El cuidado del corazón se ha convertido en un objetivo prioritario, por cuanto las enfermedades relacionadas con dicho órgano se han disparado hasta tal punto que, en la actualidad, son la primera causa de muerte en todo el mundo, tal y como alerta la OMS. Dicho cuidado debe ser más minucioso a partir de los 50 años, pues, tal y como nos explica el National Institutes of Health, "somos más propensos a desarrollar una enfermedad cardiaca o una insuficiencia coronaria y a sufrir un ataque cardiaco o un derrame cerebral".

La razón estriba en que, a medida que envejecemos, se producen cambios significativos en el corazón y los vasos sanguíneos. Por ejemplo, "no puede latir tan rápido durante la actividad física o en momentos de estrés como lo hacía cuando era más joven". No obstante, una de las modificaciones más habituales es "el aumento de la rigidez de las arterias mayores o arteriosclerosis, que causa presión arterial alta o hipertensión, la cual se vuelve más común a medida que las personas envejecen".

En el caso de las mujeres, velar por la salud coronaria adquiere más relevancia aún. Según argumenta la Fundación Española del Corazón, "a partir de los 50 años, tras la llegada de la menopausia y los cambios hormonales, se produce una pérdida estrogénica, se desarrollan problemas relacionados con el climaterio, como son el aumento de los niveles de colesterol o la presión arterial, y descompensaciones de la glucosa, que podrían predisponer al desarrollo de diabetes mellitus tipo 2. Además, hay más probabilidad de desarrollar una enfermedad cardiaca.

Por lo tanto, a más edad, más cuidados, independientemente del género. La buena noticia es que tenemos en nuestras manos la posibilidad prevenir un buen porcentaje de enfermedades cardiovasculares. Para ello, basta con eliminar el tabaco, no abusar del alcohol, hacer ejercicio físico y mantener una dieta mediterránea, rica en grasas saludables y fibra y baja en sal. Dentro de la misma, habitan alimentos que tienen propiedades cardioprotectoras especiales, pues ayudan a reducir significativamente el riesgo de sufrir dichas enfermedades. Veamos cuáles según a juicio de la Fundación Española del Corazón.

Aguacate

Aguacate.
Aguacate.

Esta fruta originaria de Mesoamérica vive su momento de gloria en nuestro país, donde las ventas se han disparado un 60%. Además de ser de lo más deliciosa, es un dechado de nutrientes saludables, especialmente para el corazón. La razón estriba en que es de las pocas que tienen grasas monoinsaturadas, que son coadyuvantes de la reducción del colesterol LDL o 'malo' y, por lo tanto, de la prevención de distintas enfermedades como la angina de pecho o el infarto. Dichos datos han sido comprobados por un estudio, del que se hace eco la Fundación del Corazón en su web. Según este, "comer un aguacate al día dentro de una dieta moderada en grasa, puede ayudar a mejorar los niveles de colesterol LDL en personas con sobrepeso y obesidad".

A partir de los 50 años somos más propensos a sufrir un ataque cardiaco o un derrame cerebral

Fresas

Estas pequeñas y coloridas frutas, de cuyas bondades ya disfrutaban los romanos, pueden hacer mucho por nuestro corazón. Según dicho organismo, "contienen antocianinas y carotenoides, pigmentos que les dan su color característico y además tienen efecto antioxidante. Algunos estudios apuntan que las primeras ayudan a dilatar las arterias, a proteger el endotelio (la capa interior de los vasos sanguíneos) y a controlar la tensión arterial".

Brócoli

Dentro de la extensísima familia de las verduras, el brócoli se perfila como un excelente aliado del salud cardiovascular por su alto contenido en antioxidantes, que ayudan a prevenir las consecuencias ocasionadas por los radicales libres y, por ende, las enfermedades coronarias. Esta crucífera además "contribuye a eliminar el colesterol LDL, a reducir la glucosa de la sangre y aminorar o retrasar la aparición de la diabetes y la hipertensión arterial".

Nueces

Si hay un alimento al que se le relaciona continuamente con la salud del corazón es, sin duda, las nueces. No en vano, este fruto seco es una excelente fuente de ácidos grasos omega 3, que destacan por su labor cardioprotectora. Tal y como recoge un estudio, que se encuentra recogido en la web de la Fundación del Corazón, "la dieta suplementada con nueces reduce en un porcentaje significativo el colesterol total (3,25%), el colesterol LDL (3,73%), los triglicéridos (5,52%) y la apolipoproteína B (4,19%). Además, la incorporación de nueces en la dieta no tiene efectos adversos sobre el peso corporal o la presión arterial". No obstante, si queremos aprovechar todos los beneficios que regalan, debemos comer un 30 gramos diarios, que equivalen a un puñado.

Legumbres

A pesar de que su consumo se ha reducido drásticamente en los últimos años, son una de las opciones más saludables. De hecho, "su composición es tan beneficiosa para el corazón que la ingesta frecuente reduce en un 14% el riesgo de infarto y angina de pecho. Pero también se perfilan como excelentes aliadas de la reducción de los niveles de colesterol y el control del peso, que, como bien es sabido, son factores de riesgo de las enfermedades cardiovasculares. Así, lo ideal es consumir cuatro raciones semanales.

Salmón

Salmón.
Salmón.

Todos los pescados son saludables, pero lo son aún más los azules por su alto contenido en ácidos grasos omega 3, que, tal y como hemos comentado, son grandes benefactores de la salud cardiovascular. Dentro de este grupo hay uno que destaca por su acción cardioprotectora: el salmón. La razón estriba en que atesora mayor porcentaje de dichos ácidos grasos, especialmente DHA (docosahexaenoico), DPA (docosapentaenoico) y EPA (ecosapentaenoico), que son "un tipo de grasa cardiosaludable que ayuda a mantener los niveles óptimos de colesterol en sangre y triglicéridos"

Aceite de oliva

A estas alturas todos tenemos claro que este 'oro líquido' es uno de los productos más sanos que podemos consumir y también el mejor aliado posible de la salud cardiovascular. Según nos detalla la Fundación del Corazón, "el consumo diario de aceite de oliva protege el corazón gracias a su composición en ácidos grasos, carotenos y polifenoles, compuestos antioxidantes que ayudan a prevenir la aparición de enfermedades crónicas como, por ejemplo, la cardiovascular. Se recomienda utilizar siempre aceite de oliva virgen extra".