Lavarse los dientes es mucho más que un acto de higiene. Es una manera eficaz de prevenir enfermedades, de la boca por supuesto -problemas en las encías y los dientes- pero también otras más graves que pueden amenazar la supervivencia.

La relación entre las bacterias de la boca implicadas en la periodontitis (enfermedad de los tejidos que sostienen al diente: encías, hueso, cemento y ligamentos de los dientes) y patologías cardiovasculares (enfermedad coronaria, infartos cardiacos, ictus, etc) se conoce desde finales del siglo XX, y desde entonces ha sido objeto de numerosos estudios.

Foto: iStock.
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Las cifras justifican el interés. Por un lado, entre el 30 y el 40% de la población adulta tiene periodontitis y un tercio de las muertes en España son debidas a afecciones cardiovasculares. Cruzando datos, se desprende que puede existir una relación entre ambas, como así ha quedado de manifiesto en numerosos estudios que incluyen a miles de personas.

Ahora, el equipo de Dr.Tae-Jin Song, de la Universidad Ewha Womans (Seúl), ha encontrado un nexo entre cepillarse los dientes y la fibrilación auricular. Concretamente, ha detectado que cepillarse los dientes con frecuencia se relaciona con menos riesgo de fibrilación auricular e insuficiencia cardiaca, un hallazgo que publica esta semana la revista de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC).

Cepillarse tres o más veces al día se asocia con un 10% menos de riesgo de fibrilación auricular

El estudio, que es retrospectivo, ha incluido a 161.286 participantes del Sistema Nacional de Seguro de Salud de Corea de 40 a 79 años sin antecedentes de fibrilación auricular o insuficiencia cardiaca. A todos ellos se les hizo un chequeo médico de rutina entre 2003 y 2004 y después de 10 años de seguimiento, el 3% de los participantes desarrollaron fibrilación auricular y el 5% insuficiencia cardiaca.

¿Cuántas veces hay que cepillarse los dientes al día para rebajar riesgos? Pues, según el análisis de equipo de Tae-Jin Song, tres o más veces al día se asocia con una disminución del 10% del riesgo de fibrilación auricular y del 12% de insuficiencia cardiaca. Para atribuir la reducción al hábito de higiene dental, los científicos 'limpiaron' cualquier influencia de otras variables (nivel socioeconómico, ejercicio, consumo de alcohol, hipertensión, etc) sobre los resultados.

Esa protección cardiovascular puede ser debida a que el cepillado frecuente de los dientes reduce las bacterias en la biopelícula subgingival (bacterias que viven entre los dientes y las encías), evitando así su paso a la sangre.

¿Hallazgo casual?

José Gómez Doblas, cardiólogo del Hospital Virgen de la Victoria, de Málaga, confirma el interés de la relación entre las bacterias orales y la salud cardiaca, pero "no se sabe si es una relación casual o causal", matiza. "Es difícil afirmar que el cepillado de dientes vaya a prevenir la enfermedad cardiovascular porque habría que diseñar un estudio específico, pero las pistas apuntan en esa dirección". De hecho, "existen trabajos desde la odontología que sugieren que el tratamiento de la enfermedad periodontal se relaciona con un mejor pronóstico cardiovascular".

El propio autor coreano pone en cuarentena el impacto de sus resultados y dice que es un trabajo observacional que no prueba la causalidad, aunque "hemos estudiado a un grupo grande de personas durante un largo periodo, y esto da fuerza a nuestros hallazgos", advierte.

Un argumento similar expone Laura Domínguez, de la Unidad de Cuidados Críticos Cardiológicos del Hospital Doce de Octubre, de Madrid, para quien "se trata de un estudio muy interesante, en consonancia con otros datos ya existentes en la literatura que han demostrado la relación entre la enfermedad periodontal y el desarrollo de enfermedades cardiovasculares. No obstante, presenta importantes limitaciones (tal y como los propios autores describen), al tratarse de un análisis circunscrito a población asiática, con recogida de datos retrospectiva, en el que puede haber sesgos en el control de las variables y en los cuestionarios que se pasaron a los pacientes".

Estos matices no implican no reconocer el alcance del trabajo coreano, que abre la puerta a la realización de otros estudios diseñados específicamente para establecer una relación causal entre el cepillado dental y la prevención de insuficiencia cardiaca y fibrilación auricular", añade la cardióloga, e insiste: "Si bien el lavado frecuente de los dientes es algo totalmente deseable, es pronto para recomendarlo como mecanismo de prevención de estas patologías".

Un aspecto particularmente novedoso del estudio coreano es que incluye la fibrilación auricular entre los problemas relacionados con las bacterias orales, más cuando se trata de una alteración del ritmo cardiaco y no de una enfermedad relacionada con la inflamación (como la patología coronaria), que es el papel que ejercen las bacterias.

Problema en auge

Sin embargo, no hay que pasar por alto el impacto del estilo de vida que, recuerda Gómez Doblas, repercute en el riesgo cardiovascular y en la salud oral, de forma que no se pueden descartar (ni establecer fehacientemente) asociaciones.

Sea como fuere, este tipo de estudios y sus hallazgos son valiosos en el sentido de que permiten valorar nuevos factores implicados en la aparición de alteraciones cardiacas, que son cada vez más frecuentes entre la población. Así sucede con la fibrilación auricular, que padecen más de un millón de personas en España.

Foto: iStock.
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A partir de los 40 años, el 4% de la población tiene fibrilación auricular, un trastorno "relacionado con el envejecimiento, los factores de riesgo cardiovascular y la supervivencia de pacientes con enfermedades cardiacas graves", explica el cardiólogo. Pero "estamos asistiendo a un aumento de casos en personas jóvenes debido a la obesidad y al deporte de alta intensidad (supone una sobrecarga para el corazón), como maratonianos, ciclistas y ultrafondistas".

A pesar de que todavía falten evidencias sólidas de la relación entre la salud oral y cardiovascular, Gómez Doblas explica que en la Sociedad Española de Cardiología se está fomentando chequear la salud periodontal en personas con problemas cardiovasculares, "siguiendo un test sencillo de 8 preguntas de la Sociedad Española de Periodoncia", y sale una puntuación alta, se remite al odontólogo. Y viceversa, los dentistas pueden detectar pacientes con riesgo cardiaco.

La 'moraleja' del cepillo de dientes y el corazón es: "Todo puede tener una repercusión sistémica (en cualquier parte del organismo) y no hay que infravalorar el impacto de cualquier acción, por insignificante que parezca, en la salud".