Desafíos e incertidumbres de la cirugía en la segunda ola de covid-19
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Desafíos e incertidumbres de la cirugía en la segunda ola de covid-19

La atención a los pacientes de SARS-CoV-2 ha paralizado toda la actividad asistencial, incluidas operaciones no urgentes, con las consecuencias que acarrea

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Foto: Unsplash/@tetrakiss.

La pandemia de covid-19 está teniendo importantes repercusiones en la actividad quirúrgica que se lleva a cabo en los diferentes servicios de cirugía de nuestro país. La permanente presión asistencial que supone la atención de los pacientes COVID-19 durante esta 'segunda ola' está induciendo una cierta 'parálisis' o 'hibernación' de los procedimientos quirúrgicos habituales.

Asistimos a la cancelación o demora de las cirugías no urgentes, poniendo en peligro la supervivencia de pacientes que necesitan una operación

Hay pacientes oncológicos o con otras patologías no tumorales que amenazan seriamente la salud (obesidad, enfermedad inflamatoria intestinal, etc), que si no se operan pronto pueden tener graves consecuencias. Los gerentes hospitalarios hacen lo que pueden; siguen los modelos de predicción para no colapsar el hospital, dejando camas, respiradores, quirófanos y salas de reanimación libres por el aumento de casos positivos de SARS-CoV-2, aunque parece que la gravedad y mortalidad es algo inferior que en marzo. Sin embargo, la realidad es que muchos pacientes en lista de espera quirúrgica siguen sin poder operarse, y esto es muy grave: aumentan las complicaciones, empeora el pronóstico y disminuye la supervivencia de los pacientes que precisan un tratamiento quirúrgico.

Participación en la toma de decisiones

Tanto las sociedades científicas como las comisiones nacionales de las especialidades quirúrgicas tienen la obligación ética, moral y profesional de estar mucho más presentes en las instancias institucionales que toman las decisiones a nivel local, regional, nacional y de la Unión Europea. Estas organizaciones están tratando de implementar todas las medidas a su alcance para poder revertir esta situación.

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Dr. Antonio Torres.

Desde esta tribuna quisiera expresar la perentoria necesidad que tenemos los cirujanos de hacernos oír ante la precaria situación en la que estamos trabajando actualmente en España debido la pandemia, quedando prácticamente supeditada toda nuestra labor a la atención de pacientes con covid-19, a la resolución de urgencias quirúrgicas y a la práctica de consultas telemáticas. Estamos asistiendo a la cancelación o demora de las cirugías electivas (no urgentes) de toda índole, poniendo en peligro la supervivencia de pacientes que requieren de una intervención quirúrgica; los pacientes no COVID-19 también deben ser atendidos con la prioridad y celeridad que su enfermedad requiere.

La Asociación Española de Cirujanos (AEC), que en la actualidad se encuentra inmersa en un proceso electoral que concluirá el 14 de noviembre para elegir a los próximos responsables de liderar esta sociedad científica, debería incrementar su presencia e influencia ante las diferentes autoridades autonómicas y estatales, aportando consejos y recomendaciones para racionalizar y optimizar la actividad quirúrgica en los diferentes centros sanitarios (tanto públicos como privados). La candidatura que lidero propone incrementar la presencia de la AEC a nivel institucional, dando un nuevo impulso para superar las barreras identificadas en la puesta en práctica de estas medidas.

Entrenamiento necesario

Otro importante foco de incertidumbre muy relevante es la repercusión que esta pandemia está teniendo en la formación práctica de los estudiantes de Medicina y de los residentes de Cirugía General y del Aparato Digestivo. Esta situación, consecuencia de la limitación de actividad quirúrgica hospitalaria, amenaza su entrenamiento para convertirse en futuros médicos generales. Los estudiantes de cursos avanzados tendrán que empezar a atender a los pacientes covid y no-covid a partir del próximo mes de junio de 2021, y los residentes se convertirán próximamente en cirujanos que deberían haber adquirido las habilidades imprescindibles una vez finalizado sus periodos de residencia.

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Foto: Unsplash/@olga_kononenko.

Ante esta situación, la AEC debería hacerse oír e incrementar su presencia ante la sociedad civil, llamando la atención sobre la gravedad de este asunto y, al menos, intentar que se implementen medidas que puedan, cuando menos, paliar el actual deterioro formativo de estos colectivos. En nuestra candidatura planteamos la puesta en marcha de algunas medidas. Por ejemplo, en lo que respecta a los estudiantes de Medicina, habría que arbitrar medidas extraordinarias de gestión de recursos materiales y humanos en las facultades de Medicina y en los hospitales universitarios que posibiliten la entrada de los estudiantes en los hospitales de forma ordenada y segura; y, en lo que respecta a los residentes de especialidades quirúrgicas, se deberían establecer medidas que mejoren la situación, como el incremento de la actividad quirúrgica sin ingreso o la ampliación de forma excepcional de sus periodos de residencia.

Nuestro país se encuentra ante una situación realmente compleja que requiere de todo nuestro esfuerzo para conseguir superar los obstáculos que nos impone la pandemia. La Asociación Española de Cirujanos debe participar activamente en las estrategias asistenciales, docentes e investigadoras que puedan contribuir a superar la actual situación.

Profesor Antonio J. Torres. Candidato a la presidencia de la Asociación Española de Cirujanos (AEC). Catedrático de Cirugía de la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Vicepresidente de la Comisión Nacional de la Especialidad de Cirugía General y del Aparato Digestivo

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