Si eres joven y quieres tratar de esquivar el cáncer de colon, sigue este consejo
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DESDE LA ADOLESCENCIA

Si eres joven y quieres tratar de esquivar el cáncer de colon, sigue este consejo

Por primera vez, un grupo de científicos confirman que los efectos acumulativos del ejercicio físico desde la adolescencia reducen el riesgo de pólipos adenomatosos, los precursores de la enfermedad

Foto: Caminar produce buenos efectos en la salud. (iStock)
Caminar produce buenos efectos en la salud. (iStock)

A estas alturas nadie duda de que la práctica de ejercicio físico regular por parte de la población general de todas las edades debería ser la norma y no la excepción. Motivos para ello sobran y han quedado suficientemente demostrados en la literatura científica. De hecho, ayuda a controlar el peso, previene la diabetes y las enfermedades cardiovasculares, tiene beneficios contra la osteoporosis y la hipertensión, aumenta la energía, mejora el estado de ánimo, reduce la ansiedad y el estrés, eleva la actividad sexual, combate el insomnio, aumenta el tono y la fuerza muscular… y un largo etcétera.

Pero también tiene una gran impacto en el cáncer, una de las enfermedades más temidas, donde sus efectos protectores han quedado contrastados en más de una investigación. La última en este campo llega de la mano de un estudio realizado de forma conjunta entre científicos del Departamento de Medicina Preventiva de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo (FM-USP), en Brasil, y miembros de la Universidad de Harvard, en los Estados Unidos.

Publicada en el 'British Journal of Cancer', establece que los efectos de la práctica de 60 minutos de ejercicio moderado al día, como caminar, desde la adolescencia se acumulan a lo largo de la vida y se asocian con una reducción en el riesgo de padecer pólipos adenomatosos, los precursores del cáncer colorrectal. Solo en nuestro país, se esperan este año 45.000 nuevos casos de esta enfermedad.

"Los pólipos afectan a entre el 15% y el 20% de la población adulta"

Como aclara la Clínica Mayo, “los pólipos son crecimientos anormales de tejido que surgen en la mucosa del intestino grueso (colon) y sobresalen al canal intestinal (luz). Son uno de los problemas más comunes que afectan al colon y al recto y se presentan en entre el 15% y el 20% de la población adulta”.

Aunque hay más de 20 tipos diferentes, un 5% de los que se extraen mediante colonoscopia, la prueba de detección precoz del cáncer de colon, son malignos desde sus inicios, pero el 95% restante puede malignificarse con los años, de ahí la necesidad de extirparlos mediante la mencionada prueba.

Las personas que practican actividad física moderada de forma regular tienen menos riesgo de cáncer. (iStock)
Las personas que practican actividad física moderada de forma regular tienen menos riesgo de cáncer. (iStock)

Según la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO, de sus siglas en inglés), “los estudios han demostrado que las personas que practican actividad física moderada de forma regular tienen entre un 40% a un 50% menos de riesgo de cáncer colon que las que son sedentarias”.

En el caso de cáncer de mama se ha constatado “en estudios a largo plazo que las mujeres que hacen actividad física de moderada a enérgica durante más de 3 horas a la semana tienen entre un 30% y un 40% menos de riesgo de sufrirlo. Esto se aplica a todas, independientemente de sus antecedentes familiares”, recuerda la institución, que insiste en que además “existen trabajos que relacionan la actividad física con reducción de probabilidades de sufrir de cáncer de útero y de pulmón”.

En 13 tipos de cáncer

Precisamente, un estudio publicado en 'JAMA' constató que el ejercicio regular se asoció con un riesgo menor de padecer 13 tipos de cáncer diferentes. El trabajo recopiló datos de 1,44 millones de personas de 19 a 98 años de edad de los Estados Unidos y de Europa, y pudo examinar un amplio rango de cánceres, incluso de malignidades poco comunes. Los participantes tuvieron un seguimiento medio de 11 años, durante los cuales ocurrieron 187.000 nuevos casos de cáncer.

Los investigadores confirmaron que la actividad física, como la evaluaron los mismos participantes en las encuestas, estuvo asociada con menor riesgo de cánceres de colon, de seno y de endometrio. Ellos determinaron también que el ejercicio se relacionó con un riesgo menor de otros 10 cánceres, teniendo las mayores reducciones de riesgo en adenocarcinoma, de esófago, de hígado, gástrico del cardias, cáncer renal y leucemia mieloide. Mielomas y cánceres de cabeza y cuello, de recto y vejiga mostraron también menos probabilidades de ser significativos, pero no tan fuertes. El riesgo se redujo para cáncer de pulmón, pero solo para fumadores actuales y exfumadores.

