La dieta que debes seguir si tienes asma, sobre todo ahora
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Repara daños

La dieta que debes seguir si tienes asma, sobre todo ahora

Los datos de una nueva investigación constatan que la cetogénica ayuda a reducir de forma significativa la inflamación del tracto respiratorio

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La dieta que debes seguir si tienes asma, sobre todo ahora

Se trata de una enfermedad crónica del aparato respiratorio, en la que los bronquios están inflamados y se obstruye el paso del aire, como respuesta irritativa a diversos estímulos del ambiente. Entre estos estímulos se encuentran el polen de las plantas, la contaminación, el humo, las emociones, la risa, el ejercicio, algunas medicinas, entre otros. En ocasiones no somos capaces de identificar exactamente qué estímulos están implicados, tal y como indica la Sociedad Española de Medicina Interna. (SEMI).

La población afectada por asma puede ser más vulnerable al agravamiento de la enfermedad por Coivid-19

Hablamos de asma y hablamos también de que ahora la población afectada puede ser más vulnerable al agravamiento de la enfermedad por Covid-19, de ahí que cualquiera 'factor' que mejore la sintomatología juegue a favor de los afectados. Y por ello, es muy bien venido un nuevo estudio que señala a la dieta como una herramienta útil en el manejo de la enfermedad.

Los síntomas que da habitualmente son tos, una opresión en el pecho, pitos o sensación de falta de aire. Por lo general, estos síntomas aparecen de forma rápida, en forma de lo que denominamos 'crisis'. "El asma es una enfermedad relativamente frecuente, afectando en España aproximadamente al 5% de la población adulta y al 10% de los niños. Habitualmente el asma empieza en la niñez, siendo menos habitual que empiece a partir de los 40 años", destaca la sociedad científica.

Un nuevo estudio en la Universidad de Bonn (Alemania) apunta a que un cambio en la alimentación puede ser de gran ayuda. Según este, los ratones que se cambiaron a una dieta llamada cetogénica mostraron una inflamación significativamente reducida del tracto respiratorio. Los resultados se han publicado en la revista 'Immunity'.

Foto: Usplash/@brookelark.
Foto: Usplash/@brookelark.

Este tipo de dieta es obra de Russell M. Wilder, profesor, médico y científico muy relacionado con la investigación de la diabetes y la nutrición, quien acuñó este término en el año 1921. Conocida también como dieta keto, busca generar una situación de cetosis en el cuerpo a través de la restricción de cierto tipo de alimentos. Es baja en glúcidos e hidratos de carbono, y la alimentación del sujeto que la lleva a cabo está basada en proteínas y grasas. Concretamente los valores se mueven entre 70-80% grasas, 20-25% proteína y 5-10% carbohidratos.

El proceso

Los pacientes con asma reaccionan incluso a bajas concentraciones de algunos alérgenos con inflamación severa de los bronquios. Esto también se acompaña de una mayor producción de moco, lo que dificulta aún más la respiración. Las células del sistema inmune innato desempeñan un papel central aquí, que solo se descubrieron hace unos años y se denominan células linfoides innatas (ILC). Realizan una función protectora importante en los pulmones al regenerar las membranas mucosas dañadas. Para este propósito, producen mensajeros inflamatorios del grupo de citocinas, que estimulan la división de las células de la mucosa y promueven la producción de moco.

Este mecanismo normalmente es muy útil: permite que el cuerpo repare rápidamente el daño causado por agentes patógenos o sustancias nocivas. El moco luego transporta los patógenos fuera de los bronquios y protege el tracto respiratorio contra la reinfección. "Sin embargo, con el asma, la reacción inflamatoria es mucho más fuerte y más larga de lo normal", enfatiza el profesor Dr. Christoph Wilhelm, del Instituto de Química Clínica y Farmacología Clínica, que es miembro del Grupo de Excelencia ImmunoSensation de la Universidad de Bonn. Las consecuencias son dificultades respiratorias extremas, que incluso pueden poner en peligro la vida.

Reproducción rápida

Las ILC se multiplican rápidamente durante este proceso y producen grandes cantidades de citocinas proinflamatorias. Los científicos esperan que si su división se puede ralentizar, sea posible controlar la reacción excesiva. De hecho, los resultados ahora publicados apuntan exactamente en esta dirección. "Hemos investigado qué procesos metabólicos están activos en las ILC cuando cambian al modo de reproducción", explica el coautor del ensayo Fotios Karagiannis. "Luego intentamos bloquear estas vías metabólicas y, por lo tanto, reducir la velocidad a la que se dividen las células", añade.

De hecho, algunas rutas metabólicas fueron significativamente más activas en la división de las ILC. Principalmente aseguran que las células reciban energía y los bloques de construcción que requieren para la reproducción. Estos últimos incluyen, por ejemplo, los ácidos grasos que se necesitan para fabricar la membrana celular. Esto forma una piel delgada con la que las células se separan de su entorno. "Las ILC activadas, por lo tanto, absorben los ácidos grasos de su entorno y los almacenan en su interior en pequeñas gotas por un corto tiempo, antes de utilizarlos para generar energía o construir membranas", explica Karagiannis.

Foto: Unsplash/@aliyahjam.
Foto: Unsplash/@aliyahjam.

Pero ¿qué sucede si las células se ven obligadas a usar estos ácidos grasos en otro lugar? Para responder a esta pregunta, los investigadores pusieron a los ratones asmáticos en una dieta que contenía principalmente grasas, pero apenas carbohidratos. Con esta dieta, la cetogénica, el metabolismo celular cambia: las células ahora obtienen la energía que necesitan para quemar grasa. Sin embargo, esto significa que carecen de ácidos grasos, que se requieren para la formación de nuevas membranas durante la división celular.

Como consecuencia, la actividad de división de las células linfoides innatas en los roedores alimentados con esta dieta disminuyó drásticamente: "Normalmente, el contacto con alérgenos aumenta hasta en cuatro veces la cantidad de ILC en los bronquios", dice el profesor Wilhelm. "En nuestros animales experimentales, sin embargo, se mantuvo casi sin cambios. Tanto la producción de moco como otros síntomas de asma disminuyeron en consecuencia".

Esto no solo se debe al cambio a las grasas como fuente de energía alternativa y a la escasez resultante de ácidos grasos. La deficiencia de glucosa presumiblemente también contribuye directamente a la actividad reducida de las ILC. "La prevalencia del asma ha aumentado dramáticamente en las últimas décadas. Quizás esto también esté relacionado con una dieta cada vez más alta en azúcar y grasas", especula Wilhelm.

Hacia el futuro

Los científicos de Bonn ahora quieren investigar en los pacientes si una dieta cetogénica puede prevenir los ataques de asma. Sin embargo, esto no está completamente exento de riesgos a largo plazo y solo debe llevarse a cabo en consulta con un médico. "Por lo tanto, estamos tratando de determinar qué componentes del cambio en la alimentación son responsables del efecto", explica Wilhelm. "Tal vez esto puede incluso abrir la puerta al desarrollo de nuevos medicamentos", apostilla.

Se sabe que una dieta cetogénica puede ser una terapia efectiva para algunas enfermedades. Por ejemplo, los pacientes con ciertas formas de epilepsia son tratados con este método. Y también se dice que el cambio en la dieta ayuda con algunos tumores; después de todo, sus células también se multiplican de manera inusual.

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