A vueltas con el uso terapéutico del cannabis
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A vueltas con el uso terapéutico del cannabis

El 'bestseller' de las sustancias ilegales tiene cada vez más seguidores, muchos bajo el paraguas del beneficio para la salud. Lo último es su éxito entre las personas con depresión

Foto: Cultivo de cannabis medicinal. (Reuters)
Cultivo de cannabis medicinal. (Reuters)

El consumo de cannabis se extiende como una mancha de aceite, lenta pero imparable. En España, más de un tercio de la población mayor de edad lo ha probado alguna vez a lo largo de su vida y para el 10% es de uso habitual.

En Estados Unidos también crece la cifra de seguidores de esta sustancia, y no necesariamente por razones médicas. Un trabajo que acaba de publicar la revista 'Addiction' ha constatado un incremento de consumidores de cannabis desde 2005, más acentuado (el doble) entre personas con depresión y con una percepción menor del riesgo que acarrea su uso habitual.

"Tal vez el uso más extendido del cannabis sea por un intento de automedicar la depresión"

El estudio se ha realizado sobre los datos de una encuesta a más de 700.000 individuos mayores de 12 años. El primer hallazgo ha sido que "la prevalencia del consumo de cannabis entre las personas con depresión que no perciben ningún riesgo asociado con el uso regular es mucho mayor que entre las que consideran que existe un riesgo significativo asociado con el consumo (39% frente a 1,6%, respectivamente)", apunta Renee Goodwin, de la Universidad de la Ciudad de Nueva York. "La percepción del riesgo asociado con el uso de cannabis está disminuyendo en general. Los resultados de este estudio muestran que la disminución es aún más rápida entre esta población vulnerable: las personas con depresión", añade la autora principal.

Automedicar la enfermedad

En línea con lo que muestran las encuestas, el informe publicado en 'Addiction' indica que los adultos jóvenes (de entre 18 y 25 años de edad) son más vulnerables y la consumen durante periodos más prolongados (más de 30 días), una práctica que puede no ser inocua. "Dado que el desarrollo cerebral continúa hasta, al menos, los 25 años, y las personas jóvenes con depresión son especialmente vulnerables, este es un grupo que puede necesitar atención en términos de prevención e intervención", propone Goodwin.

Esta experta en Salud Pública recuerda que "la depresión no es una enfermedad para la que, generalmente, se prescribe cannabis medicinal, y no está claro por qué ese uso desproporcionado entre personas con depresión", y conjetura con el hecho de que "el cannabis se use cada vez más en un intento de automedicar la depresión en estados [de Estados Unidos] donde su consumo es legal con fines recreativos".

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Foto: unsplash/@jonathanrados.

Otra reciente investigación, que se ha publicado en 'The Journal of Pain', informa de la utilidad del cannabis inhalado para reducir la migraña en personas que sufren cefaleas con frecuencia. El estudio, desarrollado en la Universidad de Washington, ha encontrado una mayor eficacia en los productos inhalados que en los de la vía digestiva, que se manifiesta en que el 49% de los afectados (1.300 participantes en este estudio) notan un alivio de la intensidad de la migraña del 50%.

"La inhalación tiene un inicio rápido, de 10 a 15 minutos, y una duración relativamente corta, de 3 a 4 horas, lo que la hace más efectiva para enfermedades episódicas agudas, como los dolores de cabeza", explica Jordan Tishler, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard. Sin embargo, este estudio tiene un sesgo importante: la encuesta se llevó a cabo entre consumidores de uso medicinal de cannabis. "Sospecho que la efectividad esta sobreestimada", admite Carrie Cuttler, profesora de psicología y coautora del trabajo.

¿Qué hay en España?

El cannabis se emplea para aliviar los efectos adversos de la quimioterapia, en dolores articulares y musculares o como antiinflamatorio, entre otros usos. Esos potenciales beneficios llevan a que el 84% de la población en España sea partidario de la legalización de la marihuana con fines terapéuticos, según recogió la encuesta del CIS de noviembre de 2018 (el Código Penal de España no considera delito el consumo -siempre que no sea en espacios públicos-, la posesión y el cultivo de cannabis para uso propio).

Sin embargo, el único medicamento derivado del cannabis autorizado en nuestro país es Sativex, un fármaco oral para afectados por esclerosis múltiple.

No obstante, existe una potente industria del cannabis que cada vez empuja más fuerte para introducirse en diferentes campos, desde los complementos nutricionales hasta productos cosméticos, pasando, por supuesto, por los usos medicinales.

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Foto: unsplash/@rwtln1.

"En España, el consumo se hace en cuatro formatos: aceite, flor, eLiquids -para cigarrillo electrónico- y cremas", refiere Borja Iribarne, CEO de Profesorcbd.com. "El principal cannabionoide legal es el cannabidiol, o CBD, y se utiliza para problemas de ansiedad, trastornos del sueño o epilepsia", detalla.

Pero, añade, "debido a malas prácticas de distribuidores europeos, desde marzo de 2018 el CBD no es considerado por la Agencia Española del Medicamento y Producto Sanitario (AEMPS) como un complemento nutricional, sino como un cosmético y así debe ser usado y etiquetado, pero esta barrera comunicativa no ha frenado a los consumidores a la hora de usarlo".

Los beneficios del cannabis son extensibles para animales, y de hecho hay compañías que elaboran este tipo de productos para mascotas. Pero, como sucede con los destinados a consumo humano, también son susceptibles de malas prácticas. De hecho, hace unas semanas, la Food and Drug Administration (FDA) advirtió a 13 empresas fabricantes de comida para mascotas que incumplen la ley ya que se comercializan como nuevos medicamentos para animales sin estar permitidos e insiste en que no considera que el cannabis sea reconocido como seguro para el consumo humano ni para mascotas.

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