En la nueva investigación, los autores analizaron los datos de 28. 250 mujeres incluidas en el Estudio de Salud de Enfermeras II (NHS II), que comenzó en 1980, una de las más grandes sobre factores de riesgo para enfermedades crónicas mayores jamás realizada.

La población de la muestra incluía mujeres de 25 a 42 años que trabajaban como enfermeras y residentes médicos en EEUU. Fue uno de una serie de estudios de cohorte prospectivos realizados para examinar la etiología de las enfermedades crónicas y los efectos a largo plazo de la actividad física, la nutrición, las hormonas y el medioambiente, entre otros factores, en la salud y el desarrollo de enfermedades.

El cuestionario de 1997 fue el primero en incluir elementos relacionados con la actividad física, la dieta y la obesidad durante la adolescencia (cuando tenían entre 12 y 22 años de edad), en el que respondieron a preguntas sobre actividad física y deportes. El seguimiento continuó hasta 2011, cuando el cuestionario incluyó más ítems sobre hábitos de estilo de vida entre las edades de 23 y 64 años, un periodo en el cual las enfermeras respondieron el cuestionario cada dos años.

Para participar en el estudio, las enfermeras tenían que haberse sometido al menos a una sigmoidoscopia o colonoscopia, ya que los pólipos y los adenomas son asintomáticos.

El estudio analizó la asociación entre la actividad física durante la adolescencia y el riesgo de pólipos adenomatosos más adelante en la vida y ajustó los factores de riesgo conocidos como el tabaquismo, la dieta, el consumo de alcohol y los antecedentes familiares de cáncer colorrectal.

Los datos

Los resultados del análisis mostraron que la actividad física en la adolescencia (de 12 a 22 años) reduce el riesgo de pólipos adenomatosos en un 7% en comparación con poca o ninguna actividad física (menos de 60 minutos por día). El ejercicio solo en la edad adulta (23-64) disminuye el riesgo en un 9%. Y su práctica tanto en la adolescencia como en la edad adulta acota las probabilidades en un 24%.

"El ejercicio tanto en la adolescencia como en la edad adulta reduce el riesgo de pólipos un 24%"

“Los vínculos entre la actividad física, los adenomas y el cáncer colorrectal se conoce bien, pero este es el primer estudio que demuestra los efectos acumulativos de la actividad física que comienza en la adolescencia sobre su incidencia", ha declarado Leandro Rezende, investigador de FM-USP y uno de los autores del estudio.

Este especialista ha insistido en que la “pequeña diferencia entre el impacto de la actividad física solo en la adolescencia y en la edad adulta refleja las diferentes duraciones de los dos períodos. La reducción es en realidad similar en cada caso".

Los estudios revelan que la actividad física es clave. (iStock)
Los estudios revelan que la actividad física es clave. (iStock)

Efecto acumulativo

Esta tendencia sugiere que “hay un efecto acumulativo de la actividad física a medida que avanza la vida. Ya sea durante la adolescencia o la edad adulta, cuanta más ejercicio tengamos, menor será el riesgo de desarrollar adenomas en la edad adulta".

Sin embargo, el hallazgo que más sorprendió a los investigadores fue que una actividad física adecuada tanto en la adolescencia como en la edad adulta redujo las probabilidades de adenoma avanzado en un 39%. "Este aumento en el nivel de reducción del riesgo se correlacionó con los adenomas vellosos, que son pólipos agresivos con un diámetro de más de 1 cm y son más propensos a evolucionar a cáncer colorrectal", han afirmado los investigadores.

Según los investigadores, la actividad física puede reducir el riesgo de carcinogénesis al disminuir los niveles de grasa corporal, inflamación e insulina.

Para José Eluf Neto, profesor titular de FM-USP y asesor de tesis doctoral de Rezende, los resultados del estudio confirman la importancia de las políticas para fomentar la actividad física como una prioridad de salud pública.

"El cáncer colorrectal es uno de los tipos más comunes, y la ciencia muestra que la actividad física por sí sola es un factor clave para reducir el riesgo de adenoma. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que un adenoma no es cáncer. En otras palabras hemos demostrado que la actividad física ayuda a prevenir que la enfermedad ocurra incluso porque reduce el riesgo de desarrollar un precursor", ha subrayado.

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