La relación entre la piel y la obesidad
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Una importante causa para controlar el peso

La relación entre la piel y la obesidad

La psoriasis, una enfermedad inflamatoria crónica de la dermis que puede afectar a otros órganos, se agrava con el aumento de peso. Estos son los motivos

Foto: Es el órgano más grande de nuestro cuerpo. iStock
Es el órgano más grande de nuestro cuerpo. iStock

Es muy probable que al empezar a leer este artículo muchos se pregunten cómo es posible que pueda existir una relación entre el exceso de peso y ciertas enfermedades de la piel como la conocida como psoriasis. “Una enfermedad inflamatoria crónica que también puede afectar a otros órganos de una forma directa o indirecta, como las articulaciones, el sistema cardiovascular, etc”, explica Almudena Nuño González, miembro del Grupo Español de Psoriasis de la Academia Española de Dermatología y Venerología (AEDV) y dermatóloga en el Hospital Universitario La Paz de Madrid.

Pues existe. La prueba de ello puede rastrearse en la literatura científica de los últimos años, como refleja el artículo de opinión publicado en ‘JAMA’. Reza: “Poco después de la Segunda Guerra Mundial se documentaron las observaciones de 13 sujetos con psoriasis que fueron encarcelados en campos japoneses. La pérdida de peso y la gravedad de la enfermedad eran inconsistentes. Las asociaciones más recientes de psoriasis y obesidad constatan un mayor riesgo de aparición de la misma con el sobrepeso, más superficie del cuerpo afectada y más probabilidades de padecer artritis psoriásica , así como mayor riesgo cardiovascular en los pacientes… La obesidad tiene un impacto muy negativo en la psoriasis”.

A mayor peso del paciente, mayor tendencia a padecer psoriasis y, además, de forma severa

Los expertos afirman que “podría parecer que se ha producido un aumento de casos. En 2001, un estudio calculó la prevalencia de la enfermedad en un 1,4% de la población española. Años después, en 2014, un nuevo trabajo apuntaba una prevalencia del 2,3%. Esto puede deberse en realidad a un mejor conocimiento y diagnóstico de la enfermedad más que a un aumento real en el número de casos”, insiste la doctora Nuño González.

Los nexos que lo explican

Existen múltiples estudios que relacionan el peso con dicha prevalencia y con una manifestación más grave. “Es decir, a mayor peso del paciente, mayor tendencia a padecerla y, además, de forma severa. Por el contrario, si un paciente que tiene además sobrepeso vuelve a los kilos normales para su estatura, la psoriasis tiende a mejorar. El índice de masa corporal (IMC) nos índica si hay sobrepeso (IMC entre 25 y 29,9) o si una persona padece obesidad (IMC a partir de 30). Y existe una relación estrecha entre psoriasis y obesidad documentada como muestran varios estudios“, añade.

Insiste en ello Julieta de la Morena, farmacéutica y dietista nutricionista. “Diferentes estudios epidemiológicos muestran una clara relación entre el efecto positivo de la pérdida de peso y la mejora de la enfermedad. Se sabe, además, que la actividad farmacológica en los pacientes obesos eleva el riesgo de sufrir efectos adversos y por ello es imprescindible ajustar bien las dosis en ellos”.

Foto: iStock.
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“Antes se pensaba que la obesidad era simplemente la acumulación de tejido graso, pero actualmente sabemos que es una enfermedad crónica que predispone a la aparición de otras. El tejido adiposo, especialmente el abdominal, predispone a la aparición de patologías cardiovasculares, al igual que la psoriasis. Se produce un estado proinflamatorio en el paciente afectado, lo que se denomina como síndrome metabólico y se presenta hasta en el 50% de las personas con psoriasis. Los pacientes que lo padecen suelen tener sobrepeso u obesidad, hipertensión, colesterol y/o triglicéridos elevados, incluso azúcar alto o diabetes. Todo ello aumenta el riesgo de infarto o cualquier otro evento cardiovascular. Por eso es tan importante mantener una dieta sana y un peso adecuado para la talla del paciente (IMC entre 18,5 y 24,9). Esta realidad esta documentada”, insiste la especialista de AEDV

