros, como hemos visto, son modificables y actuando sobre ellos nos estaremos regalando salud.