Si tienes hígado graso no alcohólico, esto es lo que debes comer
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Si tienes hígado graso no alcohólico, esto es lo que debes comer

Se confirma con un nuevo estudio. A esta enfermedad bautizada como epidemia silente, que afecta a uno de cada tres adultos, de los que el 20% sufre cirrosis, se le puede hacer frente con la dieta: alta en proteínas, baja en carbohidratos y calorías

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Se la ha bautizado como epidemia silente y no es para menos: uno de cada tres adultos la sufren aunque no consuman alcohol. Hablamos de la enfermedad del hígado graso no alcohólico (o NAFLD, por sus siglas en inglés). Llega sin hacer ruido, sin manifestaciones que la delaten y rara vez da la cara, pero en un 20% de los casos la patología se transforma en cirrosis.

La dieta puede jugar un papel fundamental en la enfermedad. Alimente ya adelantó en su día que la Universidad de Texas A&M AgriLife Research (Estados Unidos) había elaborado un nuevo estudio publicado en 'Hepatology' que constataba que un compuesto de los vegetales crucíferos protege de la enfermedad. Se trata del indol, que se encuentra en las bacterias intestinales, pero también en el brócoli, el repollo, la coliflor o las coles de Bruselas.

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Ahora el turno es de científicos del Instituto Alemán de Nutrición Humana Potsdam-Rehbruecke (DIfE), que acaban de encontrar un ‘nuevo ingrediente’ que ayuda a controlar este problema: la dieta alta en proteínas y baja en calorías.

Antecedentes

No es la primera vez que la ciencia atribuye potencial beneficioso a las proteínas contra la patología. Un artículo, publicado por Francesco De Chiara, Javier Ramón Azcón (ambos del Instituto de Barcelona de Ciencias y Tecnologías, BIST) y Cynthia Ureta Checcllo, de la Universidad de Barcelona, documenta: "Una dieta hipoenergética rica en proteínas, especialmente de origen vegetal, con bajo contenido de carbohidratos y azúcar sería una estrategia terapéutica prometedora para revertir el fenotipo NAFLD y reducir la resistencia a la insulina, cuando la función hepática y el catabolismo muscular no están comprometidos".

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Foto: iStock.

Esta enfermedad hepática crónica, la más común en el mundo con consecuencias a veces potencialmente mortales, se caracteriza por una acumulación de grasa en el hígado y a menudo se asocia con obesidad, diabetes tipo 2, presión arterial alta y trastornos de los lípidos. Si no se trata, el hígado graso puede provocar cirrosis con consecuencias potencialmente mortales. Las causas de la enfermedad varían desde un estilo de vida poco saludable, es decir, comer demasiados alimentos con alto contenido de grasas y azúcar y falta de ejercicio, aunque también existen los componentes genéticos.

Sin embargo, como recoge en su último número la revista 'Liver Internacional', una dieta alta en proteínas y baja en calorías puede hacer que la grasa hepática dañina se derrita de manera más eficaz que una alimentación baja en proteínas. El trabajo muestra qué procesos moleculares y fisiológicos están potencialmente involucrados.

Ya en estudios anteriores, los directores de esta nueva publicación, la doctora Olga Ramich y el profesor Andreas Pfeiffer, observaron un efecto positivo de una dieta alta en proteínas sobre el contenido de grasa hepática. "Los nuevos resultados ahora nos brindan una visión más profunda de cómo funciona la dieta alta en proteínas", asevera Ramich.

Mayor eficacia

Para el estudio actual, el equipo investigó cómo el contenido de proteínas de los alimentos influye en la cantidad de grasa hepática en personas obesas con hígado graso no alcohólico. Para ello, los 19 participantes debían seguir una dieta con un contenido alto o bajo de proteínas durante tres semanas. Posteriormente, se realizó una cirugía para tratar la obesidad (cirugía bariátrica) y se recolectaron muestras de hígado.

El análisis de las mismas mostró que una dieta baja en calorías y alta en proteínas redujo la grasa del hígado de manera más efectiva que la baja en calorías y menor en proteínas. De hecho, mientras que el contenido de grasa en el hígado en el grupo de alta proteína disminuyó alrededor del 40%, la cantidad de grasa en las muestras de hígado del grupo bajo en proteínas se mantuvo sin cambios. Los participantes del estudio en ambos grupos perdieron un total de alrededor de cinco kilogramos.

"Si los resultados se siguen confirmando en estudios más amplios, la recomendación de una mayor ingesta de proteínas junto con una dieta saludable baja en grasas como parte de una terapia eficaz para el hígado graso podría llegar a la práctica médica", dijo Andreas Pfeiffer, director del Grupo de Investigación en Nutrición Clínica / DZD del DIfE y de la Clínica de Endocrinología de la Charité - Universitätsmedizin Berlin, Campus Benjamin Franklin.

Mecanismos de absorción de grasas moleculares

Los investigadores asumen que el efecto positivo de la dieta alta en proteínas se debe principalmente al hecho de que se suprime la absorción, el almacenamiento y la síntesis de grasas. Así lo indican los extensos análisis genéticos de las muestras de hígado de los participantes. Según los mismos, numerosos genes que son responsables de la absorción, el almacenamiento y la síntesis de grasa en el hígado fueron menos activos después de la dieta alta en proteínas que después de la dieta baja en proteínas.

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Se debe añadir, además, que el equipo científico también investigó las funciones de las mitocondrias. "La actividad mitocondrial fue muy similar en ambos grupos. Eso nos sorprendió. Originalmente asumimos que la dieta alta en proteínas aumentaría la actividad mitocondrial y contribuiría así a la degradación de la grasa hepática", comentan los investigadores, que se volvieron a sorprender porque los niveles séricos del factor de crecimiento de fibroblastos 21 (FGF21) eran más bajos después de la dieta alta en proteínas, que redujo la grasa del hígado, que después de la dieta baja en proteínas.

"Se sabe que el FGF21 tiene efectos beneficiosos sobre la regulación metabólica. Serán necesarios más estudios para demostrar por qué se redujo dicho factor en la dieta alta en proteínas de acción positiva", agregan. Además, la actividad de la autofagia (un mecanismo natural de regeneración que ocurre en nuestro cuerpo a nivel celular) fue menor en el tejido hepático después de la dieta alta en proteínas en comparación con la dieta baja en proteínas.

"La degradación de lípidos a través de la 'lipofagia', como una forma especial de autofagia, por lo tanto, no parece estar involucrada en la descomposición de la grasa hepática en la dieta alta en proteínas", añaden.

Como siguiente paso, los científicos tienen la intención de hacer un seguimiento de sus hallazgos sobre los mecanismos involucrados y así obtener nuevos conocimientos sobre el modo de acción de las estrategias de intervención dietética específicas.

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