La importancia de la microbiota para adelgazar y cómo detectar su estado
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Analizando la flora intestinal

La importancia de la microbiota para adelgazar y cómo detectar su estado

El autor de 'El mito de la dieta' revela a Alimente que los miles de productos químicos que la microbiota intestinal produce en respuesta a los alimentos que ingerimos podrán ser detectados

Foto: Sistema intestinal. (iStock)
Sistema intestinal. (iStock)

Comida basura, bollería industrial, bebidas azucaradas, picoteo entre horas, grasas y sedentarismo no son los únicos culpables de la pandemia de sobrepeso y obesidad que azota el planeta, aunque sí aparentemente los más evidentes. Sin embargo, la ciencia ha dado con numerosas evidencias científicas que señalan a la microbiota intestinal (la popularmente conocida como flora intestinal) como otro de los factores implicados.

La historia, paso a paso, de cómo la ciencia ha llegado a esta conclusión tiene un punto de inicio y un penúltimo final. Este último lleva nombre y apellidos, los de Tim Spector, del King’s College London, autor del libro ‘El mito de las dietas’, que ha puesto patas arriba los pilares tradicionales de la prevención y el tratamiento de la obesidad. Su apuesta por culpabilizar a la flora intestinal del exceso de kilos se basa en la literatura científica de sus colegas y su experiencia propia. Es director de una de las últimas investigaciones en este campo, publicada en Nature Genetics’ .

Los retretes inteligentes podrán evaluar nuestras bacterias e indicar tratamientos contra la obesidad

En declaraciones a Alimente, este científico subraya que “la grasa acumulada en el abdomen tiene una explicación científica y la culpa está en las bacterias intestinales. La combinación de moléculas producidas por las bacterias intestinales de 500 parejas de gemelos que analizamos nos permitió construir un banco de datos enorme de todas estas sustancias. Gracias a ellos, hemos podido desvelar que los compuestos químicos producidos por las bacterias intestinales regulan la acumulación de grasa abdominal”.

Spector aventura que conocer que nuestros huéspedes “están controlados en gran medida por lo que comemos en lugar de por nuestros genes es una gran noticia, y abre la puerta a la posibilidad de utilizar muchas formas de emplear la dieta, los alimentos, como medicina contra el sobrepeso. En el futuro, estos productos químicos podrían llegar, incluso, a evaluarse a través de retretes inteligentes o con papel higiénico inteligente para indicar qué tratamientos de nutrición se deben seguir para evitar la obesidad, tan solo sabiendo qué productos químicos producen los microbios con nuestra alimentación. Ya no hay que pensar solo en calorías o macronutrientes como factores para regular el sobrepeso”.

Relación entre obesidad y bacterias de la flora

De hecho, como aclara la científica Kristina Campbell, especializada en comunicación sobre microbiota intestinal, salud digestiva y nutrición y autora del exitoso libro ‘Well-Fed Microbiome Cookbook’, “cada vez existen más pruebas científicas que sugieren que la obesidad es, en parte, una enfermedad inflamatoria. Es decir, provocada por una actividad deficiente del sistema inmunitario. Los individuos obesos presentan anomalías inmunitarias: sus macrófagos (células del sistema inmunitario especializadas que engullen y destruyen otras células) predominantes en el tejido adiposo del organismo difieren de los de los individuos delgados. Y parte de esa estrecha relación entre el sistema inmunitario y el metabólico podría tener que ver con la microbiota intestinal”.

De la misma opinión se muestra José Antonio Oteo, jefe del departamento de Enfermedades Infecciosas del Centro de Investigación Biomédica de La Rioja (CIBIR) y del departamento de Enfermedades Infecciosas del Hospital Universitario San Pedro: “La relación entre la obesidad y las bacterias que componen nuestra flora intestinal es un hecho evidente y parece claro que es una de las causas de la enfermedad en algunos pacientes. No obstante, no está claro si fue primero el huevo o la gallina. Es decir, si estar colonizado primariamente con bacterias que son más eficientes a la hora de aprovechar los principios inmediatos (azúcares, grasas, proteínas) es la causa o si la presencia de estas bacterias es consecuencia de dietas ricas en grasa”.

Foto: iStock.
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Como aclara este especialista, “nosotros hemos observado en ratones que inducir una obesidad mediante una dieta rica en grasa se acompaña de un cambio en la flora intestinal con aparición de bacterias que aprovechan mejor la energía. Actuar sobre la microbiota y restaurar una flora dañada, bien mediante antibióticos, probióticos, prebióticos e incluso mediante el trasplante fecal, se muestra como una estrategia muy atractiva para el tratamiento de algunos tipos de obesidad. No obstante. queda mucho por hacer. Entre otras cosas, conocer la ‘composición ideal’ de la microbiota en la salud y los mecanismos que regulan esta interacción con el huésped”.

Una explicación al 'efecto rebote' de las dietas

Fue en 2004 cuando salió a la luz el primer estudio que puso sobre la pista a los científicos a la hora de hablar de su involucración en el exceso de peso. Al parecer, se mostró que los ratones libres de gérmenes, a pesar de consumir un 30% más de alimento que los ratones convencionales (con microbiota), tenían un 42% menos de grasa total y al ser colonizados por la microbiota intestinal de ratones convencionales (convencionalización), incrementaron, en tan solo 10 días, su grasa corporal total en un 60%, y a las dos semanas habían desarrollado resistencia a la insulina; todo ello pese a la disminución de alimentos y al aumento de actividad.

Detrás han llegado muchos más trabajos que han confirmado que la microbiota intestinal es un factor ambiental que influye en el desarrollo de la obesidad y del síndrome metabólico. Así lo constataba un estudio del CSIC publicado en 'Nature' que asevera que “se la considera un nuevo factor implicado en la regulación del peso corporal y las enfermedades asociadas a la obesidad, dada su influencia en las funciones metabólicas e inmunológicas del hospedador. La microbiota y algunos probióticos también regulan las funciones inmunológicas del individuo, protegiéndolo frente a infecciones y procesos de inflamación crónica.

En cambio, los desequilibrios en el ecosistema intestinal (disbiosis) y la endotoxemia pueden ser factores inflamatorios responsables del desarrollo de resistencia a la insulina y del aumento de peso. Según las relaciones establecidas entre la microbiota intestinal, el metabolismo y la inmunidad, el uso de estrategias dietéticas destinadas a modular la composición de la microbiota, basadas en probióticos y prebióticos, podría contribuir al control de los trastornos metabólicos de forma más eficaz”.

Es importante, además, destacar que se ha confirmado que la obesidad asociada a una alimentación alta en grasa altera durante largo tiempo a los microorganismos que habitan los intestinos, lo que propicia el efecto rebote, el famoso efecto yoyó después de una dieta de adelgazamiento. Así lo revela de nuevo la revista 'Nature'.

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