El hongo de la micobiota que provoca infecciones en los hospitales españoles
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Estudio brasileño y español

El hongo de la micobiota que provoca infecciones en los hospitales españoles

Las enfermedades nosocomiales son un gran peligro en los hospitales de todo el mundo. No se pueden evitar fácilmente pues los patógenos son introducidos por los propios pacientes. Los hongos son responsable de algunas muy comunes

Foto: Foto: Unsplash/@adhy
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Los momentos en los que estamos más débiles en nuestra vida suelen corresponderse con nuestras estancias en los hospitales. A no ser que sea porque vayamos a tener un hijo o hayamos decidido llevar a cabo una intervención médica estética, ir al médico no suele significar nada bueno, por leve que sea lo que nos pasa. Estos momentos de debilidad son aprovechados por multitud de organismos patógenos para hacerse un hueco en nuestro cuerpo a la fuerza. Estas son las conocidas como infecciones nosocomiales, uno de los mayores riesgos de salud en el ámbito de la medicina moderna.

Ahora, un grupo de investigadores de la Universidad Complutense de Madrid, utilizando la financiación proporcionada por la São Paulo Research Foundation (FAPESP) brasileña, ha llevado a cabo un estudio científico en el que se han analizado 884 muestras de hongos del género Cándida recolectados de 16 hospitales diferentes. Esto es de tremenda importancia, porque el ADN de cada uno de esos grupos de cándida podría indicar la aparición de variedades resistentes a los medicamentos.

"Debemos monitorizar los posibles focos de infección dado que a hora, con tantos pacientes con COVID-19, las UCIS están más llenas"

Los hongos, entre ellos la famosa Cándida (que es la culpable de la candidiasis), son parte de nuestra micobiota. Es importante no confundirla con la microbiota por lo parecido de sus nombres, sino que esta hace referencia al conjunto de hongos que viven (en paz y armonía) en nuestro sistema digestivo y, al igual que las bacterias de la flora intestinal, nos ayudan a realizar determinados procesos químicos que no podemos llevar a cabo por nosotros mismos. Dicho de otro modo: son buenas.

El problema es que en situaciones en las que nuestro cuerpo está especialmente vulnerable, sobre todo nuestro sistema inmunológico, pueden 'moverse' a lugares del cuerpo donde no deberían estar y reproducirse ahí sin control, provocando lo que se conoce como una infección.

La candidemia es la presencia de este hongo en nuestro torrente sanguíneo y es la infección micótica más común en los pacientes hospitalizados. Suele darse en las unidades de cuidados intensivos y en pacientes con sistemas inmunitarios deprimidos como aquellos que han recibido un transplante o los que tienen determinados tipos de cáncer como la leucemia.

Foto: Unsplash/@jmatheu
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"Debemos monitorizar los posibles focos de infección, incluso con más atención que antes, dado que a hora, con tantos pacientes en situación crítica por el COVID-19, las UCIs están más llenas. Muchos de ellos permanecen entre dos y tres semanas en estas áreas del hospital y son sometidos a antibióticos, inmunomoduladores, a procesos médicos invasivos y/o a diálisis", explica Arnaldo Lopes Colombo, uno de los autores principales del estudio.

La mayor parte de los casos de candidemia ocurren cuando el hongo atraviesa la barrera gastrointestinal y entra en nuestro torrente sanguíneo a raíz de una enfermedad grave o la estancia prolongada en el hospital. De todos modos, algunas infecciones son causadas por fallos al seguir el protocolo de los trabajadores sanitarios (como la desinfección de las manos) que atienden a pacientes sometidos a tratamientos médicos invasivos.

"Estos factores permiten una transmisión horizontal de paciente a paciente, lo que explica por qué los núcleos de infección (con el mismo ADN) encontrados en determinados hospitales son más comunes", explica Arnaldo Lopes Colombo.

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En las 844 pruebas realizadas en 16 hospitales diferentes de Brasil, Dinamarca, Italia y España, los investigadores identificaron 723 genotipos diferentes de tres especies: Cándida albicans, Cándida parapsilosis y Cándida tropicalis. Lo curioso es que las muestras que proporcionó el hospital UNIFESP de Sao Paulo, el único de Brasil y de toda Latinoamérica, eran prácticamente idénticas en cantidad a aquellas obtenidas en hospitales de los países europeos, más desarrollados.

A pesar de que todos los hospitales que han participado en el estudio cuentan con programas y protocolos de control de las infecciones nosocomiales que, teóricamente, deberían reducir el número de infecciones horizontales entre sus pacientes, 78 muestras, el 11% del total, eran núcleos de infección (varios pacientes infectados con el mismo 'bicho'). Es por esto que mejorar los protocolos dentro de nuestros hospitales es imperativo, pues se puede desinfectar a la perfección un quirófano o una UCI, pero no debemos olvidar que dentro de nosotros mismos habitan una gran cantidad de microorganismos que, potencialmente, pueden provocar grandes problemas de salud y estos no se pueden matar.

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