Covid-19: los retrasos que provoca están aumentando la mortalidad del cáncer
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Covid-19: los retrasos que provoca están aumentando la mortalidad del cáncer

Un grupo de investigadores italianos, basándose en datos del sistema de salud del país transalpino, han determinado que la mortalidad por cáncer colorrectal está aumentando alrededor del 11,9% por culpa del coronavirus

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Ojalá el covid-19 fuera una simple gripe. Eso no significa que no sea peligrosa (se calcula que la gripe estacional tiene una tasa de mortalidad aproximada del 2%, con los ancianos y los inmunodeprimidos como principales grupos de riesgo). Pero somos capaces de vivir con ella; está integrada en nuestra sociedad. Dicho de otro modo: forma parte de esa perdida normalidad. Los colegios abren aunque haya infectados; si en el trabajo hay alguien que haya sido contagiado, se queda en casa mientras se encuentre mal y se acabó. Además, poseemos ciertas herramientas como las vacunas (aunque su efectividad se haya puesto en entredicho dada la amplia variedad de cepas de la enfermedad y que solo se administra la solución a la más común), que pueden ayudar a los que mayor riesgo tienen.

Pero de diciembre a marzo de este año todo cambió. La enfermedad de la que todo el mundo habla ahora empezó como un ligero rumor, y ninguno nos imaginábamos que pudiera convertirse en lo que es ahora (y en lo que puede ser en un futuro próximo). Su impacto está siendo mayúsculo y ha puesto en un serio aprieto a nuestro querido sistema de salud. Todo sea dicho: no somos solo nosotros los afectados. Aunque es cierto que el avance de la segunda ola en España ha sido bastante más brusco y pronunciado que entre nuestros vecinos, todos hemos sufrido más o menos los mismos males.

"Las autoridades deben actuar y reorganizarse para afrontar el covid-19, pero sin comprometer el diagnóstico de otras enfermedades"

Y por si los problemas fueran pocos, ahora hay uno nuevo: no es solo que el coronavirus mate, sino que los recursos que chupa de los sistemas de salud pública también aumentan la mortalidad de otras enfermedades, entre ellas el cáncer de colon. Según la Sociedad Española de Oncología Médica, el cáncer colorrectal es el tercero más frecuentemente diagnosticado en el mundo (1.849.518 casos en 2018, un 10,2% del total de cánceres), por detrás del de pulmón y el de mama. En España, la SEOM estima que en el año 2020 se diagnosticarán, en total, 44.231 nuevos casos de cáncer colorrectal. Por otro lado, se trata de una de las variedades de este tipo de enfermedad más mortales, con 880.792 fallecidos en 2018 en el mundo, y en España se calcula que murieron 11.265 personas en ese mismo año, lo que la coloca como la segunda variedad (después del de pulmón) de cáncer con mayor mortalidad.

Ahora, un grupo de investigadores de la Universidad de Bolonia, liderados por el profesor Luigi Ricciardiello, que también es miembro de la United European Gastroenterology, una organización sin ánimo de lucro dedicada a combinar los esfuerzos de todos los profesionales europeos de la salud gastrointestinal y que ha participado activamente, han llevado a cabo un estudio en el que se analiza cómo el estrés de los sistemas de salud pública producidos por el covid-19, en especial la reducción de la cantidad de pruebas que se pueden llevar a cabo, ha producido un aumento enorme de la mortalidad por cáncer colorrectal.

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Para llevar a cabo el trabajo científico, los investigadores crearon un modelo diseñado para prever la repercusión que tiene el retraso de las pruebas diagnósticas en el desarrollo (y la posterior mortalidad) del cáncer de colon basándose en datos proporcionados por el sistema de salud público italiano. Principalmente, aclaran los investigadores, el mayor retraso se ha notado (y técnicamente lo sigue haciendo) en las colonoscopias, cuyo ritmo se ha reducido considerablemente.

Los resultados son preocupantes. Según el modelo diseñado por los investigadores, se calcula que el impacto del retraso en las pruebas para el cáncer de colon se traduce, en el caso de aquellos retrasos de entre 7 y 12 meses, en un 3% de aumento de la tasa de mortalidad, y para aquellos de más de 12 meses, en un 7%. No solo eso, según detallan en su estudio los investigadores, basándonos en la tasa de supervivencia a los 5 años de cánceres colorrectales que se encuentren en los estadios III o IV, los resultados muestran un aumento de la tasa de mortalidad del 11,9% comparando los retrasos comprendidos entre los 0-3 meses y aquellos que lleguen al año.

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El autor principal del estudio, Luigi Ricciardiello, comenta: "A lo largo y ancho del mundo los sistemas de salud de los diferentes países se están encontrando con serios problemas a la hora de enfrentarse al covid-19 y es imperativo que se les dé apoyo tanto al público general como a los pacientes durante esta crisis, incluidos aquellos que sufran enfermedades de alto impacto como el cáncer colorrectal. Es esencial que las autoridades actúen de forma urgente y reorganicen sus protocolos y medidas para afrontar el covid-19, pero sin comprometer el diagnóstico de otras enfermedades como las mencionadas en este estudio". Lo que dice el profesor tiene mucho sentido, dado que el cáncer colorrectal es una enfermedad muy agresiva cuyo pronóstico depende sobremanera de pillarlo a tiempo. "El diagnóstico en los estadios iniciales de esta enfermedad es crucial (dado que facilita mucho el tratamiento y mejora mucho los posibles resultados para el paciente)".

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