A pesar de que el cáncer o las patologías cardiacas parecen ocupar las primeras páginas de los diarios, lo cierto es que la enfermedad renal crónica (ERC) es una preocupación creciente de salud pública debido a su prevalencia en aumento en todo el mundo, pero también a que constituye un grupo de riesgo cardiovascular muy elevado.

De hecho, un estudio publicado en la revista ‘Nefrología’ y llevado a cabo por científicos del servicio de Nefrología y la Unidad de Hipertensión Arterial del Hospital Clínic IDIBAPS (Universidad de Barcelona) y del Servicio de Nefrología del Hospital Gregorio Marañón (Madrid) determina: “La enfermedad coronaria representa alrededor del 50% de las causas de muerte en estos pacientes, y la mortalidad cardiovascular es entre 10 y 20 veces superior respecto a la población general tras ajustar por edad, sexo y raza”.

El potencial para prevenir la incidencia de ERC puede ayudar a reducir la significativa carga individual y social de la enfermedad y la clave de ello podría estar en la dieta, tal y como acaba de publicar un nuevo estudio, el primero de revisión de literatura científica en este campo.

La clave para prevenir la enfermedad renal podría estar en la dieta mediterránea y la DASH

Según la Federación Nacional de Asociaciones para la Lucha Contra las Enfermedades del Riñon, “la mortalidad por ERC ha crecido casi un 30% en la última década en España. De seguir su ritmo actual de crecimiento, se convertirá en la segunda causa de muerte en nuestro país en pocos años”.

Foto: iStock.
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La institución insiste en que "a nivel global, se estima que unos 850 millones de personas en todo el mundo tienen enfermedad renal y que causa al menos 2,4 millones de muertes al año. Según los últimos estudios, más del 10% de la población adulta tiene enfermedad renal. En España, la padecen unos 7 millones de personas, de las que unas 60.000 están en tratamiento renal sustitutivo (TRS); es decir, requieren de hemodiálisis, diálisis peritoneal o trasplante para sustituir la función de sus riñones.

Los patrones dietéticos se definen como el consumo de alimentos que reflejan la ingesta dietética habitual. Por esta razón, uno puede clasificarse como 'saludable' o 'poco saludable'. Ejemplos de patrones dietéticos saludables incluyen enfoques como la dieta mediterránea o la DASH en los pacientes con hipertensión.

Mantener una dieta saludable puede ayudar a prevenir la enfermedad renal, según un análisis de los estudios publicados. Los hallazgos aparecen en el nuevo número de la revista 'Clinical Journal of American Society of Nephrology', la revista de la Sociedad Americana de Nefrología.

El desarrollo

En declaraciones a Alimente, Belén Fontán, nutricionista del complejo hospitalario Ruber Juan Bravo, reconoce: "La etiología de la enfermedad renal es muy variable en función de la persona y de sus antecedentes. Si bien es cierto que existen factores genéticos así como étnicos, en la mayoría de los casos la enfermedad renal es una consecuencia grave de otras enfermedades como la diabetes (nefropatía diabética), la obesidad, la hipertensión arterial, patologías cardiovasculares, el lupus (y otras enfermedades autoinmunes), etc. Hablamos de enfermedad renal crónica cuando el deterioro de la función renal persiste hasta volverse irreversible".

Cuando esto ocurre, insiste la experta, "las funciones del riñón se ven afectadas y su capacidad para filtrar la sangre, eliminar toxinas, controlar la cantidad de agua del organismo... se van mermando, afectando también al resto de órganos y provocando alteraciones en la tensión arterial, en la absorción de nutrientes y en numerosos procesos metabólicos de nuestro organismo".

Sin embargo, hacer cambios en la dieta puede ayudar a retrasar la progresión de la enfermedad, pero no está claro si una dieta saludable protege contra el desarrollo de la enfermedad. Para investigarlo, Jaimon Kelly y Katrina Bach, de la Universidad Bond (Australia), y sus colegas analizaron todos los estudios relevantes publicados hasta febrero de 2019.

El análisis incluyó 18 trabajos, con un total de 630.108 adultos, que fueron seguidos durante un promedio de 10,4 años. Los patrones dietéticos saludables generalmente fomentaron una mayor ingesta de verduras, frutas, legumbres, nueces, granos integrales, pescado y productos lácteos bajos en grasa, y una menor ingesta de carnes rojas y procesadas, sodio y bebidas azucaradas.

Un patrón dietético saludable se asoció con una incidencia 30% menor de ERC. También se relacionó con una incidencia 23% menor de albuminuria, un indicador temprano de daño renal.

La dieta sana se asoció con una incidencia 23% menor de albuminuria, indicador precoz de daño renal

"Estos resultados se suman a la base de evidencia acumulada que respalda el beneficio potencial de adherirse a un patrón dietético saludable, como el mediterráneo, la dieta DASH y la prevención primaria de afecciones crónicas, incluida la diabetes tipo 2, la cardiovascular, el deterioro cognitivo, el cáncer y la mortalidad por todas las causas", reconoce el doctor Kelly.

