No es una tarea fácil. Querer tener descendencia y que los hijos nazcan sanos es una labor que se inicia mucho tiempo antes del momento de la concepción. Y la ciencia, en este campo, hace tiempo que no solo apunta a las medidas preventivas que debe adoptar la futura madre, sino que también señala hacia la responsabilidad del padre en este campo. Así, acaba de llegar un nuevo estudio, el primero, que determina cómo evitar que el bebé nazca con defectos cardiacos congénitos: los hombres también tienen que decir adiós al alcohol.

Como recoge la Fundación 1000 (una propuesta para que la sociedad ayude a la investigación de defectos congénitos en los recién nacidos, creada para financiar la investigación del Estudio Colaborativo Español de Malformaciones Congénitas (ECEMC) en un artículo, “a mediados de los años 70, los defectos congénitos empezaban a ser una de las primeras patologías que se atendían en los servicios de pediatría de los hospitales de nuestro país, al haberse controlado las carencias alimenticias y las infecciones que tradicionalmente han sido las primeras causas de morbi-mortalidad infantil en los países con bajo nivel de desarrollo”.

"Hoy en día en todo el mundo, de tres a cuatro bebés de cada cien tienen al nacer una malformación"

Por ello, “en 1976 propuse a diferentes hospitales del país organizar un programa de investigación sobre las frecuencias y las causas de los defectos congénitos (el ECEMC), los pediatras y obstetras de varios hospitales de diferentes provincias estuvieron de acuerdo y decidieron empezar su colaboración… El grupo se constituyó como una asociación científica (la Asociación Española para el Registro y Estudio de las Malformaciones Congénitas –ASEREMAC–), cuyo grupo científico es el ECEMC”, comenta María Luisa Martínez Frías, su fundadora.

Hoy en día, en todo el mundo, de tres a cuatro bebés de cada cien presentan al nacer una malformación. A ellos se les suman aquellos menores cuyas anomalías se manifiestan en los primeros años de vida, por lo que se estima que la frecuencia de infantes afectados puede llegar al 6%. Ejemplo de ellas son el síndrome de Down, aniridia, la espina bífida, el labio leporino o la mano con seis dedos.

Foto: iStock.
Foto: iStock.

Factores ambientales

La investigación ha ido apuntalando poco a poco las medidas preventivas eficaces para que los bebés nazcan sanos. Así, además de las relacionadas con la evitación de exponerse a factores ambientales, como alcohol, tabaco (incluyendo la marihuana), todas las drogas ilegales, no tomar medicamentos sin acudir al médico o seguir una dieta sana, se suma el consumo de ácido fólico (0,4 mg), indicado en las mujeres tres meses antes de la concepción. Pero también debe ser consumido por ellos.

De hecho, un estudio publicado en 'Journal of Medical Genetics' por la doctora Frías revisa los mecanismos epigenéticos que se producen desde el momento de la fecundación y durante todo el desarrollo embrionario y fetal, así como durante la formación y maduración de los gametos, y apunta que los varones también deberían consumir ácido fólico antes del embarazo (al menos dos meses previos), así como dejar el alcohol.

Ahora, una nueva investigación confirma que las parejas aspirantes a ser padres deben evitar beber alcohol antes de la concepción para protegerse contra los defectos cardiacos congénitos, según publica 'The European Journal of Preventive Cardiology', una revista de la Sociedad Europea de Cardiología.

Su ingesta tres meses antes del embarazo o durante el primer trimestre se asoció con un riesgo 44% mayor de enfermedad cardiaca congénita si el padre bebía y un 16% para las madres, en comparación con los progenitores que no consumían.

Y cuando la ingesta era excesiva (definida como cinco o más bebidas por día), se relacionó con una probabilidad 52% mayor de estos defectos congénitos por causa del padre y un 16% para las madres.

Abstinencia seis meses antes

"Este elevado consumo por parte de los futuros padres es un comportamiento de alto riesgo y peligroso que no solo puede aumentar la posibilidad de que su bebé nazca con un defecto cardiaco, sino que también daña su propia salud", ha declarado el autor del estudio, el Dr. Jiabi Qin, de la Universidad Central del Sur, Changsha, China.

El Dr. Qin asevera que los resultados sugieren que cuando “las parejas intentan tener un bebé, los hombres no deben consumir alcohol durante al menos seis meses antes de la fertilización, mientras que las mujeres deben dejarlo un año antes y evitarlo durante el embarazo”.

Según la Fundación Española del Corazón, existen hasta 50 tipos diferentes de malformaciones cardiacas congénitas. Son los defectos congénitos más comunes, con aproximadamente 1,35 millones de bebés afectados cada año.

Foto: iStock.
Foto: iStock.

Estas patologías pueden aumentar la probabilidad de enfermedad cardiovascular en el futuro, incluso después del tratamiento quirúrgico, y son la principal causa de muerte perinatal. El alcohol es un teratógeno conocido y se ha relacionado con el síndrome alcohólico fetal y alrededor de uno de cada cuatro niños que lo padecen tiene una enfermedad cardiaca congénita, lo que indica que el etanol también podría estar implicado en estos trastornos.

Estudios anteriores que investigaron el vínculo entre el alcohol y la enfermedad cardiaca congénita se han centrado en las futuras madres, con resultados no concluyentes. Este es el primer metaanálisis para examinar el papel del consumo de alcohol paterno.

Los investigadores recopilaron los datos publicados entre 1991 y 2019. Analizaron un total de 55 estudios, que incluyeron 41,747 bebés con cardiopatía congénita y 297,587 sin ella. El análisis mostró una relación dosis-respuesta no lineal entre el consumo parental de alcohol y las enfermedades cardiacas congénitas.

El Dr. Qin afirma: 'Observamos un riesgo gradualmente creciente de enfermedades cardiacas congénitas a medida que aumentaba el consumo parental de alcohol. La relación no fue estadísticamente significativa en las cantidades más bajas”.

Con respecto a defectos específicos, el estudio encontró que, en comparación con la abstinencia, el uso materno se correlacionó con un riesgo 20% mayor de tetralogía de Fallot, una combinación de cuatro anormalidades en la estructura del corazón.

Los autores señalan que este fue un estudio observacional y no prueba un efecto causal, ni demuestra que el consumo por parte de los padres es más perjudicial para el corazón fetal que el de la madre. Los datos no pueden usarse para definir un límite de ingesta de etanol que podría considerarse seguro.

'Los mecanismos subyacentes que conectan el alcohol parental y las enfermedades cardiacas congénitas son inciertos y merecen más investigación. Aunque nuestro análisis tiene limitaciones, por ejemplo, el tipo de alcohol no se registró, sí indica que los que planeen ser padres, ambos, deberían abandonar su ingesta", añade el doctor.