Tener más dinero, por lo general, implica vivir más tiempo. Poder permitirse un mejor acceso a la sanidad privada, mejores medicinas, alimentos más sanos, unas condiciones mucho más salubres, un abono al gimnasio... tiene mucho peso en la cantidad de años que estamos en este planeta. Pero en Estados Unidos se da una situación muy curiosa: la comunidad latina, fundamentalmente pobre, es la más longeva, lo que le pone un 'ojo a la virulé' a la comunidad científica. Es la llamada 'paradoja hispana'.

Esta etnia es, en Estados Unidos, la última en nivel educativo, según datos del Departamento de Educación estadounidense. De hecho, es la etnia que con mayor frecuencia abandona los estudios antes de finalizar el instituto (1 de cada tres niños no acaba). Además, después de la comunidad afroamericana, es el segundo grupo poblacional con mayor tasa de pobreza, con un 16%, como explican desde la Henry J. Kaiser Family Foundation. Por último, dado que la sanidad en el país norteamericano es privada, los latinos son, según un estudio publicado por el investigador Heeju Sohn, de la University of California en Los Ángeles (UCLA), el grupo poblacional que más tiempo vive sin seguro médico (fundamental para acceder a los cuidados profesionales), con un total de 21,7 años sin cobertura sanitaria.

"Las judías podrían ser la razón de la existencia de la 'paradoja hispana', dado que reducen la inflamación"

A pesar de todos estos desesperanzadores datos, los hispanos residentes en Estados Unidos son, con diferencia, los más longevos. Según el Center for Disease Control (CDC), tanto los hombres como las mujeres hispanas pueden esperar vivir, de media, 3 años más que la población blanca y 6,5 años más que la afroamericana.

Esta situación se observó por primera vez en Estados Unidos en 1986, cuando los investigadores K. S. Markides y J. Coreil, de la Universidad de Texas, publicaron 'La salud de los hispanos en el suroeste de Estados Unidos'. En este estudio se planteaba un nuevo término, la 'paradoja latina', para definir esta situación. Muchas teorías aparecieron en ese momento, como explica el doctor Michael Greger: "¿Tal vez los datos no eran correctos? ¿Puede ser que solo los más sanos emigraban a Estados Unidos? ¿O por el contrario se trataba de la teoría del 'salmón sesgado', que suponía que los latinos regresaban a sus países de origen para morir allí? Durante 30 años se han llevado a cabo una multitud de estudios científicos, como el publicado por J. Medina Inojosa, N. Jean, M. Cortes Bergoderi y F. López Jiménez, del Mount Sinai Medical Center en Miami y de la Clínica Mayo, en 2014, que echaba por tierra todas y cada una de estas teorías. De hecho, parece ser que eran directamente opuestas a la realidad. Además, este estudio mostraba que los latinos sí tienen otro factor de riesgo más para una muerte prematura: son la etnia más sedentaria de Estados Unidos (aunque también es la que menos fuma).

Una familia hispanoamericana en Estados Unidos. (iStock)
Una familia hispanoamericana en Estados Unidos. (iStock)

Pero los estadounidenses no tienen ese tipo de personalidad que acepta un misterio como tal y sigue con su vida. No, ellos ven en todo una oportunidad. Si no eran causas externas y desconocidas que afectaban a la 'contabilidad' de la mortalidad de la comunidad hispana las razones de su longevidad, tal vez esta se debía a algún factor genético. Pero resultó, según se explica en un estudio del año 2015, elaborado por J. T Lariscy, R. A. Hummer y M. D. Hayward, de la Universidad de Duke, en el estado de Carolina del Norte, que cuando los hispanos se aculturan y adquieren el 'típico' estilo de vida estadounidense, su tasa de mortalidad aumenta hasta ponerse al mismo nivel que la de la población blanca.