Foto: iStock.
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En opinión de Belén Fontán, "numerosos estudios demuestran que tanto la dieta mediterránea en pacientes diabéticos como la dieta DASH en hipertensos son medidas que influyen de manera directa en el control de ambas enfermedades. Por lo tanto, si implantamos estilos de vida saludables acompañados de una alimentación personalizada adecuada para cada paciente, podremos controlar la enfermedad en mayor medida evitando que empeore y cause daño renal o al menos retrasando el mismo".

Por ejemplo, defiende la nutricionista, "teniendo en cuenta que gracias a la dieta DASH se ha observado una reducción de la tensión arterial así como una disminución del riesgo cardiovascular, el riesgo de daño a los vasos sanguíneos renales también se verá disminuido y, por lo tanto, podemos decir que la DASH es un factor de protección frente a pacientes con predisposición a sufrir daño renal".

Los autores de la nueva investigación insisten en que los hallazgos "pueden ayudar a desarrollar programas de prevención de salud pública para la patología que pueden contribuir a reducir la carga de la enfermedad". Señalan también que los enfoques dietéticos para la salud renal que se dirigen a nutrientes individuales (o múltiples) pueden ser difíciles, pero centrarse en alimentos integrales en lugar de nutrientes puede facilitar que los médicos eduquen a los pacientes y que ellos puedan llevar a cabo más fácilmente los consejos recibidos".

Es más, defienden que "los datos previos de un metanálisis han respaldado el papel de los patrones dietéticos saludables en la prevención de la progresión de la ERC. Nuestros resultados se suman a esta base de evidencia y sugieren que seguirlos puede desempeñar un papel protector en la prevención primaria de la patología ".

El debate

En un editorial que acompaña al trabajo, Emily A. Hu y Casey M. Rebholz (de la Escuela de Salud Pública Bloomberg del Johns Hopkins) defienden que "se realicen más investigaciones para determinar si las asociaciones entre los patrones dietéticos y la ERC incidente varían entre los grupos raciales/étnicos. También sostienen que las bebidas deberían ser consideradas, ya que muchos estudios no las evalúan".

Aún así, creen que el trabajo tiene "muchas fortalezas" y concluyen que "el momento de una intervención dietética saludable puede ser crítico, ya que la modificación de la misma puede ser más efectiva para prevenir la enfermedad en población sana que en personas ya diagnosticadas".

En un artículo, 'Voz del paciente', que también acompaña el estudio y que firma Michael J. Lennon, se argumenta que "se necesitan más datos relacionados con niños y adolescentes" y se señala la necesidad de introducir los buenos hábitos alimenticios desde edades tempranas para prevenir esta enfermedad y otras.

Belén Fontán ofrece a Alimente la lista de los alimentos buenos y malos para la salud renal:

Foto: iStock.
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Perjudiciales para el riñón

  • Sal: reducir o eliminar el sodio así como los alimentos ricos en sal es fundamental en el control de la enfermedad. Hay que tener en cuenta que el sodio no solo se encuentra en la sal de mesa, sino que tendremos que eliminar alimentos en conserva, comidas rápidas, comida empaquetada o preparada (como sopas de sobre, cremas, etc), embutido, salchichas, fiambre… Hay que leer bien el etiquetado de los productos y basarse en la compra de productos frescos,
  • Alimentos perjudiciales por su contenido en potasio: podemos encontrarlo en algas, plátanos, chocolate café liofilizado, patatas y en alguna otra verdura y hortaliza. Por ello en pacientes con esta enfermedad se aconseja la doble cocción de las verduras ya que disminuye el nivel de potasio de los alimentos frescos.
  • Alimentos perjudiciales por su contenido en fósforo: conservas, precocinados, aditivos alimentarios, etc
  • Las proteínas: el contenido en proteínas de la dieta en pacientes con enfermedad renal deberá estar indicado por su médico ya que en función del avance de la enfermedad podremos incluir mayor o menor contenido en proteínas. Por lo tanto, deberán limitar el consumo de alimentos como carne roja, aves, pescado, lácteos… aunque no eliminarlo del todo.

Beneficiosos para el riñón

  • Frutas y verduras: por su gran contenido en agua, así como su contenido en vitaminas, son buenas aliadas para nuestros riñones (aunque hay que recordar que dentro de este extenso grupo existen algunas excepciones, como el plátano, la patata, las algas, etc) En función del estadio de la enfermedad, el médico debe aconsejar qué frutas y qué verduras son beneficiosas para el paciente en ese momento
  • Agua: es importante hidratarse, del mismo modo la cantidad de agua debe ser indicada por el médico, ya que en estadios avanzados de la enfermedad o en tratamientos específicos como la diálisis debemos limitar el consumo para un mayor control de los líquidos. Aunque de manera general, es fundamental para la salud de nuestros riñones.
  • Pescado azul, frutos secos, legumbres... Son alimentos beneficiosos para el control del colesterol por su contenido en omega 3 y omega 6, y por ello son beneficiosos para el buen funcionamiento del sistema renal.