El género será una construcción social, pero el sexo desde luego que no. Más allá de las evidentes diferencias en la morfología del cuerpo de hombres y mujeres, cómo le afectan a cada uno determinados ejercicios, medicinas y alimentos varía notablemente. Cierto es que no todo radica en XX y XY, edad o raza también son responsables de que determinados compuestos afecten a nuestra bioquímica de forma diferente. La carencia de vitamina D puede ser más común en mujeres que en hombres, pero sus efectos son más graves en ellos. Mucho más graves...

El problema que nos ocupa hoy está directamente relacionado con la carencia de este micronutriente. Como el doctor Ángel Durántez explicaba en Alimente, "la gran mayoría de mis pacientes presentan valores de vitamina D inferiores a 30ng/dL". Esto lo confirma la encuesta ENIDE realizada por el Ministerio de Sanidad. Según este informe, solo un 42% de los hombres y un 19% de las mujeres mayores de 45 años consumen cada día toda la vitamina D que sus cuerpos necesitan para funcionar correctamente, y ningún grupo de población supera el 80%. "Se advierte que la población española tiene ingestas deficitarias de vitamina D", explica el Ministerio.

"Los hombres que padecen falta de vitamina D tienen un riesgo un 77% mayor de morir prematuramente"

Pero vamos por partes. Lo primero y más importante: ¿qué es la vitamina D? Son dos moléculas que cumplen la misma función, el ergocalciderol (vitamina D2) y el colecalciferol (vitamina D3). Estas son sus formas primigenias, que necesitan metabolizarse en nuestro organismo para convertirse en la forma activa de este micronutriente: el 1,25-dihidroxicolecalciferol. Se puede ingerir o nuestro cuerpo puede formarla empleando los rayos solares que inciden en nuestra piel. Sus principales funciones son regular y hacer posible el metabolismo del calcio y permitir la mineralización del hueso. Es por esto que se recomienda encarecidamente su ingesta a las mujeres que padecen o están en riesgo de padecer osteoporosis.

Pero aunque sus funciones parezcan limitadas a mantener nuestro sistema óseo, se ha relacionado la carencia de este micronutriente con diversas enfermedades. Es necesario aclarar que no en todas se conoce el mecanismo, por lo que tomar suplementos en ausencia de deficiencia está desaconsejado. Se ha descubierto que la vitamina D juega un papel muy importante en nuestro sistema inmune al unirse el calcitriol a los receptores de vitamina D en el interior de las células. Esto es fundamental para monocitos, macrófagos, células dendríticas, células NK, linfocitos T y linfocitos B. También se ha comprobado que (en algunos casos) el calcitriol induce la muerte de células cancerosas. Este efecto, se ha visto en células cancerosas tanto 'in vivo' como 'in vitro'.

También, aunque no se entiende todavía bien el mecanismo, se ha relacionado la carencia de vitamina D con la aparición de la diabetes, la demencia y algunas enfermedades autoinmunes, aunque no se han descubierto relaciones de causa-efecto y, como ya sabemos, la correlación no implica causalidad.

El estudio

Ahora, los investigadores Varalak Srinonprasert, Chalobol Chalermsri, La-or Chailurkuit, Boonsong Ongphiphadhanakul y Wichai Aekplakorn, del Hospital de Siriraj, perteneciente a la Universidad Mahidol de Bangkok, en Tailandia, han descubierto que, a pesar de que la incidencia de la falta de vitamina D es mucho mayor en mujeres que en hombres, ellas son inmunes a sus efectos más allá de la pérdida de masa ósea.

Foto: iStock.
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Como los propios científicos explican, "la cantidad de vitamina D en sangre es un factor de riesgo independiente para la mortalidad de una población, sobre todo para hombres". Lo lógico en estas situaciones es suponer que, aunque la mortalidad a causa de una deficiencia sea mayor en hombres, las cifras no sean muy diferentes. Pero en este caso sí lo son, y mucho. "Los que padecen insuficiencia de vitamina D tienen un riesgo un 77% mayor de morir prematuramente", explican los investigadores. Eso sí, aclaran que "solo entre los hombres. No se descubrió un aumento del riesgo de muerte prematura en mujeres".

Esto, como ya hemos explicado, no significa que ellas sean inmunes a sus efectos. Es un micronutriente esencial para prevenir la pérdida de masa ósea, síntoma principal de la osteoporosis, enfermedad que afecta a 3,5 millones de personas en España, según datos de la Organización Mundial de la Salud. En este caso, ser mujer sí que supone un mayor riesgo, dado que solo uno de cada 5 pacientes de osteoporosis es hombre. Como siempre, una de cal y otra de arena.