Más de 1.100 millones de personas en el mundo tienen hipertensión arterial (HTA), una enfermedad que está detrás de 7,4 millones de muertes al año, según los datos que maneja la Organización Mundial de la Salud (OMS). Su origen hay que buscarlo principalmente en el estilo de vida: dietas inadecuadas (con un consumo excesivo de sal y grasa y pocas frutas y verduras), falta de actividad física y consumo de alcohol y tabaco. Sin embargo, además de estos factores evitables, hay otros que no se pueden cambiar, como la edad avanzada (mayor de 65 años), los antecedentes familiares o enfermedades como diabetes y alteración renal, que favorecen la aparición de HTA.

Paralelamente, el cáncer colorrectal es el tercer tumor más frecuente y cada año causa más de 770.000 defunciones. En España, la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) pronostica que durante este año, más de 44.000 ciudadanos serán diagnosticados de este cáncer. Como sucede en la hipertensión, la calidad de la dieta, el sedentarismo y el tabaquismo aumentan el riesgo de tener cáncer de colon, pero también la edad avanzada y los factores genéticos.

Cruzando los datos de estas dos enfermedades es cuando se adivina la trascendencia de la investigación que ha publicado en la revista 'Hypertension' (una publicación de la Asociación Americana del Corazón) un equipo de científicos de la Universidad de Hong Kong y que concluye que unos fármacos utilizados habitualmente para tratar la tensión alta pueden rebajar el riesgo de desarrollar un tumor de colon y recto.

El nuevo estudio constató que el riesgo de cáncer era un 22% menor entre los mayores de 55 años que toman IECA o ARAII

Los IECA (inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina) -captopril o enalapril- o los bloqueantes del receptor de angiotensina II (ARAII) –losartan, valsartan- se emplean en para tratar la HTA y insuficiencia cardiaca, entre otras afecciones. Actúan bloqueando la angiotensina, una hormona que hace que las arterias se contraigan, de manera que los vasos sanguíneos se dilatan y baja la presión arterial.

Muchos pacientes, mucho tiempo

El profesor Wai K. Leung, de la Universidad de Hong Kong y primer autor del estudio, sostiene que el papel de ambos fármacos en el desarrollo del cáncer “es controvertido y, en algunos casos, los hallazgos de los estudios son contradictorios”. En su opinión, los resultados de estudios anteriores se han visto limitados por varios factores, como son que se han realizado sobre un número bajo de pacientes o su seguimiento ha sido corto en el tiempo. Por eso, "nuestros resultados proporcionan nuevas ideas sobre el papel potencial de estos medicamentos para la prevención del cáncer colorrectal”, afirma, debido a que se ha estudiado a muchas personas que, además, no tenían el tumor digestivo cuando comenzó el estudio.

Pólipo en el colon. (iStock)
Pólipo en el colon. (iStock)

Para su trabajo, los científicos chinos revisaron entre 2005 y 2013 las historias de salud de 187.897 adultos que tenían una colonoscopia negativa para el cáncer colorrectal al comienzo de la investigación. Encontraron que el riesgo de tener el tumor era un 22% menor entre los que tomaban dichos medicamentos. Además, esos beneficios se constataron en personas mayores de 55 años y los que tenían antecedentes de pólipos en el colon. Esos beneficios se mantuvieron durante los tres años siguientes a la colonoscopia negativa.

Leung considera que, aparte de controlar la presión arterial o la insuficiencia cardiaca, “los médicos deben evaluar el efecto de los IECA y ARAII sobre el riesgo de cáncer colorrectal a la hora de elegir los fármacos antihipertensivos”.

A pesar del potencial preventivo de esos antihipertensivos, los propios investigadores admiten que son necesarios más estudios para confirmar el efecto detectado en este trabajo.

Aunque el tratamiento farmacológico es imprescindible cuando la enfermedad está establecida, los médicos insisten en que una dieta saludable (como la mediterránea), abundante en fibra y vegetales, baja en sal y azúcares añadidos, y la actividad física moderada son los mejores escudos contra la mayoría de los problemas de salud que afectan a gran parte de la población mundial.