Los neurotransmisores son moléculas que permiten mover información desde una neurona a otra, o a una glándula o célula muscular. Son compuestos químicos muy particulares y sus deficiencias provocan una gran cantidad de importantes problemas de salud. Una de estas moléculas es la serotonina. Es el neurotransmisor más importante de nuestro organismo y tiene relación con una gran cantidad de procesos fisiológicos y emocionales, como el estado de ánimo, la percepción, la ira, el apetito, la sexualidad, la memoria...

Desde hace mucho tiempo se sabe que la serotonina tiene una estrecha relación con la depresión. Gran parte de los medicamentos diseñados para controlar esta enfermedad, los antidepresivos, actúan sobre la producción de este neurotransmisor. A pesar de todo esto, todavía no entendemos del todo la relación entre ellos y hace falta más investigación.

"Un 90% de la serotonina de nuestro organismo se produce en el intestino, junto a la microbiota"

La serotonina se produce principalmente en nuestro intestino, que es también donde mayores concentraciones alcanza (junto a nuestro plasma sanguíneo). Ahora, unos investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) han descubierto que existe una estrecha relación entre la microbiota, las células intestinales y la serotonina.

Los investigadores Elaine Y. Hsiao y Thomas C. Fung han publicado su trabajo en la revista 'Nature Microbiology'. En él, detallan como un 90% de la serotonina de nuestro organismo se produce en el intestino y que esto tiene una gran relación con los más de 100 billones de bacterias que viven en él: "En estudios previos mostrábamos que un tipo particular de bacteria intestinal ayudaba a producir serotonina. En esta ocasión, nos centramos en las razones por las que esto tiene lugar", explica la doctora Hsiao.

Los tipos de bacterias en los que se centraron fueron la Turicibacter sanguinis y la Clostridia. Estas producen moléculas que hacen que las células intestinales, a su vez, produzcan más serotonina. Para comprobar esta teoría, los investigadores modificaron genéticamente a unos ratones para que carecieran de estos dos microorganismos. El resultado fue que estos roedores perdieron más del 50% de la producción de serotonina intestinal. Pues supuesto, la rápida conclusión a la que llegaron fue que, de alguna forma, las bacterias se benefician del aumento de serotonina, y por eso promueven su producción.

Foto: iStock.
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Para continuar con su investigación, los científicos formaron otros dos grupos de roedores. Al primero se le añadió a su fuente de agua serotonina, mientras que al segundo grupo se le modificó genéticamente para aumentar la cantidad de esta molécula que ellos mismos producían. Para su sorpresa, los investigadores descubrieron que aumentaba dramáticamente la cantidad de bacterias Turicibacter y Clostridia en los intestinos de las ratas.

"Estudios anteriores han mostrado que determinados tipos de bacterias aumentan los niveles de serotonina en el intestino, pero el nuestro muestra que las bacterias pueden responder a los medicamentos que influencian la serotonina, como los antidepresivos", explica el investigador Thomas C. Funf, otro de los autores principales del estudio. Y continúa: "Existe una forma única de comunicación entre las bacterias y nuestras propias células a través de moléculas que, tradicionalmente, son consideradas neurotransmisores".

Esto supone un gran avance para la investigación de multitud de enfermedades relacionadas con el incremento o la reducción de los niveles de serotonina en nuestro organismo, como la depresión, que, según datos de la Organización Mundial de la Salud, afecta en España al 5,2% de la población. O lo que es lo mismo, 2.429.440 personas que podrían beneficiarse de este nuevo descubrimiento.