Aunque no lo parezca, en Europa estamos viviendo una epidemia. Una crisis de salud terrible que nos pone en riesgo: el hígado graso. Esta enfermedad, fomentada por el sobrepeso y la diabetes, ya es una auténtica plaga que se estima que afecta a 1 de cada 4 ciudadanos de la Unión Europea.

De todos modos hay que aclarar que, como es bien sabido, el mayor factor de riesgo para nuestro hígado es al alcohol, el cual puede producir cirrosis y comprometer tremendamente el correcto funcionamiento del órgano. Pero el nombre completo de esta enfermedad es hígado graso no alcohólico (NAFLD por sus siglas en inglés). Es completamente independiente del consumo de estas bebidas y se debe a una acumulación excesiva de grasa en este órgano, lo que impide su correcto funcionamiento y puede desembocar en cirrosis e incluso cáncer.

"Debemos educar a los profesionales de la salud para que sean capaces de hacer diagnósticos rápidos"

Para luchar contra esta plaga se están reuniendo estos días en Sevilla los mayores expertos del mundo en el EASL Non Alcoholic Liver Disease Summit 2019. Esta cumbre está organizada por la EASL, la Asociación Europea para el Estudio del Hígado. Como explican, por primera vez, la NAFLD es la causa más común de enfermedad hepática en los países de Occidente.

"Hemos alcanzado un punto de inflexión con la obesidad y el hígado graso. Es necesario que los legisladores actúen inmediatamente para revertir esta epidemia que no para de crecer. La obesidad es la respuesta lógica a un entorno anormal y solo puede ser combatida actuando sobre los múltiples factores físicos, sociales y económicos que la producen", explica Phillip N. Newsome, secretario general de la EASL. Pero aclara que, hasta que estos cambios tengan lugar y empiecen a surtir efecto, "debemos educar a los profesionales de la salud para que sean capaces de hacer diagnósticos rápidos e implementar tratamientos y acciones que puedan prevenir la progresión de la enfermedad". Y apostilla: "También tenemos que dar herramientas a los pacientes para que sepan qué pasos tienen que dar para reducir su propio riesgo".

Foto: iStock.
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Como explica el doctor, está claro que las causas principales de la NAFLD son los comportamientos sedentarios, el excesivo consumo energético y las dietas pobres desde un punto de vista nutricional. "Si realmente queremos luchar contra lo obesidad y la NAFLD, necesitamos replantearnos multitud de regulaciones sobre la venta y el marketing de los productos azucarados", explica el doctor Newsome.

Por su parte, Helena Cortez Pinto, profesora en la Facultad de Medicina de la Universidad de Lisboa, explica que "en la región europea, los niños están expuestos de forma regular a marketing que promueve el consumo de bebidas azucaradas y con altas densidades calóricas. La EASL defiende que la legislación sanitaria debe incluir restricciones a la publicidad y al marketing dirigido a niños de bebidas azucaradas y comidas procesadas ricas en grasas saturadas, azúcar y sal".

Por último, la doctora concluye explicando que "la dieta mediterránea se caracteriza por una ingesta alta de aceite de oliva, frutos secos, frutas, verduras y pescado. A su vez, también tiene un consumo bajo de carne roja o procesada y de azúcares. Es una solución efectiva en el tratamiento y en la prevención de la NAFLD".