Por qué es peligrosa la candidiasis estomacal y qué dieta seguir
  1. Bienestar
EL HONGO CANDIDA ALBICANS

Por qué es peligrosa la candidiasis estomacal y qué dieta seguir

El hongo que provoca esta afección está presente de forma natural en el organismo, pero a veces se desarrolla de manera excesiva dando lugar a un desequilibrio y este proceso infeccioso

placeholder Foto: Este trastorno causa muchas molestias digestivas y de cabeza. (iStock)
Este trastorno causa muchas molestias digestivas y de cabeza. (iStock)

Para aquellos que no sepan de la existencia de esta enfermedad, la candidiasis estomacal es una infección que afecta a la salud del intestino delgado y que surge por la presencia masiva y descontrolada del hongo común Candida albicans. Aunque este habita en nuestro intestino de forma natural, a veces se desarrolla de manera excesiva, provocando un desequilibrio entre la flora intestinal y el sistema inmunológico, dando lugar al proceso infeccioso del que hablamos en este artículo.

En condiciones normales, esta levadura cumple una serie de funciones de suma importancia dentro de nuestro organismo como, por ejemplo, combatir los metales pesados que pueden poner en riesgo nuestra salud, degradar los restos de carbohidratos mal digeridos o mantener en un estado óptimo el pH de la sangre y el equilibrio intestinal, entre otros. El problema llega cuando el sistema inmunológico se deprime, reduciendo así el poder de las defensas, y la flora intestinal queda perturbada, causando el crecimiento de estos hongos. ¿Qué factores actúan entonces como desencadenantes?

Posibles causas de la candidiasis estomacal

Tal y como acabamos de ver, son muchos los elementos que pueden influir en el descontrol de los hongos Candida albicans, pero sobre todo en la 'depresión' del sistema inmunológico y la pérdida de sus defensas. Entre ellos, destacan hábitos de nuestra rutina diaria como el uso de antibióticos, que destruyen la flora intestinal bacteriana -pero no las cándidas-; beber con demasiada frecuencia agua del grifo, pues el cloro y el flúor que posee pueden dañar la flora intestinal y el sistema inmunitario; el consumo excesivo de carbohidratos, azúcares y refinados, principal alimento de estas levaduras y responsables de su reproducción por el organismo; o incluso el estrés y el embarazo.

Otros factores implicados son el déficit de nutrientes, pues un equilibrio de los mismos nos ayuda a mantener el sistema inmunitario sano y salvo; o la disminución de las secreciones digestivas, que igualmente genera inestabilidad en la flora intestinal. Bajo esta premisa, ¿qué síntomas suelen acompañar a esta dolencia?

Síntomas principales de la candidiasis estomacal

placeholder Foto: iStock.
Foto: iStock.

A pesar de ser una enfermedad muy frecuente, sus síntomas, muy similares a los de cualquier otra afección digestiva, a veces dificultan su diagnóstico. Y no solo eso, si la infección no recibe pronto un tratamiento adecuado, las toxinas pueden entrar en el torrente sanguíneo, afectando también al bienestar emocional y mental del paciente. Además, existe la posibilidad de que la reproducción de este hongo tenga lugar en otras zonas del cuerpo como, por ejemplo, las uñas, los genitales y la boca. Ante esto, es importante conocer a la perfección su sintomatología.

El estrés continuado, beber demasiada agua del grifo o el uso reiterado de antibióticos son algunas causas

Gases intestinales, ardor de estómago, reflujos ácidos, hinchazón abdominal, estreñimiento o diarrea, sensación de pesadez, retención de líquidos o la aparición de heces con un olor muy desagradable son algunos de los signos más representativos de la enfermedad. Sin embargo, como hemos expuesto anteriormente, aunque el aparato digestivo es el más perjudicado, la infección puede manifestarse de otras formas. Cansancio y debilidad continuada, picores, dolor de cabeza, mareos, afonía, molestias oculares o dolor en las articulaciones y los músculos son solo algunos de ellos.

Además, en el terreno psicológico, puede desencadenar otros problemas mentales y emocionales como insomnio, depresión, deseo de comer carbohidratos, confusión, baja autoestima, falta de concentración o episodios de irritabilidad.

Así, para poder diagnosticar la candidiasis estomacal, no solo hay que estar pendiente de todos estos síntomas. El médico de cabecera también realizará un análisis de orina o de sangre, o incluso un cultivo microbiológico para confirmar las sospechas y determinar si realmente la presencia de levaduras en el organismo se ha disparado.

La alimentación, clave en el tratamiento

placeholder Foto: iStock.
Foto: iStock.

El tratamiento contra la candidiasis estomacal debe ser personalizado, pues depende mucho de los síntomas que aparezcan. Así, este puede pasar por un procedimiento antimicótico, la toma de suplementos probióticos o el seguimiento de una dieta antihongos. En este caso, y como ocurre con la mayoría de enfermedades, la alimentación juega un papel fundamental en la recuperación del individuo. Con el objetivo de erradicar las levaduras y devolver la normalidad a la flora intestinal, primero se suele seguir una dieta bastante estricta para desintoxicar el organismo y favorecer la eliminación de los hongos. Beber abundante agua y recurrir a comidas ligeras es lo más habitual.

A continuación, se suele introducir la dieta antihongos, en la que no hay cabida para alimentos ricos en azúcares, productos con levadura y almidón, alcohol, cafeína, refrescos, harinas y cereales refinados, lácteos o embutidos. En su lugar, debemos dar prioridad a los alimentos probióticos y prebióticos, las semillas, las verduras frescas, los germinados, las carnes blancas, el pescado o las legumbres.

Y, una vez que la candidiasis estomacal se haya curado, el último paso es introducir poco a poco el resto de alimentos, siempre de forma progresiva para evitar que el hongo Candida albicans crezca de nuevo. Eso sí, todos estos pasos deben ser recomendados por un profesional de la salud. No intentéis seguir el tratamiento por vuestra cuenta.

Enfermedades Alimentos Nutrientes
El redactor recomienda