Es sigiloso, cuando da la cara en la buena parte de los casos ya ha causado metástasis, muy agresivo y con una supervivencia muy baja. Aunque el cáncer de páncreas es poco frecuente (representa tan solo al 2,1% de todos los tumores), su incidencia ha aumentado de forma constante en los últimos 50 años, según la Asociación Española Contra el Cáncer. Todos estos factores hacen de su diagnóstico precoz una de las herramientas más buscadas por la comunidad científica. Un reto que parece hoy más que nunca al alcance de la mano gracias a los hallazgos de un nuevo estudio que demuestran que la lengua podría llegar a convertirse en el ‘detective’ de esta enfermedad.

Al parecer, y según publica ‘Journal of Oral Microbiology’, las diferencias en la abundancia de ciertas bacterias que viven en este órgano pueden ayudar a distinguir de forma muy precoz a los pacientes con cánceres pancreáticos de los individuos sanos.

Según los propios autores de la investigación, liderada por Haifen Lu, de la Universidad Zhengzhou (China), “el estudio indica que aunque ya se han identificado alteraciones en el microbioma de pacientes con cáncer de páncreas en otros tejidos o fluidos del organismo, como la saliva, las heces o la mucosa duodenal, esta es la primera evidencia de cambios en las bacterias en el recubrimiento de la lengua. Si estos datos se confirman en trabajos más amplios, esto podría allanar el camino hacia el desarrollo de nuevas herramientas de detección o prevención tempranas para aumentar la supervivencia en los pacientes que sufren esta enfermedad tan agresiva”.

"Con tiempo estos estudios se ampliarán y habrá más evidencias que se puedan llevar a la práctica clínica”

José Antonio Oteo, jefe del departamento de Enfermedades Infecciosas del Centro de Investigación Biomédica de La Rioja (CIBIR) y del departamento de Enfermedades Infecciosas del Hospital Universitario San Pedro, destaca: “Este estudio es muy bien venido y aunque seguimos sin conocer si fue primero el huevo o la gallina (es decir, si estar colonizado primariamente con bacterias es la causa de la enfermedad o si la enfermedad cambia el microbioma), abre expectativas muy interesantes que nos pueden ayudar por un lado a conocer la fisiopatología en diferentes tipos de cáncer y, a nivel práctico, la posibilidad de realizar diagnósticos precoces o menos invasivos. Es cuestión de tiempo que estos trabajos preliminares se amplíen y tengamos más evidencias que se puedan llevar a la práctica, al enfermo”.

Evidencias anteriores en la saliva

Estudios previos han podido identificar cepas bacterianas cuya presencia, o no, se asocia al riesgo de contraer cáncer de páncreas. Fue un equipo de investigadores de EEUU los que evaluaron las posibles relaciones entre la microbiota oral (más de 700 tipos de bacterias) y el cáncer de páncreas. El ensayo consistió en el análisis de muestras de saliva de 361 pacientes y 371 controles pertenecientes a dos grandes cohortes estadounidenses. Así, lograron identificar poblaciones bacterianas con efectos opuestos. La presencia de las especies Porphyromonas gingivalis y Aggregatibacter actinomycetemcomitans, dos patógenos orales que se encuentran frecuentemente en las enfermedades periodontales, se asocia a un aumento del riesgo de cáncer de páncreas. Sin embargo, altas concentraciones de bacterias pertenecientes al filo de las fusobacterias, entre ellas el género Leptotrichia, parece que reducen las probabilidades de sufrirla.

El equipo descartó posteriormente una posible asociación entre la concentración de estos microorganismos y el consumo de tabaco y/o de alcohol, dos factores de riesgo conocidos. Asimismo, excluyeron una posible influencia del propio cáncer de páncreas en la evolución de la microbiota bucal, descontando los casos surgidos durante los dos años posteriores al ensayo.

Foto: iStock.
Foto: iStock.

En la nueva investigación han participado 30 pacientes cuya enfermedad estaba en sus fases iniciales (diagnosticada por un tumor localizado en el área de la 'cabeza' del páncreas) y 25 personas sanas. Los participantes tenían entre 45 y 65 años. Ninguno de ellos presentaba otros problemas de salud bucal ni habían tomado antibióticos ni otros medicamentos durante los tres meses anteriores al estudio.

El equipo utilizó sofisticadas tecnologías de secuenciación de genes para examinar la diversidad de microbiomas de las muestras de la cubierta de la lengua y descubrió que los pacientes afectados fueron colonizados por microbiomas de recubrimiento de la misma notablemente diferentes a los de los individuos sanos.

"Aunque se necesitan más estudios que respalden estos datos, nuestros resultados se suman a la creciente evidencia de una asociación entre las alteraciones del microbioma y el cáncer pancreático", según reconoce el propio investigador principal.

Foto: iStock.
Foto: iStock.

Sin lugar a dudas, “los datos vienen a confirmar la estrecha relación existente entre algunos tipos de cáncer que afectan al tracto digestivo, en este caso cáncer de páncreas, y poseer una microbiota específica en la capa superficial que cubre la mucosa de la lengua. De hecho, los pacientes con cáncer de páncreas tenían una distinta a la de los sujetos sanos y también diferente a la de personas con cáncer de hígado. Aunque el número de participantes incluidos no es elevado, los resultados parecen muy contundentes en la población estudiada. Habrá que ver si son extrapolables a la occidental. Más tarde, si estos resultados se confirman, podría incorporarse como un marcador precoz de la enfermedad o, incluso, si el cambio de la microbiota fuera causa y no consecuencia de la misma, utilizarse como marcador de riesgo”, recalca el científico Oteo.

De la misma opinión se muestran los autores de la investigación, que aseveran que “si una asociación entre las bacterias discriminatorias y el cáncer pancreático queda establecida, esto podría conducir al desarrollo de nuevas herramientas preventivas o diagnósticas para la enfermedad basadas en microbiomas".

"Si las teorías se confirman, se podrían llegar a usar probióticos para prevenir en pacientes de alto riesgo"

Sorprendentemente, el ensayo pone de relieve que la abundancia de cuatro tipos de bacterias (niveles bajos de Haemophilus y Porphyromonas y niveles altos de Leptotrichia y Fusobacterium) podría ayudar a distinguir a los pacientes con cáncer pancreático de los individuos sanos.

El equipo científico ‘juega’ ahora con la hipótesis de que el sistema inmunológico es el vínculo más probable entre cualquier cambio confirmado en el microbioma con el cáncer de páncreas. Por ejemplo, el desarrollo de una enfermedad en el páncreas puede influir en la respuesta inmunitaria, de manera que favorezca el crecimiento de ciertas bacterias o viceversa. Si estas teorías se confirman, se podrían sentar las bases para el desarrollo de nuevas estrategias de tratamiento que incluyan antibióticos o inmunoterapias o, incluso, probióticos que puedan ayudar a prevenir el cáncer de páncreas en pacientes de alto riesgo en el futuro.