Es un concepto relativamente nuevo y es producto del avance natural de los tiempos. ¿Cómo juntar nutrición y salud en la alianza perfecta? Es la nutracéutica. Nace en 1989, cuando el Dr. Stephen DeFelice, presidente de la Fundación para la Innovación en Medicina (FIM), acuña el término para definir a “un alimento o parte de un alimento que proporciona beneficios médicos o para la salud, incluyendo la prevención y/o el tratamiento de enfermedades”.

Se trata de una herramienta terapéutica y preventiva a disposición de los profesionales sanitarios y de la población en general. Consiste en fomentar el uso racional de sustancias naturales de origen animal o vegetal a las que se les ha dado una forma farmacéutica, y cuyos componentes han demostrado tener valor nutricional y ser beneficiosos para el organismo.

"El concepto hace referencia a un alimento o parte de él que proporciona beneficios para la salud"

Existen dos aproximaciones complementarias y científicamente válidas para el uso de sustancias de origen natural con efectos terapéuticos. En primer lugar está el examen de los componentes de dichas sustancias de forma aislada, purificarlos o sintetizarlos, y finalmente convertirlos en medicamentos. Otra es dar a la sustancia de origen natural en su conjunto una forma farmacéutica, cuidándose de que se preserven las propiedades bioactivas de la matriz de componentes mediante procedimientos biotecnológicos no desnaturalizantes.

“A día de hoy, la técnica industrial que ha demostrado preservar mejor las propiedades de las proteínas y principios activos con actividad terapéutica es la liofilización. A los nutracéuticos así preparados podría llamárseles bionutracéuticos”, explica el Dr. Ramón Alejo, director de Planta de Producción de Nutracéuticos de Ebiotec.

Foto: iStock.
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Propiedades biológicas y mecanismos de acción

Aunque no es lo habitual, los nutracéuticos deben ser sometidos a rigurosos estudios preclínicos y clínicos para caracterizar sus propiedades biológicas y los mecanismos de acción a través de los cuales despliegan su acción preventiva y/o terapéutica.

“En resumen, hablamos de alimentos con efectos beneficiosos para la salud a los que se ha dotado de una forma farmacéutica y que, en consecuencia, aportan propiedades medicinales claras, objetivas y científicamente demostrables”, destaca la Dra. Lucía Fernández-Novoa, de la Sociedad Española de Nutracéutica Médica (SENM). Y añade: “El objetivo principal de los nutracéuticos es la prevención, uno de los puntos débiles del sistema de salud”.

Al no ser catalogados como medicamentos, no es necesaria una prescripción médica, por lo que pueden ser recomendados por profesionales de la salud y también son accesibles al público en general, cada vez mejor informado y más concienciado con su salud. También son excelentes complementos y coadyuvantes de medicamentos de uso general, contribuyendo en muchos casos a la disminución de las dosis y los efectos secundarios. Pero sí es importante señalar que los nutracéuticos no sustituyen en ningún caso a una dieta equilibrada. En este caso, la dieta mediterránea sigue siendo la referencia.

Nutracéuticos, funcionales y suplementos

Todos ellos tienen en común la presencia de sustancias con actividad biológica. Un nutracéutico es una matriz alimentaria con propiedades bioactivas a la que se dota de una forma farmacéutica capaz de preservar dichas propiedades. Por su parte, un suplemento es un agregado de componentes de diverso origen, natural o sintético. Mientras, un alimento funcional carece de forma farmacéutica. En el caso de los alimentos funcionales, los beneficios a menudo van asociados a la eliminación de componentes nocivos para determinadas personas.

Así, los nutracéuticos comienzan a utilizarse cada vez más como auténticos fármacos. La diferencia está en que las sustancias activas que contienen son naturales, proceden de alimentos y no se obtienen por síntesis química en el laboratorio.

Son nutracéuticos los componentes de los alimentos o partes del mismo que aportan un beneficio añadido para la salud, capaz de proporcionar beneficios médicos, inclusive para la prevención y el tratamiento de enfermedades. De esta forma, en un alimento funcional hay un valor nutracéutico que se refiere a aquellos componentes conocidos o no a los que se atribuyen funciones de mantenimiento y potenciación de la salud.

A esto último nos referimos, por ejemplo, cuando hablamos de los efectos antioxidantes de los tomates, la carga de vitamina B que tienen los cereales integrales, el ácido fólico y la vitamina C presentes en los kiwis, el alto contenido en fibra de frutas y verduras, el omega 3 del pescado o las proteínas vegetales de las legumbres.

“Por origen, los nutracéuticos más utilizados son los derivados marinos y vegetales por sus altos contenidos en ácidos grasos, vitaminas, antioxidantes y proteínas con actividad terapéutica. Por categoría terapéutica, destacan los reguladores del colesterol, diuréticos y digestivos, condroprotectores, neuroprotectores y antiaging”, afirma el Dr. Ramón Alejo.

Foto: iStock.
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Rigor científico

Una de las principales causas del 'boom' de la nutracéutica es su rigor científico. Cada vez son más los segmentos de la población que reclaman estudios y validaciones por parte de las autoridades sanitarias para referirnos a la alimentación y a ese término tan manido como es el de 'saludable'.

“La tendencia en el sector sanitario es hacia la medicina basada en la evidencia. Las creencias no son suficientes. Si queremos ser rigurosos en el manejo de alimentos y nutracéuticos, hay que apoyarse en la evidencia científica preclínica y clínica. Existen compañías cuyos nutracéuticos tienen un soporte científico comparable al de los medicamentos”, asegura la Dra. Lucía Fernández-Novoa.

"Empresas alimentarias e industria farmacéutica cada vez trabajan más estrechamente"

Empresas alimentarias e industria farmacéutica cada vez trabajan más estrechamente. Es un matrimonio de conveniencia. “Esta colaboración se ha incrementado sobre todo en los últimos cinco años, en los que la industria farmacéutica se ha interesado más por participar y cubrir parte de este sector de mercado. Hay claras sinergias, ya que la alimentación y medicación son complementarias”, opina el Dr. Ramón Alejo.

Convencer al escéptico

Según la Dra. Lucía Fernández-Novoa, “lo primero que ha de hacer un usuario interesado es informarse, consultar a su médico o farmacéutico, y verificar la evidencia científica que respalda el uso de determinados alimentos y/o preparados nutracéuticos”.

En realidad, somos lo que comemos. Si en esta era tan turbulenta somos más sanos y vivimos más que nuestros antepasados es, entre otras cosas, gracias a la alimentación. “Por eso es fundamental preservar la naturaleza. Los laboratorios productores de nutracéuticos que son consecuentes con este hecho elaboran sus productos a partir de fuentes renovables y con una mínima huella de carbono. La naturaleza es la mayor fábrica de sustancias bioactivas que la humanidad tiene a su disposición y hemos de cuidarla”, resume el Dr. Ramón Alejo.