La ciencia cree que este sí es el mejor escudo contra el coronavirus
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La ciencia cree que este sí es el mejor escudo contra el coronavirus

La pandemia de covid-19 no afecta a todos por igual. Un estudio evalúa la relación que existe entre el empeoramiento de la enfermedad y el microbioma intestinal. Alimente ha hablado con dos expertos que lo aclaran

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La pandemia de covid-19 lleva meses extendiéndose por todos los rincones del mundo. Pero no todos los afectados enferman al mismo ritmo. Y puede que parte de la clave de este enigma esté en el microbioma intestinal de cada individuo, el ‘verdadero’ escudo actual contra la pandemia.

De hecho, un nuevo estudio publicado en el servidor de preimpresión medRxiv de la revista 'BMJ', dirigido por Wanglong Gou, de la Universidad Westlake (China), sugiere que la composición del microbioma intestinal podría explicar parcialmente la diferencia en la susceptibilidad de las personas al virus, lo que agrega una nueva dimensión a lo que se sabe actualmente sobre la enfermedad.

¿El covid-19 está vinculado al intestino?

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Los médicos han observado que más del 60% de los pacientes tienen diarrea, náuseas y vómitos, y estos síntomas predicen un peor resultado en general. El SARS-CoV-2, el agente causante de la enfermedad, ingresa a la célula huésped humana al unirse a la enzima convertidora de angiotensina IECA 2, que actúa como el receptor viral. Esta molécula se encuentra en concentraciones más altas en el íleon y el colon y regula la inflamación intestinal. IECA2 afecta directamente al microbioma e, indirectamente, al riesgo cardiopulmonar.

Las personas mayores y enfermas tienen más probabilidades de agravar su estado cuando se exponen a este virus. El estudio investiga el posible vínculo entre el microbioma intestinal y el curso clínico y las características de covid-19.

Los investigadores seleccionaron un conjunto de proteínas que podrían actuar como biomarcadores para pronosticar la progresión a enfermedad grave. Sin embargo, también examinaron si estas proteínas podrían ayudar a comprender qué hace que una persona sea más o menos susceptible a la enfermedad, y qué papel juega la microbiota intestinal en la regulación de los niveles de estos biomarcadores en personas sanas.

Se utilizaron datos de proteómica (es el estudio a gran escala de las proteínas, en particular de su estructura y función) ​​de sangre de 31 pacientes con covid-19, junto con datos de multómica de 2.400 individuos no infectados. El primer conjunto de datos se utilizó para crear una puntuación de riesgo para predecir si un caso progresaría a un nivel grave o crítico. Esto se denomina puntuación de riesgo proteómico en sangre (PRS).

El PRS sanguíneo se relacionó con biomarcadores inflamatorios para ver si era capaz de predecir la susceptibilidad a la enfermedad en individuos sanos. Utilizaron biomarcadores proteómicos y sanguíneos para la inflamación de 990 personas, para esta investigación.

El siguiente paso fue identificar las características específicas de la microbiota intestinal, que predeciría dichos biomarcadores significativos para covid-19, utilizando el aprendizaje automático. El perfil metabólico de las heces también se analizó para descubrir otros mecanismos que podrían ser clave para la vinculación del microbioma con la vulnerabilidad a la enfermedad.

El último paso fue evaluar cómo 40 factores diferentes del huésped y factores ambientales dieron forma a estos del microbioma intestinal.

PRS predice la gravedad de covid-19

En trabajos anteriores con pacientes, los investigadores identificaron 22 biomarcadores proteómicos en suero que ayudaron a predecir la progresión a enfermedad grave. Este conjunto de biomarcadores se redujo a 20, dejando fuera dos que no estaban disponibles para los pacientes sanos. Este conjunto se utilizó para configurar un PRS en sangre para los 31 pacientes en el estudio actual. Dieciocho de los casos no fueron graves, mientras que 13 sí.

A medida que el PRS aumentó en un 10%, el riesgo de enfermedad grave se elevó en un 57%. Los investigadores interpretaron esto como evidencia de que la puntuación de riesgo podría predecir la progresión de covid-19.

