Los peligros invisibles nos preocupan menos porque... bueno, son invisibles. Pero eso no significa que no estén ahí. Si alguna vez hemos visto una gran ciudad desde lejos, tal vez hayamos tenido la oportunidad de ver el 'hongo' de contaminación que en ocasiones la envuelve. Eso es algo que todos sus habitantes respiran día tras día, posiblemente durante toda su vida y es muy peligroso para su salud. Esta particular 'atmósfera' está compuesta por partículas de dióxido de nitrógeno (NO2), un gas tóxico e irritante; dióxido de azufre (SO2), precursor de la lluvia ácida porque forma ácido sulfúrico; ozono (O3), que aunque lo tengamos por un gas que nos protege de morir irradiados por rayos ultravioleta, es tóxico si lo inhalamos; y partículas en suspensión (conocidas como PM2.5), cuyo diámetro es 100 veces menor que el de un cabello humano. Los efectos de estas sustancias invisibles sobre la salud son devastadores. La buena noticia es que, como en todo, la dieta podría ayudarnos a combatir sus efectos sobre nuestro organismo.

"La contaminación provoca daños en el organismo debido al estrés oxidativo y a la inflamación"

Un nuevo estudio del investigador Chris Lim y su equipo de la Universidad de Nueva York, realizado con más de medio millón de personas durante un periodo de 17 años, ha revelado que hay una dieta específica que podría ayudar a aliviar los males que provoca la contaminación, que son, según el propio científico: "Daños en el organismo debido al estrés oxidativo y a la inflamación". ¿Qué dieta es aquella a la que se refiere el estudio? Pues la mediterránea, cómo no.

Estamos orgullosos de ser el país de la Unión Europea con mayor esperanza de vida y el segundo a nivel mundial (después de Japón, donde los varones viven lo mismo que aquí -80 años- pero las mujeres, de media, viven un año más -87-). Esto se lo debemos en gran medida a nuestra excelente tradición culinaria. Grasas 'buenas' llenas de ácidos grasos omega 3 y 6 y oleico, procedentes de aceites de pescado y de oliva; futas y hortalizas repletas de antioxidantes y flavonoides, carnes cuidadas y criadas con la mejor alimentación posible... En España se come muy bien y muy sano.

El gazpacho es el mejor paladín de la dieta mediterránea. (iStock)
El gazpacho es el mejor paladín de la dieta mediterránea. (iStock)

Los beneficios de nuestra gastronomía tradicional ya no sorprenden a nadie, pero en la presentación del estudio antes mencionado, el investigador Chris Lim dejaba claro que "la dieta mediterránea es realmente rica en alimentos que son antiinflamatorios y que, además, tienen antioxidantes que pueden intervenir de forma positiva en los efectos que la polución atmosférica tiene sobre nuestro organismo".

Los resultados del estudio lo confirman: de esas 550.000 personas, aquellas que seguían en mayor medida una dieta mediterránea sufrían menos enfermedades relacionadas con la contaminación medioambiental. Aunque los resultados no son concluyentes (se basan en una correlación estadística, lo que no implica que sea necesariamente la causa), la propia Agencia de Protección Medioambiental estadounidense (EPA, por sus siglas en inglés), confirma que "estudios, incluidos los elaborados por investigadores de la EPA, sugieren que los alimentos, suplementos o medicaciones con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, como el aceite de oliva o el aceite de pescado, tienen el potencial de proteger, al menos de forma parcial, contra condiciones provocadas por la polución del aire, como enfermedades cardiovasculares o respiratorias".

Así que, en el caso de que su delicioso sabor y textura no fuesen suficiente, ahora tenemos una razón más para que nos comamos el gazpacho y las sardinas.