La ciencia constata qué nutrientes sí protegen del cáncer de colon
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La ciencia constata qué nutrientes sí protegen del cáncer de colon

Un gran metaanálisis documenta que el folato, el magnesio y los lácteos pueden ayudar a prevenirlo, mientras que no hay evidencia cierta de que el ajo o las cebollas, el pescado, el té o el café protejan contra la enfermedad

Foto: Foo: Unsplash/@robert_hrovat.
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Está entre los primeros puestos de la ‘deshonrosa’ lista de los cánceres más frecuentes. No en vano se estima que en nuestro país se producen 45.000 nuevos casos cada año. Detectarlo de forma precoz gracias a los chequeos rutinarios es una prioridad, pero evitar su aparición es la regla de oro.

"Analizaron unos 80 artículos de un total de 343 que se incluyeron en el análisis global"

Ahora una nueva investigación documenta que el folato, el magnesio y los productos lácteos pueden ayudar a prevenirlo, mientras que no hay evidencia certera de que el ajo o las cebollas, el pescado, el té o el café protejan contra la enfermedad, según un metaanálisis publicado en la revista 'Gut'.

Folato

No es la primera vez que la ciencia pone su mirada en alguno de estos nutrientes como posibles ‘escudos’ contra la enfermedad tumoral mencionada. Así, Marinos Pericleous, del Hospital Royal Free de Londres (Reino Unido, publicaba en 'Journal of Gastrointestinal Oncology' un estudio de revisión que determinaba: “Existe evidencia sobre los beneficios de la vitamina D y el calcio circulantes, derivados de la dieta y suplementados en el cáncer de colon. También encontramos que las dietas ricas en folato pueden prevenir el carcinoma colorrectal. La evidencia sobre micronutrientes dietéticos como el zinc y el selenio en relación con él no es concluyente".

Magnesio y lácteos

En el caso de este mineral ya un metaanálisis, publicado en 'European Journal of Clinical Nutrition', llevado a cabo por investigadores de la Universidad Soochow (en Suzhou, China), constató que su mayor ingesta parece estar asociada con una modesta reducción del riesgo de la enfermedad.

Foto: Unsplash7@mehrshadr.
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Más fuerte es la asociación entre el consumo diario de leche y la reducción del riesgo de cáncer colorrectal, tal y como han demostrado investigadores españoles, como recoge 'Advances in Nutrition'. La investigación, llevada a cabo por científicos del Ciber de Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CIBEROBN), de la Unidad de Nutrición Humana de la Universitat Rovira i Virgili, demuestra que, en comparación con una ingesta baja, el consumo más elevado de lácteos puede llegar a reducir hasta un 20% las probabilidades de ser víctima de la patología.

Las nuevas evidencias

Los nuevos datos sobre el papel de estos nutrientes han sido revelados por científicos del Instituto Nacional de Salud e Investigación Médica (INSERM) de Francia, liderados por Marc Bardou.

Dado que este tipo de cáncer puede tardar más de 15 años en desarrollarse, los científicos pensaron que es probable que un estilo de vida saludable desempeñe un papel clave para ayudar a detener o parar su progreso por completo, tal y como ellos mismos apuntan.

Por lo tanto, buscaron bases de datos de investigación relevantes para revisiones sistemáticas publicadas y metaanálisis (análisis de datos agrupados) de ensayos clínicos y estudios observacionales que evalúan el impacto de los factores dietéticos y medicinales en el riesgo de la enfermedad oncológica.

Los factores medicinales incluyeron: aspirina, medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE), paracetamol y estatinas. Los factores dietéticos incluyeron: vitaminas o suplementos (magnesio, calcio, ácido fólico, vitamina A, B, C, E, D, β-caroteno y selenio), café, té, pescado y ácidos grasos omega 3, productos lácteos, fibra, frutas y vegetales, carne y alcohol.

Foto: Foto: iStock.

Incluyeron estudios relevantes publicados en francés o inglés realizados entre septiembre de 1980 y junio de 2019, pero excluyeron aquellos que involucraban a personas con alto riesgo de desarrollar la enfermedad. Unos 80 artículos de un total de 343 se incluyeron en el análisis global (general) de datos agrupados.

Los resultados a favor

  • Aspirina (antiinflamatorio no esteroideo, AINE). Probablemente protege contra el cáncer colorrectal reduciendo el riesgo entre un 14% y un 29% en dosis tan bajas como 75 mg/día, con un efecto dosis-respuesta informado de hasta 325 mg/día. El uso de AINE durante 5 años se asoció con una caída significativa (26% a 43%) en la incidencia del mismo.
  • Magnesio. La ingesta de al menos 255 mg/día se relacionó con un riesgo 23% menor en comparación con el consumo más bajo
  • Ácido fólico. El consumo elevado se asoció con un riesgo 12-15% menor, aunque no fue posible establecer un umbral de dosis de los datos disponibles.
  • Lácteos. De manera similar, comer productos lácteos se ligó con un riesgo menor de la enfermedad (de un 13% a un 19% menos). “Pero la pequeña cantidad de metaanálisis disponibles y los muchos resultados de investigación diferentes y la variedad de productos lácteos incluidos nos impiden sacar conclusiones firmes sobre las cantidades necesarias para evitar la enfermedad”, advierten los investigadores.
  • Fibra. Se relacionó con un riesgo de entre 22% y 43% menor, mientras que la ingesta de frutas/verduras se asoció con un 52% menos de probabilidades, con un beneficio adicional por cada aumento adicional de 100 g/día en la ingesta.
  • Soja. Se asoció una caída modesta, pero significativa (8-15%) en el riesgo.
  • Vitaminas. Por el contrario, no hubo evidencia de que las vitaminas E, C o los multivitamínicos fueran protectores. De manera similar, no existió para el β-caroteno o el selenio.

Asimismo, los datos fueron débiles o equívocos sobre el impacto del , ajo o cebollas, vitamina D sola o combinada con calcio, café y cafeína, pescado y omega 3, e inconsistente con el efecto protector de la vitamina A y las vitaminas B.

En contra

En la otra cara de la moneda, los ‘precursores’ de la enfermedad, según la mayoría de los metaanálisis de estudios observacionales, fueron:

Foto: Unsplash/@kcy1019.
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  • Carne roja y procesada. Aumento del riesgo de entre el 12% y el 21%. Los estudios de dosis-efecto informaron de un incremento del riesgo del 10-30% por cada 100 g/día adicionales de carne roja ingerida.
  • Alcohol. Se asoció con un riesgo significativamente mayor. Cuanto más alta es su ingesta, más aumentan las posibilidades de sucumbir a la enfermedad. Esto fue evidente incluso en el nivel más bajo de consumo estudiado: 1-2 bebidas/día.

Sugieren los científicos que sus hallazgos podrían ayudar a los médicos a aconsejar a los pacientes sobre la mejor dieta a seguir para reducir el riesgo de la patología y orientar para la realización de futuras investigaciones en este campo.

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