Comer pescado contrarresta los efectos de la contaminación en el cerebro
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GRACIAS A LOS ÁCIDOS GRASOS OMEGA-3

Comer pescado contrarresta los efectos de la contaminación en el cerebro

El estudio se ha realizado con mujeres mayores de 70 años y de raza blanca, aunque los investigadores creen que puede ser extrapolable al resto de la población

Foto: Salmón
Salmón

La contaminación del aire afecta, y mucho, a nuestro organismo. Ahora, un estudio, publicado en la revista científica ‘Neurology’, señala que comer una o dos raciones semanales de pescado o mariscos podría contrarrestar los nocivos efectos de la contaminación del aire en el cerebro,

Según los investigadores de la Universidad de Columbia en Nueva York (Estados Unidos), comer pescado permite a las mujeres mayores consumir suficientes ácidos grasos omega-3, lo que es muy beneficioso para el cerebro

"Se ha demostrado que los ácidos grasos omega-3 combaten la inflamación y mantienen la estructura cerebral en cerebros envejecidos. También se ha encontrado que reducen el daño cerebral causado por neurotoxinas como el plomo y el mercurio", explica. Ka Kahe, profesor de Epidemiología y Obstetricia y Ginecología en la universidad estadounidense.

Efecto protector

"Así que exploramos si los ácidos grasos omega 3 tienen un efecto protector contra otra neurotoxina, la materia de partículas finas que se encuentra en la contaminación del aire", añade.

"Las partículas tóxicas son tan pequeñas que pueden atravesar la barrera hematoencefálica del cerebro y causar neuroinflamación y declive cognitivo"

Para demostrarlo, el estudio analizó a mujeres blancas de más de 70 años que viven en zonas con altos niveles de contaminación atmosférica. Aquellas que tenían los niveles más bajos de ácidos grasos omega-3 en su sangre tenían la mayor cantidad de contracción cerebral.

El omega-3, fruto del consumo de pescado, puede preservar el volumen de la materia blanca y el tamaño del hipocampo a medida que las mujeres envejecen y posiblemente proteger contra los posibles efectos tóxicos de la contaminación del aire.

El abadejo posee muchos acidos omega 3. iStock

Los investigadores, no obstante, señalan que es necesaria más investigación para extrapolar sus datos a toda la población, no solo a mujeres de avanzada edad y de raza blanca.

"Nuestro estudio proporciona información útil sobre un estilo de vida saludable, como una dieta sana, para reducir los impactos adversos de la contaminación del aire", señala a CNN Cheng Chen, investigador posdoctoral del Centro Médico Irving de la Universidad de Columbia.

Las toxinas aumentan el deterioro cognitivo

"La población en general todavía tiene que seguir las recomendaciones generales que dan los gobiernos. Pero puedo decir que un pequeño aumento en el consumo de omega-3 o de pescado puede ser beneficioso para las poblaciones del estudio", afirma.

La materia blanca es esencial para organizar la comunicación entre las diversas partes de la materia gris del cerebro

Los pescados grasos que se pueden hornear o asar, como el salmón salvaje, la caballa, las sardinas y el atún son algunas de las mejores fuentes de omega-3. El pescado frito no es suficiente porque investigaciones anteriores han demostrado que la fritura daña los ácidos grasos omega-3.

Foto: Foto: iStock.

Según los investigadores, la pérdida de volumen cerebral y de materia blanca ocurre de manera natural a causa del envejecimiento, pero las toxinas ambientales, como las partículas finas de la contaminación, pueden agravar el problema.

"La clave de la contaminación del aire es que las partículas son tan pequeñas que pueden llegar a los pulmones", señala el neurólogo Richard Isaacson, especialista en Alzheimer del Centro Médico Presbiteriano de Nueva York y del Weill Cornell, que no participó en el estudio.

Omega 3. (iStock)

Isaacson sostiene que "no está del todo claro por qué la contaminación del aire impacta específicamente en la función cognitiva", pero estudios anteriores han encontrado que después de entrar a los pulmones, las toxinas de los contaminantes del aire pueden distribuirse por todo el cuerpo a través del torrente sanguíneo.

"Estas partículas tóxicas son tan pequeñas que pueden atravesar la barrera hematoencefálica (que protege el cerebro de las toxinas) y causar una neuroinflamación y un declive cognitivo"", añade el neurólogo.

Proteger la salud cerebral

La materia blanca, que está dentro del cerebro, es esencial para organizar la comunicación entre las diversas partes de la materia gris del cerebro, similar a las líneas telefónicas. Cuando el cerebro experimenta pérdida o inflamación de la materia blanca, esas vías de comunicación se rompen.

Debido a las propiedades antiinflamatorias de los omega-3 y al efecto protector sobre la materia blanca del cerebro, una dieta rica en omega-3 es "sensata para las personas que quieren proteger su salud cerebral con el tiempo", concluye Isaacson.

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