La falta de vitamina D te hace más bajo y con más grasa corporal
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La falta de vitamina D te hace más bajo y con más grasa corporal

Implicada en la inmunidad, el envejecimiento y la salud ósea, ahora se conoce que afecta también durante el desarrollo desde la infancia con unas consecuencias que pueden acompañarnos toda la vida

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La falta de vitamina D te hace más bajo y con más grasa corporal

Es la niña bonita de la investigación. "No pasa ni un mes sin que la ciencia informe de una nueva función de esta casi hormona", dijo en su blog en Alimente el Dr. Ángel Durántez, en la entrada 'La vitamina maravilla, también antienvejecimiento'.

Y tanto que no pasa ni un mes: el 17 de septiembre, 'PLOS One' publicó un trabajo de la Universidad de Boston que apuntaba al déficit de 25 hidroxivitamina D (la forma que se mide para saber la cantidad de vitamina D que hay en el organismo) y un mayor riesgo de infectarse por SARS-CoV-2, y una semana después, en la misma revista otros investigadores revelaban la cifra mínima de vitamina D necesaria para reducir la gravedad y la mortalidad de los pacientes con covid-19.

En las fases tempranas del desarrollo, una dieta sin vitamina D causa un retraso del crecimiento del 50% y aumento de las células grasas

Lo último ha llegado de la Universidad Estatal de Carolina del Norte a través de 'Scientific Reports' y se trata de la relación entre los niveles de vitamina D y la obesidad. El equipo de investigación, dirigido por Seth Kullman, profesor de Ciencias Biológicas en esta universidad, ha descubierto que la deficiencia de vitamina D durante el desarrollo temprano puede alterar el equilibrio metabólico entre el crecimiento y la acumulación de grasa, un desequilibrio que se manifiesta en forma de un crecimiento retardado y más acúmulo de grasa.

Lípidos, colesterol y riesgo cardiometabólico

El hallazgo se ha producido en un modelo de pez cebra (un animal muy utilizado en la investigación básica sobre la regeneración de tejidos, como el cardiaco o la piel), en un trabajo que comprobó el efecto de tres tipos de dietas: sin vitamina D (o vitamina D nula), enriquecida con vitamina D y control. Cada régimen dietético se mantuvo durante cuatro meses, después de los cuales los investigadores observaron su crecimiento, densidad ósea, triglicéridos, lípidos, colesterol y niveles de vitamina D. También examinaron las vías metabólicas clave asociadas con la producción, el almacenamiento y la movilización de grasas y la promoción del crecimiento.

Foto: Unsplash/@davidclode.
Foto: Unsplash/@davidclode.

Los peces del grupo deficiente en vitamina D eran un 50% más pequeños que los de los otros dos grupos, pero contaban significativamente con más reservas de grasa (las células de grasa eran más grandes y más numerosas). Además, relata Kullman, “tenían niveles más altos de triglicéridos y colesterol, que son características del desequilibrio metabólico que puede conducir a una enfermedad cardiometabólica".

Este hecho, unido al retraso en el crecimiento, "indica que la vitamina D juega un papel importante en la capacidad de canalizar la energía hacia el crecimiento en lugar de hacia el almacenamiento de grasa".

Después de esta comprobación, los peces deficitarios en vitamina D recibieron durante 6 meses una dieta enriquecida en esta vitamina para ver si los resultados podían revertirse. El resultado es que los peces crecieron y comenzaron a utilizar las reservas de grasa, pero nunca alcanzaron el tamaño de los peces que siguieron otras dietas y siempre tuvieron depósitos de grasa residual.

El director de la investigación sostiene que está demostrado cómo la carencia de vitamina D altera el equilibrio entre el crecimiento y la acumulación de grasa. “De alguna manera, la energía que debería destinarse al crecimiento se está desviando hacia la creación de grasas y lípidos, y esta situación no puede revertirse fácilmente".

Atención en las embarazadas

El trabajo de la Universidad de Carolina tiene una aplicación clínica importante: cuidar los niveles de vitamina D en las mujeres embarazadas para evitar que sus niños nazcan con defectos de crecimiento y propensos a la obesidad. De hecho, esta cuestión es el objetivo de una próxima investigación del grupo de Seth Kullman.

Foto: Unsplash/@huchenme.
Foto: Unsplash/@huchenme.

La relación entre la obesidad y la vitamina D no es nueva, por lo que, a la inversa, mantener unas buenas cifras puede ser un aliado en la pérdida de peso. Así quedó de manifiesto en un trabajo del 'Bristish Journal of Nutrition' .

Ante tal cúmulo de evidencia científica relativa a los múltiples efectos que tiene la falta de vitamina D en el organismo, y teniendo en cuenta que es una situación muy habitual en la población española (afecta a más del 80% de los mayores de 65 años), algunas de las formas más eficaces de obtenerla son:

  • La exposición a los rayos del sol (sin utilizar protectores solares) es la mejor receta, pero también exige el aporte dietético. Existen dos formas diferentes de vitamina D dietética:
  • Vitamina D2 (ergocalciferol). Se encuentra en algunas plantas (aguacates), hongos y levaduras.
  • Vitamina D3 (colecalciferol). La contienen algunos alimentos de origen animal, como los pescados grasos y la yema de huevo. Es el doble de eficaz que la D2 para aumentar los niveles sanguíneos de vitamina D.

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