Dicen que su historia es más larga que la de la Humanidad. Hablamos del aguacate, el superalimento que redescubre la ciencia cada día. Ahora una nueva investigación le pone al frente de la lucha contra la obesidad y la diabetes.

Originario de México, donde se cultivaba ya en el año 1500 antes de Cristo, y de Perú (se han hallado semillas en tumbas incas), se ha colado en los fogones de todo el mundo por su sabor y por su textura, pero también por sus beneficios para la salud. No es para menos si tenemos en cuenta que solo la mitad del aguacate contiene los siguientes nutrientes: fibra dietética, potasio, sodio, magnesio, vitamina A, C, E, K1 y B-6, niacina, ácido pantoténico, riboflavina, colina, luteína, zeaxantina, fitoesteroles, ácidos grasos monoinsaturados y azúcar.

"Uno de los compuestos del aguacate puede inhibir los procesos celulares que conducen a la diabetes"

La curiosidad científica por este alimento llegó en mayo de 1960. Lo demuestran los científicos estadounidenses Mark Dreher y Adrienne Davenport en un estudio publicado en 'Critical Reviews in Food Sciencie and Nutrition': “El primer ensayo clínico (recogido en 'Experimental Biology and Medicine') exploratorio del aguacate demostró que el consumo de 0,5–1,5 aguacates por día puede ayudar a mantener el colesterol total en suero normal en los hombres. La mitad de los sujetos experimentaron una reducción del 9% al 43% en el colesterol total y los otros sujetos (ya sea diabéticos o muy hipercolesterolémicos) experimentaron un efecto neutral, pero ninguno de los sujetos mostró un aumento de los niveles totales. Además, los sujetos no aumentaron de peso cuando los aguacates se agregaron a su dieta habitual.

Las evidencias

Foto: iStock.
Foto: iStock.

Detrás llegarían otros muchos más que asientan su papel beneficioso, además de en el colesterol, en la diabetes, la enfermedad cardiovascular, como protector de la salud ocular, en la prevención del cáncer, en el alivio del dolor de la artritis y en la pérdida de peso.

Precisamente, la nueva investigación enfatiza dos de estos beneficios detallados anteriormente: el control de la obesidad y de la diabetes. Dirigido por Paul Spagnuolo. de la Universidad de Guelph, en Ontario (Canadá), y publicado en 'Molecular Nutrition & Food Research', el estudio ha demostrado cómo uno de los compuestos de este fruto puede inhibir los procesos celulares que normalmente conducen a la diabetes.

En las pruebas de seguridad en humanos, el equipo también descubrió que la sustancia se absorbía en la sangre sin efectos adversos en los riñones, el hígado o los músculos.

El 25% de la población en España es obesa o tiene problemas de sobrepeso y cerca de 400.000 personas desarrollan diabetes cada año. La resistencia a la insulina en pacientes diabéticos significa que sus cuerpos no pueden eliminar adecuadamente la glucosa de la sangre. Estas complicaciones pueden surgir cuando las mitocondrias, o las fuentes de energía en las células del cuerpo, no pueden quemar completamente los ácidos grasos.

Normalmente, la oxidación de los mismos permite que el cuerpo pueda quemar grasas. Tanto la obesidad como la diabetes dificultan ese proceso, lo que lleva a una oxidación incompleta. Los investigadores descubrieron que la avocatina B (AvoB), una molécula de grasa que se encuentra solo en los aguacates, contrarresta la oxidación incompleta en el músculo esquelético y el páncreas para reducir la resistencia a la insulina.

En declaraciones a Alimente, el doctor Domingo Carrera, médico especialista en nutrición, del Centro Médico-Qirúrgico de Enfermedades Digestivas (cmed), aclara: "Por una sustancia, Avocatina B , que favorece la sensibilidad de la Insulina. El sobrepeso produce resistencia a la Insulina. Esta no trabaja bien y no regula los niveles de glucosa en sangre. La Avocatina B aumenta y mejora el trabajo de esta Insulina y permite regular mejor la glucosa. Si hay resistencia a la Insulina, se pone más dificil perder peso y se acumula grasa con más facilidad. La Avocatina B favorece que se quemen más rápido y eficientemente los acidos grasos y favorece la pérdida de peso.

Paso a paso

Durante el ensayo, los investigadores alimentaron a los ratones con dietas altas en grasas durante ocho semanas para inducir obesidad y resistencia a la insulina. Durante las siguientes cinco semanas, agregaron AvoB a las dietas ricas en grasas de la mitad de los ratones que formaron el grupo de control.

Los roedores tratados pesaron significativamente menos que los del grupo de control, mostrando un aumento de peso más lento. Como explica el líder del ensayo: “Más importante, los tratados mostraron una mayor sensibilidad a la insulina, lo que significa que sus cuerpos fueron capaces de absorber y quemar la glucosa en sangre y mejorar su respuesta a la misma”.

Foto: iStock.
Foto: iStock.

En un estudio clínico en humanos, AvoB se administró como un suplemento dietético a los participantes que seguían una comida típica la dieta occidental. El equipo también observó reducciones en el peso.

Ahora que está demostrada la seguridad en humanos de la molécula, Spagnuolo y su equipo planean realizar ensayos clínicos para evaluar la eficacia de AvoB en el tratamiento de enfermedades metabólicas.

Spagnuolo asegura que el ensayo de seguridad ha ayudado al equipo a determinar qué cantidad de AvoB incluir en la formulación del suplemento. Después de recibir la aprobación de Health Canadá para el compuesto como un suplemento humano, comenzará a venderlo en forma de polvo y píldoras a partir de 2020 a través de SP Nutraceuticals Inc.

Y es más, en un trabajo anterior financiado por el Instituto de Ontario para la Investigación del Cáncer, Spagnuolo ha estudiado el uso potencial de avocatina B para tratar la leucemia mieloide aguda.