El último beneficio de la aspirina en cáncer, al descubierto
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El último beneficio de la aspirina en cáncer, al descubierto

Las bondades del fármaco centenario salen de nuevo a la luz. Una reciente investigación constata que puede tener un efecto inhibitorio del cáncer colorrectal

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Los beneficios de una aspirina diaria pueden extenderse más allá de la prevención y el tratamiento de las enfermedades cardiovasculares. Cada día hay nuevas evidencias de su papel en el cáncer. La última en llegar procede de la revista 'Carcinogénesis' y destaca cómo el fármaco centenario logra una mayor tasa de muerte celular en el cáncer colorrectal.

La aspirina tiene potencial para prevenir enfermedades que resultan de la inflamación crónica

Al principio, la aspirina solo se vendía en polvo, pero fue Bayer la que lanzó al mercado su formato en comprimidos. Hoy, su consumo diario ronda los 200 millones en todo el mundo. Es aún uno de los medicamentos más utilizados, tras haber sido el primer fármaco moderno y sintético de uso masivo.

El ácido acetilsalicílico fue el primero de los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), un conjunto de medicamentos que además de tratar las inflamaciones se emplean para calmar el dolor y bajar la fiebre. La aspirina funciona de forma similar a otros AINE, como los fármacos basados en ibuprofeno, diclofenaco o naproxeno (ej: Espidifen, Voltarén o Antalgin), aunque tiene mayor capacidad antipirética y una menor antiinflamatoria.

En otros tipos de cáncer

Hace dos años, un estudio publicado en 'JAMA Oncology' en el que se analizó su uso en 93.664 mujeres del Estudio de Salud de Enfermeras I (NHS, de sus siglas en inglés), seguidas desde 1980 a 2014, y a otras 111.834 en el Estudio de Salud de Enfermeras II (NHSII), sometidas a seguimiento desde 1989 a 2015, constató un menor riesgo de cáncer de ovario entre las usuarias habituales del fármaco en dosis bajas.

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Ese mismo año, la misma revista publicaba otra investigación con las mismas mujeres participantes de los dos estudios mencionados anteriormente que constataba un menor riesgo de carcinoma hepatocelular en las consumidoras de ácido acetilsalicílico.

En el caso del cáncer colorrectal, la literatura científica ha acumulado evidencias suficientes sobre su papel preventivo. Así, un trabajo publicado en 'BMC Cancer' con 170.336 mujeres de entre 40 y 89 años, a las que se les realizó un seguimiento de nueve años, encontró una reducción del riesgo de padecer la enfermedad entre las usuarias de aspirina. Y esta disminución fue más significativa tras cinco años de uso del fármaco.

El nuevo estudio ha sido llevado a cabo por científicos de la City of Hope, un centro independiente de investigación y tratamiento biomédico para el cáncer, la diabetes y otras enfermedades potencialmente mortales que fue fundado en 1913. Esta entidad es líder en trasplantes de médula ósea e inmunoterapia, como la terapia con células CART.

Dosis correcta

Para los autores, el ‘truco’ ahora tras ver los resultados del ensayo “es determinar la dosis correcta de aspirina que se puede usar como profiláctico diario sin desencadenar efectos secundarios peligrosos como hemorragias estomacales y cerebrales”.

"Algunos podrían decir que la aspirina es un 'fármaco milagroso' debido a su potencial para prevenir enfermedades que resultan de la inflamación crónica, como el cáncer, el alzhéimer, el párkinson y la artritis", dijo Ajay Goel, autor principal del nuevo estudio y presidente del departamento de Diagnóstico Molecular, Terapéutica y Oncología Traslacional en City of Hope.

"La razón por la cual la aspirina no se usa actualmente para prevenir estas enfermedades es porque tomar en exceso cualquier fármaco antiinflamatorio daña el revestimiento mucoso del estómago y causa problemas gastrointestinales y de otro tipo. Nos estamos acercando a descubrir la cantidad correcta diaria necesaria para tratar y prevenir el cáncer colorrectal sin causar efectos secundarios", ha insistido.

El estudio utilizó modelos de ratones y modelos matemáticos para igualar la cantidad de aspirina diaria que los estadounidenses y los europeos toman en ensayos clínicos. La investigación encontró que, a medida que se incrementaban las dosis, la tasa de muerte celular aumentaba mientras que la de división de las células disminuían, lo que significaba que las células tumorales tenían más probabilidades de morir y de no proliferar.

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"Ahora estamos trabajando con algunas de las personas que realizan esos ensayos clínicos en humanos para analizar datos y utilizar modelos matemáticos. Este proceso añade confianza a los hallazgos y guía hacia los futuros diseños de ensayos en humanos", ha aseverado Goel. Y añade: “El colorrectal está entre los cinco principales cánceres diagnosticados cada año”.

Detalles de la investigación

Goel y su equipo probaron tres dosis diarias variables de aspirina en cuatro líneas celulares de cáncer colorrectal, incluidos tumores con inestabilidad de microsatélites y mutaciones en el gen PIK3CA, que se ha relacionado también con un mayor riesgo de cáncer de mama, endometrial y de colon agresivo.

Luego, dividieron a 432 ratones en cuatro grupos: control, otro con dosis bajas de aspirina (15 mg / kg), un tercero con dosis media de aspirina (50 mg / kg) y uno último de dosis altas (100 mg / kg), el equivalente en ratones de 100 mg, 300 mg y 600 mg para humanos. Los tumores de tres ratones en cada grupo de tratamiento se analizaron los días tres, cinco, siete, nueve y 11 tras el uso del fármaco.

Los investigadores inspeccionaron la apoptosis celular (muerte celular programada) y encontraron que el porcentaje de células programadas para morir aumentó en todas las líneas celulares. Sin embargo, exactamente dependía de la cantidad de aspirina que se consumía, lo que sugiere que el fármaco desencadena un efecto dominó de la muerte celular en todas las líneas celulares colorrectales, independientemente del origen genético.

En particular, los científicos observaron que las dosis bajas de aspirina fueron especialmente efectivas para suprimir el crecimiento tumoral en modelos animales que tenían más genes PIK3CA. El hallazgo fue significativo porque la versión mutada de estos genes se ha asociado con un mayor riesgo de ciertos tipos de cáncer.

Para validar aún más los hallazgos, los científicos aplicaron modelos matemáticos a los datos experimentales. Midieron las tasas de división celular y muerte celular, y utilizaron modelos matemáticos para determinar la probabilidad de que las colonias de células tumorales pudieran sobrevivir y convertirse en tumores reales.

"Las matemáticas y la biología computacional juegan un papel cada vez más importante en la investigación básica y traslacional del cáncer. Los oncólogos matemáticos -como yo- toman datos, los separan en partes discretas y aplican las matemáticas para explicar por qué algo como la aspirina podría tener un efecto inhibitorio contra el cáncer colorrectal", apostilla el investigador principal

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