Aunque existe una predisposición genética a padecerla, “puede suceder que debute en mayor o menor grado que un familiar afectado. Incluso puede aparecer sin haber otro miembro de la familia que la sufra. Es una enfermedad que se manifiesta en todas las razas y a cualquier edad, tanto en hombres como en mujeres. No es contagiosa y el curso es crónico. Sabemos que un estilo de vida sano, con una alimentación adecuada, ejercicio frecuente y evitar tóxicos como el tabaco o el alcohol la mejoran. Por el contrario, una vida cargada de estrés, una mala alimentación o hábitos tóxicos predispone a su aparición”, apostilla.

Tratamientos actuales

Afortunadamente, se dispone de muchos fármacos para atajarla. De hecho, “en los últimos años han surgido nuevos tratamientos que nos permiten abordar de una forma muy eficaz la enfermedad en nuestros pacientes”, añade. Pero es fundamental entender que una dieta sana que contribuya a mantener un peso adecuado puede mejorarla. “Todos los pacientes con un IMC mayor de 25 deben seguir una dieta hipocalórica (entre 800 y 1400 kcal al día) para reconducir el peso y por consiguiente su enfermedad”, recalca la especialista. Insiste en este hecho, la farmacéutica De la Morena, que recuerda que “la alimentación juega un papel fundamental tanto a la hora de hablar de su sintomatología como de su progresión”.

La pregunta, por tanto, es: ¿qué dieta deben seguir los pacientes con psoriasis? “Una libre de gluten sería útil únicamente en pacientes con enfermedad celiaca o sensibilidad al mismo, pero no ha demostrado beneficios en el resto de pacientes. No hay evidencia científica de que la evitación de determinados tipos de alimentos ayude a mejorar la psoriasis”, recuerda Almudena Nuño González.

Los suplementos metabólicos pueden ser beneficiosos para el paciente en determinados casos

Se sabe, en cambio, que “los alimentos más beneficiosos son aquellos con alto contenido en vitamina D ya que influye de manera positiva en la microbiota intestinal y su déficit se ha relacionado con el empeoramiento de las enfermedades inflamatorias. La mejor manera de absorción de la misma es a través de la piel con el sol. De hecho, estos pacientes mejoran con la exposición solar. Para buscar esta fuente en la alimentación hay que recurrir al pescado azul, como salmón, caballa, sardina… También en los huevos. Es importante recordar que hay estudios que destacan la capacidad del aceite de oliva y la adherencia a la dieta mediterránea a la hora de paliar los síntomas de la patología”, documenta Julieta de la Morena.

De la misma opinión se muestra la doctora Nuño González, que destaca “que los suplementos metabólicos pueden ser beneficiosos para el paciente en determinados casos, como tomar omega 3 o vitamina D, pero siempre bajo supervisión médica y cuando esté indicado; por eso debe ser el médico el que prescriba lo aconsejado en cada caso. Dichos suplementos no suelen ser necesarios si el paciente sigue una dieta equilibrada con la cantidad suficiente de hidratos de carbono y proteínas, con ácidos grasos omega 3, y con cinco piezas de fruta y verdura al día que van a aportar fibra y vitaminas. Una dieta como la mediterránea es la aconsejada ”.

Fuentes de vitamina D. (iStock)
Fuentes de vitamina D. (iStock)

Recordar, además, la necesidad de mejorar la salud intestinal y “por tanto la microbiota, que es fundamental para los afectados. Para ello deben incrementar el consumo de arroz, trigo, avena y centeno integrales, así como de legumbres y yogures”, recomienda la farmacéutica.

Pero, sobre todo, no olvidar que la obesidad está relacionada con otras enfermedades de la piel, como incremento del riesgo de cáncer de la dermis, linfedema, celulitis, infecciones cutáneas o acné, entre otras muchas.

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