Cada vez son más los incondicionales de este electrodoméstico. Las cifras que maneja el Instituto Nacional de Estadística (INE) apuntan que el 56% de los hogares españoles tiene lavavajillas (posiblemente, una cifra inferior a la real puesto que el dato procede de una encuesta de 2008).

Además de la comodidad de no tener que fregar los cacharros, supone un ahorro de agua superior a 30 litros diarios, según un estudio del Canal de Isabel II, y de la energía necesaria para calentar el agua. Por no hablar de las discusiones de pareja que evitan (la limpieza y el orden son una fuente habitual de conflicto).

Sin embargo, no todo es idílico y el lavavajillas esconde unos riesgos que hay que conocer para intentar esquivarlos.

Proliferación de hongos

El primer peligro acecha en la puerta, concretamente en la goma: es un lugar perfecto para que crezcan y proliferen los hongos. Un estudio publicado en 'Medical Mycology' encontró que 62% de los lavavajillas domésticos de los seis continentes estaba contaminado por hongos.

El ambiente alcalino, húmedo y de alta temperatura es perfecto para que se desarrollen hongos

El ambiente alcalino, húmedo y de alta temperatura del lavavajillas es perfecto para que se desarrollen hongos potencialmente perjudiciales para los humanos. Los hongos se reproducen por esporas microscópicas, que se pueden inhalar y llegar a los pulmones, provocando infecciones. Las personas que están en tratamiento con antibióticos o las que tienen problemas de inmunidad son más propensas a desarrollar infecciones por hongos (micosis) en la piel y los pulmones. También los diabéticos son tendentes a desarrollar infecciones fúngicas en la piel.

Fotos: iStock.
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Los científicos se fijaron en las gomas de las puertas de los lavavajillas porque son un lugar perfecto para que crezcan las levaduras negras termofílicas (amantes del calor). Las especies de la levadura Exophiala (la más frecuente en los aparatos analizados) también prosperan en ambientes con altas concentraciones de sal (un componente del jabón para lavavajillas que se usa para reducir la acumulación de calcio).

Para eliminar los hongos del lavaplatos, el método más eficaz es limpiarlo una vez al mes con bicarbonato y vinagre. Primero hay que fregar, a mano y con agua y jabón, las bandejas y alrededor de la goma y dejarlo secar al aire. Después, mezclar dos partes de agua caliente con media de vinagre, rociar todas las superficies y frotarlas con un cepillo.

Colocar nuevamente las bandejas en el lavavajillas y colocar en la rejilla superior un tazón lleno de vinagre. Hacer un lavado a máxima temperatura y después espolvorear una taza de bicarbonato en el suelo del aparato y repetir otro lavado muy caliente.

Resistencias a antibióticos

Las autoridades sanitarias se esfuerzan por concienciar a los ciudadanos de que hagan un buen uso de los antibióticos, un mensaje importante debido al creciente problema de gérmenes resistentes a algunos de los antibióticos más utilizados. Incluso se está hablando de superbacterias, que son indestructibles.

Lo que no cuentan las autoridades es que los lavavajillas favorecen la resistencia a los antibióticos, al menos es lo que postula una investigación alemana. Los autores han encontrado que los genes de las betalactamasas (unas enzimas producidas por las bacterias para destruir el antibiótico) están en los lavavajillas (también en las lavadoras) y pueden presentar un peligro para la transmisión de bacterias resistentes a los antibióticos, como el Staphilococcus aureus (causante de infecciones de la piel, cardiacas, neumonías, etc). Las temperaturas altas pueden ayudar a reducir las bacterias resistentes a antibióticos.

Contaminante de aguas residuales

Con la creciente preocupación medioambiental, tal vez haya quien se plantee otra opción de lavado a los detergentes utilizados habitualmente y que son una fuente de fósforo que acaba contaminando las aguas residuales urbanas.

Un trabajo dirigido por Peter van Puijenbroeck, de la Agencia de Evaluación Medioambiental de Países Bajos, analiza el uso de detergentes para lavaplatos y lavadoras y lo relaciona con el vertido de fósforo. Los resultados se presentan para 10 regiones mundiales, para diferentes periodos que van desde el año 1970 a 2050, y propone que en esa fecha todos los detergentes están libres de fósforo.

Riesgo de lesiones

Buena parte de los accidentes infantiles se producen en el hogar, y la cocina es una ‘zona caliente’. Un estudio británico indagó el potencial riesgo (y no informado) de lesiones relacionadas con los lavavajillas.

Fotos: iStock.
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A partir de una encuesta a mujeres con niños menores de 5 años (incluidas enfermeras y personal de secretaría), revisión bibliográfica en Medline y Pubmed (bases científicas) y de los folletos de fabricantes de electrodomésticos, los autores encontraron que el 12,5% de los adultos y el 5% de los niños que colaboran en la carga y descarga del lavavajillas (el 12% de la muestra) tuvieron algún tipo de accidente, sobre todo lesiones agudas por objetos punzantes.

Más alergias

El lavavajillas lava temperaturas de hasta 65 grados centígrados y ese exceso de higiene puede no ser tan bueno para los más pequeños.

La revista 'Pediatrics' publicó una investigación sueca que detectó que los niños de familias que friegan a mano tienen menos eccema (23%) que los que usan lavaplatos (38%) y solo el 1,7% de los pequeños donde los platos se limpian con estropajo tienen asma, un problema que padecen el 7,3% de los niños de hogares con lavavajillas. La razón, según los autores, es que el lavado a mano no es tan eficiente y deja restos de microbios que hacen que sea más difícil desarrollar alergias.

Desinfecta mal el cepillo de dientes

Se puede pensar que las altas temperaturas que alcanza este aparato y los detergentes pueden ser un buen lugar para desinfectar los cepillos de dientes. Y eso fue lo que exploró un estudio aparecido en 'Bristish Dental Journal'.

Fotos: iStock.
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Para eliminar los hongos que pueden crecer en los cepillos de dientes, ¿qué es mejor, sumergirlos en agua con lejía (disolución al 2,5%) durante 3 a 5 minutos, meterlos en agua con vinagre de vino blanco (disolución al 50%) durante 10 minutos, dejarlos 20 minutos en un conocido enjuague bucal o meterlos en lavavajillas y lavarlos en un ciclo normal a alta temperatura?

El resultado es que todos los métodos, incluido el uso en lavavajillas, reducen el número de bacterias de los cepillos de dientes, pero el más eficaz es la solución de vinagre de vino blanco, seguida del agua con lejía, el enjuague bucal y el último fue el lavaplatos.

¿Se puede cocinar en el lavaplatos?

Desde luego no es una técnica culinaria que, de momento, esté aceptada pero si la revista de la poderosa Oprah Winfrey ha publicado un menú de fideos, salmón y espárragos cocinados en el lavaplatos... La publicación sostiene que es perfecto para alimentos que se cocinan a bajas temperaturas.

La receta: envolver en papel de aluminio el salmón sazonado, hacer lo mismo con los espárragos y los fideos, y colocarlo todo en la rejilla superior. Elegir un ciclo largo (como poco una hora) y con la temperatura más alta. ¿El resultado? Juzgue por sí mismo.