Durante los próximos días se celebrará en la ciudad de Chicago, en Estados Unidos, uno de los mayores congresos sobre salud: el North American Menopause Society Annual Meeting. Como habrán podido deducir los angloparlantes, su foco está puesto en las mujeres menopáusicas, pero este año se presentarán los resultados preliminares de un estudio que sigue realizándose y que va a arrojar luz sobre un tema todavía bastante desconocido pero que nos importa a todos, y mucho: la relevancia de los ácidos grasos omega 3 y la vitamina D sobre el riesgo de cáncer y enfermedades cardiovasculares.

Esta investigación que lleva efectuándose desde hace 5 años en 26.000 sujetos de estudio estadounidenses la titularon como 'The VITamin D and omegA-3 triaL', abreviado 'VITAL'. Ahora, después de 5 años de recopilación de datos y propuestas lanzadas al aire, aparecen los primeros metaestudios, diseñados para evaluar la legitimidad y consistencia de las afirmaciones realizadas.

"Las enfermedades cardiacas y el cáncer son las mayores amenazas para la salud de las mujeres"

Aunque, como avisan los investigadores, los "resultados son todavía preliminares, teniendo en cuenta que se trata de un estudio todavía en marcha", los datos obtenidos son esperanzadores. Por ejemplo, los resultados sugieren que el aumento de consumo de ácidos grasos omega 3 no tiene una gran repercusión en la reducción de los primeros síntomas de enfermedad o eventos cardiovasculares, pero sí se relacionó con reducciones significativas en la cantidad de infartos de miocardio.

Curiosamente, los efectos de mayor relevancia se encontraron en el grupo poblacional que consumía algo menos de la media, 1,5 raciones de pescado a la semana. En los pacientes cuya ingesta superaba esta cantidad no se observaron los efectos beneficiosos tan marcados. Además, fueron los sujetos de estudio afroamericanos los que demostraron beneficiarse más de un aumento de la ingesta de pescado y de sus beneficiosos ácidos grasos omega 3.

Foto: iStock.
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Por su parte, como explicábamos al principio, los investigadores también están prestando atención a la repercusión de los aumentos en la ingesta de vitamina D sobre la población y su relación con el aumento o disminución de los casos de cáncer y de enfermedades cardiovasculares.

Como explican los investigadores, la suplementación con vitamina D no reduce la incidencia total de eventos cardiovasculares ni de cáncer. La parte buena es que sí mostró una significativa mejora estadística en la reducción total de la mortalidad por cáncer de los sujetos que estuvieron en el estudio por lo menos 2 años. Este efecto fue reconfirmado por todos los metaanálisis realizados hasta la fecha sobre esta propiedad de la vitamina D.

Como explica el autor principal del estudio, la doctora JoAnn Manson: "Los patrones sugieren un equilibrio complicado entre los beneficios y los riesgos para cada medida tomada. Es necesaria más investigación para determinar qué individuos podrían ser los que mayor beneficio podrían obtener". Por su parte, la doctora Stephanie Faubion, directora médica de la North American Menopause Society (NAMS), explica que "siendo las enfermedades cardiacas y el cáncer las mayores amenazas para la salud de las mujeres, es imperativo que continuemos estudiando la viabilidad de prevenir estas enfermedades y ayudar a las mujeres a superarlas".