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El estudio también muestra que el 2,4% de la diferencia en la susceptibilidad a la enfermedad se explica por 9 factores relacionados con la demografía y las características clínicas de la muestra, como el nivel educativo, el sexo y varios parámetros fisiológicos como la presión arterial y la bioquímica. Estos modulan indirectamente la composición del microbioma intestinal.

La 'tormenta de citoquinas' (niveles excesivos de químicos proinflamatorios en el cuerpo) asociada con covid-19 severo "debe tratarse eficazmente para reducir la fatalidad de la afección. La asociación de biomarcadores proteómicos con moléculas inflamatorias, especialmente en grupos de mayor edad, indica que dicha tormenta es el resultado de la inflamación subyacente que se considera más común entre este subgrupo", apostillan los investigadores.

Y resumen: “Las características microbianas intestinales descubiertas y los metabolitos relacionados pueden servir como un posible objetivo preventivo o de tratamiento para la intervención, especialmente entre aquellos que son susceptibles a la infección por SARS-CoV-2. También podrían servir como posibles objetivos terapéuticos para el desarrollo de fármacos".

La opinión de los expertos

En declaraciones a Alimente, José de la Fuente y Christian Gortázar, grupo SaBio del IREC (UCLM y CSIC), recuerdan: "El microbioma intestinal humano, es decir, el conjunto de 1.500 especies de bacterias que habitan nuestro intestino, tiene importantes funciones más allá del sistema digestivo, en el resto de nuestro organismo. Los mecanismos que permiten estas interacciones son variados. Las bacterias del género Lactobacillus, por ejemplo, producen ácido láctico a partir de la fermentación de azúcares, y los cambios de pH resultantes contribuyen a la inactivación de distintos virus. Por ello, no es descabellado plantear que el virus SARS-CoV-2 pueda interactuar de alguna forma con bacterias de nuestra microbiota. Con la edad y con algunas enfermedades crónicas como la diabetes, la composición de especies de nuestro microbioma cambia, perdiendo diversidad y reduciendo la presencia de algunas de las especies bacterianas más valiosas para nuestro equilibrio. La mayor morbilidad y mortalidad por covid-19 se da precisamente en personas de edad avanzada y en pacientes con problemas subyacentes, frecuentemente de tipo inflamatorio, así como diabetes. Es decir, pacientes con un microbioma empobrecido".

Una hipótesis, defendida por Kalantar-Zadeh y cols. (2020), sugiere "una posible interacción entre el microbioma intestinal humano y SARS-CoV-2, relacionada con la excesiva producción de citoquinas. Las citoquinas son pequeñas proteínas que actúan como mediadoras para activar distintos mecanismos relacionados con el sistema inmunitario, como la inflamación. En algunos pacientes de covid-19, la respuesta inmune contra el SARS-CoV-2 produce niveles excesivos de liberación de citoquinas, lo que lleva a hiperinflamación y, clínicamente, al síndrome de dificultad respiratoria aguda grave (SDRA) y fallo multiorgánico", insisten.

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Las soluciones pasan, apostillan, "en primer lugar, por una dieta equilibrada que busque restaurar un microbioma diverso y rico en especies beneficiosas. Para ello es conveniente mejorar la barrera intestinal y mejorar la motilidad, por ejemplo, a través de una alimentación variada con un incremento moderado del consumo de frutas y verduras, así como de fibra. Picar entre horas favorece la disbiosis y debería evitarse. Finalmente, consumir alimentos fermentados, como los yogures no pasteurizados, contribuirá a favorecer las poblaciones de microorganismos beneficiosos como bifidobacterias y lactobacilos. Otra posible alternativa la podrían constituir los probióticos. En modelos animales, la inmunización con el carbohidrato alfa-Gal ha dado como resultado la regulación positiva de proteínas relacionadas con la inflamación. En consecuencia, se ha sugerido que a través del consumo de probióticos con alto contenido de α-Gal podrían obtenerse efectos beneficiosos frente a múltiples patógenos, incluyendo posiblemente a SARS-CoV-2. Además de la respuesta inmune provocada por la inmunización alfa-Gal, los probióticos también pueden mejorar la microbiota, ejercer interferencia bacteriana contra los patógenos y promover respuestas inmunes protectoras".

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