Los alimentos que debes evitar (o incluir) si te suele doler la cabeza
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PUNZANTE Y PULSÁTIL

Los alimentos que debes evitar (o incluir) si te suele doler la cabeza

La causa principal de las migrañas todavía se desconoce. Afecta a cerca de tres millones de españoles en la edad adulta, que ven deteriorada su calidad de vida por los terribles síntomas

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Aquellos que las sufren conocen a la perfección los terribles achaques que diferencian las migrañas del resto de cefaleas. Y es que esta dolencia, que perjudica a cerca de tres millones de españoles -de los cuales, el 42% padece una discapacidad de moderada a grave- se caracteriza por un dolor pulsátil y muy intenso que suele afectar únicamente a un lado de la cabeza y que comienza repentinamente, es decir, sin estar precedido o acompañado por otros síntomas. Aunque las causas principales de su aparición son todavía un misterio, ese daño se produce por la dilatación de las arterias situadas en el cráneo. Además, teniendo en cuenta que la mayoría de personas con migraña tienen familiares con el mismo diagnóstico, algunos expertos creen que dicha tendencia podría tener un componente genético.

En cambio, sí existen causas desencadenantes que aumentan el riesgo de ataque como, por ejemplo, la edad -en la pubertad, debido a los cambios hormonales, la incidencia se dispara sobre todo en las mujeres-, el consumo de alcohol, la automedicación, la falta o el exceso de sueño, los factores medioambientales o el estrés y la ansiedad. “Aunque la migraña puede iniciarse a cualquier edad, generalmente empieza en personas entre 10 y 30 años de edad. A veces desaparece después de los 50 y es más frecuente en mujeres que en varones”, añaden desde el portal médico Cuidate Plus.

Aunque la migraña puede iniciarse a cualquier edad, generalmente empieza entre los 10 y los 30 años de edad

Según un informe de la Organización Mundial de la Salud publicado en 2014, este cuadro clínico convierte las migrañas es una de las enfermedades discapacitantes más frecuentes en la sociedad moderna. Y es que, aunque no comparte síntomas, sí que desencadena ciertas reacciones en el paciente como irritabilidad, náuseas, falta de apetito, pérdida de la visión, debilidad muscular y, en algunos casos, distorsión de las imágenes. Bajo esta premisa, la obesidad y el seguimiento de una dieta inadecuada pueden situarse entre los factores de riesgo. ¿Qué alimentos debemos evitar o incluir en nuestro régimen para mantener a raya las migrañas?

Cuidado con la histamina

Para muchos, se trata de una sustancia totalmente desconocida, sin embargo, la histamina se encuentra detrás del 90% de los casos, según los últimos estudios efectuados sobre la población con migrañas. Más concretamente, dicha afección puede estar provocada por la carencia de la enzima responsable de metabolizar la histamina, dando lugar a un síndrome conocido como déficit de DAO. Por ello, una alimentación baja en esta amina idazólica podría mejorar considerablemente los síntomas de la enfermedad. Eso sí, siempre bajo la tutela de un médico especialista.

El problema es que la mayoría de alimentos contienen histamina en su composición, en mayor o menor medida, por lo que resulta fundamental hacer un estudio previo de aquellos que la incluyen en grandes dosis, entre los que se encuentran:

  • Lácteos. Al igual que la histamina, la caseína es una proteína propia de este grupo de alimentos que se considera responsable de la aparición de migrañas. Por lo tanto, hay que evitar el consumo de productos lácteos, en especial el queso -fermentado y curado- y el yogur. Además, cuanto más grasos sean, más cantidad de histamina acumularán en su interior.
  • Cereales refinados y alimentos con gluten. La ingesta diaria de alimentos ricos en ambos ingredientes, como es el caso del pan, la pasta o la bollería industrial; suele favorecer una mala absorción intestinal de las proteínas, desencadenando así un ataque de migrañas.
  • Alimentos ricos en sal. Los productos procesados que normalmente habitan en nuestra despensa deben comenzar a desaparecer paulatinamente. Hablamos de las carnes procesadas y los embutidos.
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  • Alcohol. El consumo de alcohol se desaconseja en cualquier tipo de dieta, no obstante, los pacientes que sufren migrañas con asiduidad deben saber que las histaminas de estas bebidas favorecen la vasodilatación que provoca ese dolor punzante. El vino y los licores tienen un efecto aún mayor.
  • Glutamato monosódico. Se trata de uno de los aminoácidos no esenciales más abundantes en la naturaleza y cuyo consumo conviene evitar, según la opinión de algunos expertos. El glutamato monosódico está presente en las algas, la salsa de soja, los champiñones shiitake, el miso, las anchoas, las sardinas o el queso parmesano, entre otros.

Además de los alimentos expuestos anteriormente, también forman parte de esta lista los cítricos, el chocolate, los frutos secos, los huevos, la naranja, el marisco, los aguacates, los tomates, el pescado en conserva, las fresas, los plátanos, los guisantes o las judías blancas. “El tomate, el aguacate, la naranja y los frutos secos no son muy ricos en histamina, pero tienen otra clase de amina en su composición que es precursora de histamina en el organismo, es decir, que a la hora de metabolizarse esta, como resultado se obtiene histamina, por lo que su concentración aumenta si consumimos más cantidad de estos alimentos”, aclara Sara Jiménez, especialista en Alimentación Personalizada y Educación Nutricional, en su blog personal.

Foto: iStock.
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En el caso del café, los especialistas recomiendan eliminarlo de la dieta, aunque “en algunas personas mejora los síntomas. Se han dado casos de consumidores habituales de café que padecen ‘migraña del fin de semana’, al interrumpir su consumo esos días”, tal y como exponen en el portal Dieta Coherente.

Aliados contra las migrañas

Afortunadamente, frente a esos alimentos que no hacen sino empeorar la situación, encontramos otro grupo que favorece y alivia los síntomas, y que forma parte de una dieta mediterránea y equilibrada. El aceite de oliva, las frutas -a excepción de las cítricas-, la carne y el pescado frescos, las verduras, el té y las infusiones o la yema de huevo también son miembros de este equipo.

Además, debemos dar un protagonismo especial a los ingredientes ricos en magnesio y vitaminas B2 y B6, pues reducen significativamente el dolor de cabeza y aumentan el nivel de serotonina en el organismo, según diversas investigaciones. Podemos encontrar estos nutrientes en las lentejas, el brócoli, las semillas de girasol, los espárragos y pescados como el salmón, la lubina, el bacalao, el atún y la trucha. Y para multiplicar los beneficios, no está de más incluir analgésicos naturales como el jengibre, la menta, la tila o el aceite de lavanda.

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