"Más vale prevenir que curar". Esta frase hecha tiene más relevancia de lo que parece. Planteémonos por un momento, desde un punto de vista completamente económico, las consecuencias de las campañas de prevención del cáncer como la eliminación de ciertos agentes mutagénicos tanto en alimentos como en materiales de construcción en los últimos 50 años. Es difícil estimarlo, pero la enorme cantidad de recursos ahorrados en cirugías, quimioterapias, radioterapias, paliativos... tienen un valor económico astronómico. A eso, por supuesto, hay que sumarle lo más valioso de todo, el tiempo de vida de los pacientes, que también puede ser valorado de forma económica (aunque esto implica una cierta falta de empatía).

Pero en determinadas ocasiones no podemos evitar el cáncer, principalmente en los casos en los que no sabemos a ciencia cierta cuáles son los factores que han propiciado la aparición de los tumores. Ese es el caso del cáncer de colon. Sabemos que algunos cambios que hemos sufrido en nuestro estilo de vida en las últimas décadas han provocado un aumento de los casos, pero no tenemos respuestas claras (todavía). Es por esto que la detección precoz es lo más útil, tanto para los pacientes como para los médicos y para las arcas del Estado.

"En el futuro, los pacientes jóvenes solo tendrán que analizar sus muestras fecales"

Normalmente, los pacientes acuden al médico cuando ya tienen síntomas (lo que es lógico). Esto implica que la enfermedad ya ha avanzado considerablemente, lo que dificulta la lucha. El problema es que en determinados cánceres, cuando hay síntomas, ya puede ser demasiado tarde. Para ellos se realizan pruebas de control. El mejor ejemplo de esto es el cáncer de mama, para el que se recomienda realizar mamografías periódicas. Es el mismo caso del cáncer de colon, pero este ni siquiera lo podemos detectar con una palpación. De hecho, según explican desde la American Cancer Society, "aquellas personas que tienen un riesgo promedio de padecerlo, deberán comenzar las pruebas de detección periódicas a partir de los 45 años de edad".

El problema es que, como explica la doctora Lopa Mishra, directora del Center for Translational Medicine en el GW Cancer Center: "La incidencia del cáncer de colon está aumentando en la gente joven. Las guías actuales recomiendan revisar a aquellos adultos de más de 50 años de edad, pero a día de hoy estamos viendo que el 15% de los casos son de personas que todavía no han cumplido esta edad".

Foto: iStock.
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Por ello, esta doctora y el resto de su equipo de la George Washington University, en Estados Unidos, han llevado a cabo un estudio con el objetivo de identificar nuevas vías para detectar precozmente esta afección. Y la respuesta es la de siempre: la microbiota.

"Teníamos la hipótesis de que la dieta y sus efectos en el microbioma juegan un gran papel en el cáncer de colon, por eso centramos ahí nuestro estudio". Los investigadores observaron las interacciones entre las proteínas 'mutantes' que se encuentran en los humanos con cáncer de colon, que bloquean una de las vías que regulan la proliferación y expansión de las células. Descubrieron que este bloqueo aumenta la cantidad de determinadas especies bacterianas asociadas con el desarrollo de cáncer de colon.

"Nuestros siguientes pasos serán explorar en detalle este efecto en una muestra poblacional mayor, para que en el futuro, los pacientes jóvenes solo tengan que analizar sus muestras fecales con el objetivo de encontrar esos microbios y así establecer una probabilidad de riesgo de padecer cáncer de colon, y así prevenir (o tratar directamente) esta afección.