No es azul, ni en forma de pastilla, la nueva 'viagra’ llega en forma de frutos secos. Un estudio español acaba de confirmar que su consumo mejora la función sexual masculina.

Albert Salas-Huetos, coautor principal del trabajo, explica a Alimente: "Este es primer estudio de estas características y, por tanto, es muy importante para abrir la puerta a futuros ensayos".

Llamada popularmente impotencia, la disfunción eréctil es un trastorno grave cuya incidencia aumenta conforme el varón envejece. En España, el 2% de hombres menores de 40 años la sufren, alrededor de un 52% entre los que tienen entre 40 y 70 años, y en más de un 85% para los mayores de 80. Se sabe que los factores de riesgo relacionados con el estilo de vida influyen en el desarrollo del trastorno, como el tabaquismo, consumo excesivo de alcohol, falta de actividad física, estrés y dietas no saludables.

En España, el 2% de hombres menores de 40 años padece impotencia

De hecho, en la actualidad, la sociedad depende de productos sintéticos, como sildenafilo o tadalafilo, para tratar la disfunción eréctil. Sin embargo, estas sustancias pueden producir efectos secundarios negativos, como dolores de cabeza o musculares, visión borrosa. Y pueden tener interacciones peligrosas con otros medicamentos.

Estos productos no aumentan la libido, pero su capacidad para combatir la impotencia ha provocado un aumento de la búsqueda de sustancias naturales que mejoren la actividad sexual sin efectos adverso. De hecho, algunas de ellas ya cuentan con el aval científico. Es el caso del tubérculo Cyperus esculentus (nuez de tigre), una de las fuentes de alimentos antiguas conocidas por la humanidad.

Foto: iStock.
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Se usa tradicionalmente en Oriente Medio para estimular la excitación sexual en los hombres. Sin embargo, no ha habido evidencia científica sobre sus supuestas propiedades afrodisiacas hasta la llegada de un estudio con ratas, publicado en 'BMC Complementary and Alternative Medicine'. En él se proporcionó durante 30 días polvo de nuez de tigre a los roedores y se constató que se volvían mucho más activas sexualmente, además de mejorar su rendimiento sexual, en comparación con las que recibieron placebo.

Los afrodisiacos se han usado durante milenios. En China, la India, Egipto, en Grecia o en Roma se empleaban sustancias naturales con el fin de mejorar la experiencia sexual. Sin embargo, existe poca base científica sobre ellas, pese a su popularización.

'Aderezar' la vida sexual

Un ejemplo de ello es el azafrán. Un trabajo de revisión, publicado en 'Food Research International', constata su eficacia a la hora de ‘aderezar’ la vida sexual. La investigación (una de las más largas realizadas), llevada a cabo por el Departamento de Ciencias de la Alimentación de la Universidad de Guelph (Canadá), de la mano de John Melnyk y Massimo Marcone, constata que tanto esta especie o extractos de la misma, como la crocina (principal responsable de su color) o el safranal, tienen efectos biológicos en los varones. También constató que junto al azafrán, los mejores afrodisiacos que aumentan la excitación y la satisfacción sexual son el ginseng y la yohimbina. Ahora le toca el turno a las nueces, las avellanas y las almendras.

Expertos del Centro de Investigación Biomédica en Red de la Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición, pertenecientes a la Unidad de Nutrición Humana de la Universitat Rovira i Virgili (URV), han demostrado que consumir 60 gramos de estos frutos secos al día se asocia con una mejora de la función sexual.

Foto: iStock.
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Para ello han llevado a cabo el primer estudio de intervención nutricional en hombres sanos y en edad reproductiva con el objetivo de descubrir si existe un efecto del consumo regular de frutos secos en la función sexual. Este análisis se ha diseñado dentro del marco del proyecto FERTINUTS, creado para evaluar los efectos de estos alimentos sobre la calidad del semen.

Este estudio, publicado en la revista 'Nutrients', del investigador postdoctoral Albert Salas-Huetos, que actualmente trabaja en la Universidad de Utah (EEUU), y liderado por Jordi Salas-Salvadó. Con anterioridad, el mismo grupo de investigación ya había descrito que algunos frutos secos (nueces, avellanas y almendras) provocaban una mejoría de la calidad espermática, aunque aún no existían estudios que pusieran de manifiesto su papel sobre la función sexual.

El presente trabajo se desarrolló sobre un total de 83 individuos que seguían una dieta occidental (pobre en fruta y verdura y rica en grasas de origen animal). Los individuos participantes se dividieron en dos grupos: un grupo mantuvo su dieta habitual durante 14 semanas, mientras que el otro cumplimentó su dieta con 60 gramos diarios de una mezcla de nueces, avellanas y almendras. Cada individuo rellenó un cuestionario de 15 preguntas sobre la función sexual, internacionalmente validado –conocido como IIEF-15– al inicio y al final del período de intervención.

Salas-Huetos cree que "el mecanismo de acción de los frutos secos en un principio se debería a los nutrientes contenidos en los frutos secos administrados. Estos tienen una gran cantidad de arginina, potente modulador de la vía del óxido nítrico, que es beneficioso para la vasodilatación, principal mecanismo de la función eréctil".

Los resultados obtenidos subrayan que la adscripción a una dieta occidental –no saludable– complementada con nueces, avellanas y almendras puede ayudar a mejorar el deseo sexual y función orgásmica. Los investigadores también apuntan que se requieren estudios con más participantes para confirmar estos resultados y aclarar los posibles mecanismos implicados en estos beneficios.

El investigador de Utah afirma, no obstante, "que solo con una investigación no se pueden dar recomendaciones a la población en general, por lo que debemos ser cautos con los resultados".

En cuanto a las mujeres y los efectos de los frutos secos, el experto recuerda: "Debido a que el análisis solamente ha estado diseñado en hombres, no podemos dar respuesta a este hecho. Aunque ya existen estudios que indican que la mejora de la dieta puede ser beneficiosa para ambos sexos de la pareja".

Y, anima: "Dejamos la puerta abierta a otros investigadores del campo de la nutrición y la fertilidad para que sigan analizando la asociación que hemos encontrado".