La única explicación posible que se les ocurría a los investigadores era que la comunidad latina tiene, de por sí, un estilo de vida que aumenta su longevidad. Los datos, en general, son muy similares al resto de etnias, pero hay uno en especial que destaca sobre el resto: las judías. Según un informe publicado por el 'Agricultural Marketing Resource Center' y elaborado por los investigadores Gary Lucier, Biing-Hwan Lin, Jane Allshouse y Linda Scott Jantor, la población de origen hispano en Estados Unidos representa el 11% del total e, incluso siendo tan pocos, consumen el 33% de las judías del país norteamericano. Dicho de otro modo, los latinos comen legumbres sin parar. Cada individuo de este grupo poblacional consume entre 4 y 5 veces más judías que cualquier otra persona. Esta, como explica el doctor Michael Greger, "podría ser la razón de la existencia de la 'paradoja hispana', dado que las legumbres 'enfrían' la inflamación sistémica". El razonamiento que sigue el doctor se basa en que estos vegetales están llenos de fibra, un potente prebiótico. Este nutriente no es absorbido de ninguna manera por nuestra pared intestinal, pero sí tiene dos grandes cualidades. La primera es que es la mejor forma de asegurar un correcto tránsito gastrointestinal, dado que añade masa a nuestro bolo alimentario. La segunda (y la más importante) es que, aunque no sea alimento para nosotros, sí lo es para las bacterias beneficiosas que viven dentro de nuestro organismo: la microbiota. Estas lo utilizan para romper esas larguísimas (y durísimas) cadenas de hidratos de carbono que conforman la fibra y liberar, a cambio, ácidos grasos de cadena corta que sí pueden atravesar la barrera intestinal.

Como explican en un estudio los investigadores Chanf H. Kim, Jeongho Park y Myunghoo Kim, de la Purdue University, en Estados Unidos, los ácidos grasos de cadena corta (SCFAs por sus siglas en inglés) tienen la capacidad de regular la actividad de las células inmunes T, que son las que causan la inflamación. Estos efectos antiinflamatorios no tienen lugar únicamente en el intestino, sino que, dado que los SCFAs son capaces de atravesar la barrera intestinal, actúan en todo el cuerpo.

Los hispanos tienen la mitad de probabilidades que los blancos de sufrir patología cardiovascular

Como explica el doctor Michael Greger, "los latinos son los que tienen unas menores tasas de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), cáncer de pulmón, de vejiga, de garganta y de colon. Tanto en hombres como en mujeres". Los efectos de la fibra y de la microbiota podrían explicar estos resultados. Además, como sigue contando el especialista, "cuando los hispanos contraen cáncer de pulmón, colon o mama, tienen mejores tasas de supervivencia. Disminuir la inflamación sistémica puede ser importante tanto para la prevención como para la supervivencia".

¿La verdadera fuente de la eterna juventud? (iStock)
¿La verdadera fuente de la eterna juventud? (iStock)

Además, y por si fuera poco, un estudio del año 2013 elaborado por los investigadores M. Cortes Bergoderi, K. Goel, M. H. Murad, T. Allison, V. K Somers, P. J Erwin, O. Sochor y F. López Jiménez, todos ellos de la Clínica Mayo, probó (con un grupo de estudio que consistía en los datos médicos de 22.340.554 hispanos y 88.824.619 'blancos no hispanos', NHW por sus siglas en inglés) que los que pertenecen a la etnia latina tienen la mitad de probabilidades que los NHW de sufrir enfermedades cardiovasculares.

La segunda paradoja hispana

La pregunta que debemos hacernos llegados a este punto es si en los países de América Latina son tan longevos como los hispanoestadounidenses. La respuesta es no, ni de lejos. Según los datos publicados por la Organización Mundial de la Salud en el año 2016, Chile y Costa Rica son los países más longevos de América Latina, con una esperanza de vida para ambos sexos de 80,4 años. Se sitúan en los puestos 29 y 30 respectivamente, justo por delante de Estados Unidos. En cambio, México, el país del que son originarios la inmensa mayor parte de los estadounidenses hispanos, ocupa la posición 46, con 76,7 años de vida. De todos modos, y junto a los antes mencionados, Uruguay, Panamá y Cuba, forma parte de los países con mayor esperanza de vida de Hispanoamérica.

Las razones por las que que los latinos solo viven más tiempo cuando emigran a Estados Unidos está todavía por descubrir. De todos modos, como decíamos antes, la salud general de los hispanoamericanos es mejor que la del resto de etnias, y podríamos tomar ejemplo y empezar a comer más frijoles.