Cómo acabar con la pandemia con más casos que el covid-19: la hipertensión
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Directrices de la Sociedad Internacional

Cómo acabar con la pandemia con más casos que el covid-19: la hipertensión

La tensión alta y el SARS-CoV-2 tienen en común que afectan a todos los países, aunque la primera se cobra cada día el triple de vidas. Desde ayer, existe un plan mundial para abordar el problema de la presión sanguínea

Foto: Foto: iStock.
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El mundo conoció la existencia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2 en los días del salto de 2019 a 2020, y ya en marzo consiguió lo que nada ni nadie había logrado en, al menos, el último medio siglo: recluir a 2.900 millones de personas (el 40% de la población mundial) en sus casas, con las sombrías consecuencias económicas y sociales asociadas a la medida.

En Alimente no vamos a repetir las terribles cifras de la pandemia de covid-19, pero sí recordar que hay otras que han pasado a un segundo plano a pesar de que los afectados y fallecidos se cuentan por millones. Hablamos en concreto de la hipertensión arterial (HTA), que padecen 1.400 millones de personas en el mundo y que está detrás de 28.000 muertes diarias, casi el triple que las causadas en el mismo plazo por el covid-19, según la información que maneja la Sociedad Internacional de Hipertensión (ISH).

La ISH insta a la unidad de acción contra la hipertensión arterial para ayudar a reducir la carga mundial de esta enfermedad

Al igual que todos los países han adoptado una estrategia común para controlar la expansión del coronavirus (confinamiento), la ISH insta a la unidad de acción contra la hipertensión arterial para ayudar a reducir la carga de esta enfermedad, que está presente en todo el mundo y en todos los grupos socioeconómicos. Con este propósito, ayer se hicieron públicas las 'Pautas de práctica de hipertensión global ISH 2020', un documento desarrollado por un panel de especialistas internacionales líderes en este campo. Las directrices ISH describen los mejores enfoques para el manejo de la hipertensión y proporcionan recomendaciones simples y claras para los profesionales de la salud y para los pacientes.

Un mensaje para todos

El profesor Thomas Unger, secretario de la sociedad, subraya que esta nueva guía es diferente a otras publicadas en los últimos años: "La mayoría de las pautas anteriores han sido elaboradas por grupos que representan a países o regiones ricos, como Estados Unidos, Japón o Europa. Las naciones de ingresos bajos y medios suelen seguir esas directrices y, sin embargo, para ellos no siempre es posible alcanzar los estándares establecidos en dichas pautas".

Foto: iStock.
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Para unificar acciones contra la HTA se han desarrollado estas nuevas directrices, válidas para todas las partes del mundo, independientemente de la población o los recursos. Alta Schutte, presidenta de la ISH, resalta este aspecto porque “el 72% de la población hipertensa vive en países con ingresos bajos y medios donde faltan profesionales de la salud capacitados, medios técnicos y acceso a los tratamientos para estos pacientes”.

¿Cambian las cifras?

El nuevo documento es claro: una tensión normal corresponde a menos de 130 mmHg, la alta (sistólica), y por debajo de 85 mmHg, la baja (diastólica); a partir de 140 y 90 se considera hipertensión de grado 1 y más de 160 y 100 ya es hipertensión de grado 2.

Este dato que parece sencillo dio pie a un encendido debate hace dos años, cuando las sociedades estadounidense y europea de hipertensión presentaron sus directrices con varios meses de diferencia. Vicente Pallarés, coordinador del grupo de trabajo de Hipertensión Arterial y Enfermedad Cardiovascular, de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), detalla: “En Europa se considera hipertensa a una persona con tensiones de 140-90, mientras que en Estados Unidos las cifras son 130-80”. Sin embargo, ese desfase es solo aparente, ya que “Estados Unidos etiqueta a alguien como hipertenso a partir de 130, pero no comienza el tratamiento hasta los 140 de máxima. En Europa también recomendamos mejorar los hábitos de vida con 130 y queremos llegar a valores menores de 130-80”.

Alfonso Valle, vocal de la Asociación de Riesgo Vascular y Rehabilitación Cardiaca de la Sociedad Española de Cardiología ((SEC), valora positivamente el esfuerzo de la ISH por unificar criterios y considera que es “una medida que reduce la confusión". Pero "lo cierto es que no existe un acuerdo total entre Europa y América”. Si, además, entran en escena otros países con culturas y grados de desarrollo diferentes, el consenso parece aún más lejano.

Foto: Unsplash/@averey.
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En cualquier caso, la unanimidad es incuestionable al reconocer la magnitud de la hipertensión, “el enemigo más silencioso que afecta al corazón, a los ojos, al cerebro o a los riñones. En España, la primera causa de muerte en las mujeres son los ictus y detrás de la mayoría está la hipertensión”, dice el cardiólogo. Y lo peor, prosigue su aumento imparable, porque “seguiremos con nuestro estilo de vida que acarrea obesidad, estrés y sedentarismo. En 2025 habrá en el mundo 1.500 millones de personas hipertensas”.

Pallarés tampoco oculta su preocupación por la dimensión de la HTA, que “debemos detectar antes de que cause enfermedad cardiovascular porque cuando se produce un infarto o un ictus, lo único que podemos hacer ya es tratar, pero no prevenir”.

Un hipertenso lo es para toda la vida, no hay marcha atrás, y de aquí la importancia de intentar a toda costa no llegar a la temida barrera de los 140 mmg. Y antes de empezar a tomar medicamentos, Valle insiste en adoptar medidas dietéticas: “Reducir el consumo de sal y de alcohol, no fumar, adelgazar y hacer ejercicio físico. Esto es clave para retrasar, y en ocasiones evitar, el inicio del tratamiento médico”.

La pastilla es la dieta

El representante de Semergen comparte el consejo: “Mis pastillas preferidas para todos, y sobre todo hablando de hipertensión y riesgo cardiovascular, son la pastilla ejercicio y la pastilla alimentación adecuada, más aún en España, donde el estudio Predimed ha demostrado que el patrón de dieta mediterránea reduce la mortalidad cardiovascular y cerebrovascular”. Su receta cardiosaludable es sencilla y concisa: “Evitar los alimentos preparados y consumir productos frescos y de temporada”.

La ISH recoge en el nuevo documento la dieta como el primer paso para mantener unas cifras de tensión adecuadas. Sus recomendaciones incluyen:

  • Reducir el consumo de sal añadida y limitar alimentos con alto contenido en sal
  • Consumir una dieta rica en granos integrales, frutas, verduras, grasas poliinsaturadas y productos lácteos
  • Disminuir los alimentos ricos en azúcar y grasas saturadas
  • Aumentar la ingesta de vegetales de hoja y remolacha
  • Tomar alimentos con alto contenido en magnesio, calcio y potasio (aguacates, nueces, legumbres y tofu)
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