Si comes cerdo crudo o poco cocinado, te arriesgas a sufrir esta enfermedad
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Debemos tener cuidado

Si comes cerdo crudo o poco cocinado, te arriesgas a sufrir esta enfermedad

Es un alimento delicioso y uno de los fundamentales de nuestra dieta. El problema es que todo lo bueno tiene un precio y en esta ocasión es realmente peligroso. Los parásitos son el enemigo número 1 y evitarlos es sencillo

Foto: Foto: iStock.
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No es solo que algunas culturas consuman cerdo crudo, sino que a la hora de cocinarlo en nuestra propia casa, también nos arriesgamos a quedarnos cortos al darle calor a la carne. Debemos tener en cuenta que el proceso de cocinado no solo convierte esas chuletitas en algo delicioso, sino que, literalmente, mata todos los patógenos que pueden presentar un peligro para nuestra salud. Es cierto que algunos de ellos tienen mecanismos de defensa (como la cobertura por esporas) para resistir las altas temperaturas pero, por regla general, cocinar bien los alimentos nos beneficia sobremanera.

Por otra parte, los cerdos, por maravillosos y deliciosos que sean, pueden transmitir una gran cantidad de enfermedades al ser humano. Por esta razón, desde Alimente analizamos qué es lo que nos puede pasar y cómo evitarlo.

La línea roja

A la hora de comernos un filete, muchas veces las partes interiores de la carne están crudas. De hecho, multitud de preparaciones europeas, como el carpaccio italiano, se basan en carne de res cruda. Pero con el cerdo canta otro gallo completamente distinto. En ningún caso deberemos ingerir esta carne si está sangrienta, aunque sea en las capas más interiores. Esto se debe a que este animal es propenso a estar infectado por ciertas bacterias y parásitos, pero estos no son inmunes a las altas temperaturas.

Uno de esos parásitos es la Trichinella spiralis, un gusano que causa la enfermedad conocida como triquinosis o triquinelosis. Como informan desde la famosa Clínica Mayo, en Estados Unidos, los síntomas de la invasión de estos gusanos son:

  • Diarrea
  • Dolor abdominal
  • Fatiga
  • Náuseas y vómitos
  • Fiebre
  • Hinchazón de los párpados
  • Dolor de cabeza
  • Conjuntivitis
  • Sensibilidad a la luz

Además, aunque son poco frecuentes, pueden existir complicaciones de la triquinosis, pudiendo llegar a producir miocarditis (inflamación del músculo cardiaco), encefalitis (inflamación del cerebro), meningitis (inflamación de las membranas que separan el cerebro del cráneo) y neumonía.

Ilustración: Alexandra Nikolaeva.
Ilustración: Alexandra Nikolaeva.

Además, los cerdos son propensos a tener en su carne otro gusano tremendamente famoso y desagradable: la tenia. Se trata de un gusano plano que, dependiendo de en qué fase de su desarrollo se encuentre, puede producir dos enfermedades distintas. La primera es debida a su fase larvaria y es llamada cistercosis, en la que las larvas se infiltran en los tejidos (incluido el cerebro) y forman quistes, lo que daña los órganos infectados.

En el caso de estar en su fase adulta, la tenia puede producir teniasis, en la que un gusano se adhiere a la pared del intestino del huésped (nosotros). Pueden desarrollarse hasta alcanzar una longitud comprendida entre los 2 y los 4 metros. Sus síntomas son consecuencia directa de su presencia. El primero es que puede dañar los tejidos por su simple acción mecánica y el segundo es que 'roba' nutrientes al cuerpo humano. Además, y como si eso fuera poco, la tenia libera sus residuos, que son tóxicos para el huésped humano y pueden producir daños nerviosos.

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Detectar a tiempo los síntomas de estas enfermedades no es fácil en algunos casos. La parte 'buena' es que el cuadro clínico de la triquinosis aparece a los 2-3 días de haber consumido el cerdo contaminado. En el caso de la tenia, es todo mucho más complicado. Los gusanos intestinales pueden detectarse tras 2 o 3 meses después de que la infección haya tenido lugar.

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