El azafrán es una especia a la que muchos únicamente le prestan atención cuando llega el momento de añadirlo a la paella de los domingos. Pero lo cierto es que el azafrán debería de formar parte prácticamente de nuestra dieta diaria a la luz de los diversos estudios que nos ponen sobre la pista de unas cualidades insospechadas. Así, este colorante natural podría ser capaz de mejorar problemas como el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) o incluso nuestra vista. Pero en estos beneficios nos adentraremos más adelante, pues ahora conviene que expliquemos un poco qué es el azafrán, pues muchos ni siquiera imaginan que estamos ante los pistilos de una flor con ínfulas de especia.

Para los embalsamientos y para perfilarse los ojos

El azafrán o Crocus sativus se integra en ese grupo de especias cuyo precio no es precisamente económico, pero, afortunadamente, con muy poco basta para aderezar un plato. Lo cierto es que el azafrán es posiblemente la especia más cara del mundo. No en vano, el kilo cuesta 5.000 euros.

“Existen referencias del azafrán que datan del año 2300 a.C. La primera identificación data de 1700-1600 a.C. en una pintura del palacio de Minos en Knossos (Creta). Más tarde el azafrán fue mencionado en la Biblia, en la Ilíada y, en el siglo V a.C. en el registro Kashonini”, explican en la Fundación Española de la Nutrición (FEN).

En concreto, los egipcios, sobre el año 1000 a.C, empleaban el azafrán para realizar sus embalsamientos. También lo usaban como colorante en las mortajas de las momias, pues a las mujeres se las cubría de amarillo y a los hombres de rojo. Lo cierto es que posee, además, un largo recorrido de siglos de uso como colorante en la antigua Grecia y en Roma. Incluso en la cosmética ha llegado a hacer sus pinitos pues los romanos lo empleaban como tinte para el pelo. Por su parte, las mujeres lo utilizaban como perfilador de ojos.

El azafrán tenía, además, fama de perfume. Así, cuando el emperador Nerón entró en la ciudad de Roma las calles de la ciudad se rociaron de azafrán. Tampoco podemos pasar por alto el uso que se le otorgaba en la Edad Media cuando llegó a emplearse para combatir la epidemia de peste negra, pues se aconsejaba a los habitantes purificar el aire esparciendo azafrán o quemándolo como si fuera un incienso.

Lo cierto es que el azafrán gozó de una extraordinaria importancia en el mundo comercial y para España continúa siéndolo pues nuestro país es un gran productor de azafrán, sobre todo en la región castellanomanchega donde cuentan con su propia denominación de origen protegida (DOP), Azafrán de La Mancha.

Una flor en tu paella

En realidad, el azafrán son los estigmas de la flor o rosa que tras secarse y tostarse está listo para su comercialización. Estamos en vísperas de la floración del azafrán, pues lo hace durante el otoño (especialmente octubre) durante unos veinte días en los que los campos de cultivo ofrecen una estampa que merecen un poemario entero.

Foto: iStock.
Foto: iStock.

¿Y por qué es tan caro? Pues porque para conseguir cerca de 50 gramos de azafrán son precisas aproximadamente 4.000 rosas. Pero además las flores exigen una recogida manual antes del mediodía, tras lo cual las conocidas como 'las mondadoras' se encargan de abrir los cálices para extraer los cotizados estambres. Por lo tanto, parece más que justificado el precio que nos piden por él.

Y los estudios científicos se fijan en el azafrán

Un reciente estudio señala que el azafrán podría resultar tan efectivo como el metilfenidato (MPH) en el tratamiento del TDAH. En concreto, en un ensayo aleatorio de 6 semanas, realizado por la Universidad de Ciencias Médicas de Teherán, el azafrán y el estimulante que habitualmente se emplea para el tratamiento de este problema mostraron efectos semejantes. Así, según Shahin Akhondzadeh, profesor de Psicofarmacología Clínica del Hospital Psiquiátrico Roozbeh, en la Universidad de Teherán, esta especia podría convertirse en un tratamiento alternativo en pacientes con TDAH. El trabajo constata que la terapia a corto plazo con cápsula de azafrán es eficaz. No obstante, los autores reconocen que se necesitan más estudios para verificar los resultados.

En la degeneración macular

La DMAE (degeneración macular asociada a la edad) es una enfermedad que va lastrando la mácula del ojo que resulta vital para la precisión y agudeza de nuestra vista. Suele desarrollarse con la edad o favorecida por factores como el tabaquismo. Las personas que la padecen van, de esta manera, perdiendo nitidez y calidad en su visión. ¿Y qué tiene que ver el azafrán en todo esto? Pues parece que mucho más de lo que a priori podríamos haber imaginado.

Un estudio señala que el azafrán podría resultar efectivo para ayudar en la terapia del TDAH

En este sentido, cabe destacar un estudio llevado a cabo en la Universidad de Sídney (Australia) realizado sobre una muestra de veinticinco pacientes. A la mitad de ellos se les administró píldoras de azafrán durante tres meses. El grupo restante tomó un placebo. Al término de la investigación, se constató que un buen número de pacientes podía leer letras que antes era incapaz de distinguir.

En definitiva, el azafrán, a pesar de los siglos que llevamos consumiéndolo, continúa deparando sorpresas y giros inesperados, pues podría incluso resultar muy adecuado para el tratamiento de enfermedades. Mientras las investigaciones siguen profundizando en ello, que no falte el azafrán en nuestras recetas y, sobre todo, en la paella.