Es crónica, está aumentando de forma vertiginosa y uno de los problemas graves que encierra es que está relacionada con otras 40 patologías, algunas de ellas también serias y también crónicas.

Hablamos de la obesidad, un problema que ya en España afecta al 25% de la población adulta y está en aumento de forma preocupante entre niños y jóvenes. Desde hace unos años, la literatura científica ha constatado de forma reiterada su relación con el cáncer. Ahora, un nuevo estudio acaba de constatar que los pacientes obesos que se someten a cirugía bariátrica para perder peso tienen mucho menos riesgo de padecer una enfermedad oncológica en comparación con los que no se someten a la intervención.

"La obesidad se relaciona con un aumento del riesgo del 50% de las posibilidades de padecer cáncer"

La obesidad es una de las enfermedades prevenibles que más muertes provoca anualmente. Como aclara el Centro Médico-Quirúrgico de Enfermedades Digestivas (CMED), “las principales patologías asociadas a ella, llamadas comorbilidades, son la diabetes tipo II, la hipertensión, la hipercolesterolemia (altos niveles de colesterol en sangre), las enfermedades vasculares y coronarias, y el hígado graso. En un alto porcentaje, los tratamientos para la obesidad también consiguen mejorar y equilibrar estas patologías e incluso, en algunos casos, su curación”.

Foto: iStock.
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Asimismo, “está relacionada con un incremento de hasta un 50% en las posibilidades de padecer cualquier tipo de cáncer", insiste la institución.

En declaraciones a Alimente, el doctor Juan de la Haba, miembro de la junta directiva de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) y oncólogo médico del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba, declara: "Son varias vías la implicadas en la asociación entre obesidad y cáncer, desde alteraciones endocrinas en las que encontramos variaciones a nivel de esteroides sexuales y citoquinas inflamatorias a vías vinculadas con disregulaciones metabólicas e insulina".

E insiste: "Hay tumores en lo que se ha demostrado asociación directa, como es el cáncer de mama, tiroides, colon y endometrio. Es probable que participe en la génesis de otros tumores".

Las barreras

Pero además, como aclara un artículo de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO) sobre su posicionamiento en la asociación de cáncer y obesidad, publicado en 'American Journal of Clinical Oncology', “la obesidad se relaciona con un peor pronóstico después del diagnóstico de cáncer y también afecta negativamente a la administración de terapia sistémica, contribuye a la morbilidad del tratamiento y puede aumentar el riesgo de segundas neoplasias y comorbilidades”.

La nueva investigación, presentada esta semana en la 36ª Reunión Anual de la Sociedad Americana de Metabolismo y Cirugía Bariátrica (ASMBS, según sus siglas en inglés), ha sido llevada a cabo por científicos de la Universidad de Salud y Ciencia de Oregón.

Los investigadores revisaron los datos de 2.107 adultos que se sometieron a cirugía bariátrica, ya sea bypass gástrico laparoscópico o banda gástrica, en hospitales que participaron en el estudio LABS-2 ('Evaluación longitudinal de la cirugía bariátrica').

Se conoce por cirugía bariátrica un conjunto de procedimientos quirúrgicos que pueden utilizarse para ayudar a perder peso a las personas con obesidad mórbida (es decir, IMC >35). Entre las técnicas empleadas, podemos encontrarnos, además de las mencionadas previamente, la gastrectomía vertical, cruce duodenal, gastroplastia tubular o derivación biliopancreática.

En el ensayo, la edad promedio de los pacientes era de 46 años, el 79%; mujeres, aproximadamente un tercio tenía diabetes tipo 2 y el 44% padecía antecedentes de tabaquismo antes de la cirugía. Los biomarcadores séricos de peso y cáncer (proteínas detectadas en la sangre, la orina o los tejidos corporales) se midieron antes de la operación y un año después de la cirugía, como predictores de cáncer incidente después de ajustar por edad, sexo, educación e historial de tabaquismo.

En función del peso perdido

Si bien los estudios anteriores han demostrado que la cirugía bariátrica reduce el riesgo de ciertos tipos de cáncer en comparación con los pacientes que no se someten a la cirugía, este estudio comparó las diferencias de riesgo en función de la cantidad de peso perdido después de la cirugía bariátrica.

Los investigadores encontraron que tener un índice de masa corporal (IMC) de 30 o más un año después de pasar por quirófano sugería un riesgo 60% mayor de cáncer en comparación con tener un IMC menor de 30.

Foto: iStock.
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Alrededor del 6,2% de los que perdieron menos del 20% de su peso corporal informó de un diagnóstico de cáncer en el año 7, en comparación con aproximadamente el 3,6% de los pacientes que perdieron el 20% o más de su peso corporal total, lo que representa una reducción del 50%. En general, el IMC promedio a los 12 meses después de la cirugía fue de 33 y la pérdida de exceso de peso promedio, del 58%.

El tipo de cáncer más común fue el de mama (34%), seguido de tiroides (8,5%), melanoma (7%), colon (6%), riñón (6%), uterino (5%) y pulmón (4%). La incidencia de vejiga, cuello uterino, próstata, cerebro, endometrio, esófago, estómago y testículo fue inferior al 3%.

Para el doctor De la Haba, el estudio es "cuando menos interesante, con una base lógica apoyada en la asociación que existe entre la obesidad y el cáncer. No obstante, estos trabajos basados en análisis de bases de datos que implican seguimiento a largo plazo deben de confirmarse por otros grupos".

"Existe una variabilidad a la hora de reducir el riesgo de cáncer y está en la cantidad de peso perdido"

"Nuestros datos sugieren que hay un umbral de pérdida de peso que, si se logra, reduce significativamente el riesgo de cáncer en pacientes de cirugía posbariátrica", ha señalado durante el encuentro internacional el autor principal del estudio, Andrea M. Stroud. "Entonces, parece haber una variabilidad en el efecto protector de la cirugía bariátrica que depende del grado de pérdida de peso", apostilla.

Los investigadores también encontraron que los cambios metabólicos después de la intervención contribuyeron a reducir el riesgo de cáncer.

Cambios metabólicos

Por cada reducción del 20% en la leptina, una hormona liberada de las células grasas ubicadas en el tejido adiposo, hubo una reducción del 20% en la incidencia de cáncer. La disminución de los niveles de glucosa en ayunas, proinsulina, insulina y péptido C relacionados con la diabetes y el aumento de los niveles de grelina, la hormona del hambre, también se asociaron con un menor riesgo de cáncer.

"Para las personas con obesidad severa, la cirugía bariátrica es el tratamiento más efectivo disponible y estamos viendo cada vez más evidencia de que también es una forma efectiva de prevenir una serie de enfermedades, como cáncer, patologías cardiacas y diabetes", ha declarado Eric J. DeMaria, presidente de ASMBS.

Para el experto español, "la indicación de este tipo de técnicas debe ser establecida para la corrección del problema de la obesidad y como tal deben ser recomendadas. La consecución de los objetivos establecidos, obviamente, va a suponer un descenso en los riesgos asociados a enfermedades que están directamente relacionadas con la obesidad como son las enfermedades cardiovasculares y el cáncer".

Cree, por tanto, que en los pacientes obesos, el primer paso "es corregir la enfermedad en sí como prioridad que se sitúa por delante de medidas especiales de diagnóstico precoz del cáncer. No existen en la actualidad recomendaciones específicas de este tipo de diagnóstico para este grupo de población", apostilla.