Los pacientes con enfermedades inflamatorias intestinales viven menos
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el problema sigue ahí

Los pacientes con enfermedades inflamatorias intestinales viven menos

Cada día hay más gente con esta patología y las noticias no son buenas: en el caso de las mujeres, aunque no se trate de una afección mortal, el dolor que produce puede provocar una reducción de 12 años en la esperanza de vida

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Los pacientes con enfermedades inflamatorias intestinales viven menos

Según datos de MSD, se calcula que en España por cada 100.000 habitantes hay 300 que padecen una enfermedad inflamatoria intestinal (IBD, por sus siglas en inglés). De hecho, de ellas, la más común es la enfermedad de Crohn, que ya alcanza en nuestro país la tasa de 116,5 casos por cada 100.000 habitantes. Estos números son muy altos y además nos enfrentamos a otro problema: no paran de subir.

Por suerte para nosotros, en los últimos años se ha avanzado mucho en la lucha contra ellas. Gran parte de quienes tienen la desgracia de padecerlas, dependiendo, por supuesto, de la severidad de los casos, pueden tener un estilo de vida casi normal. Pero en un estudio que acaba de publicar la 'Canadian Medical Association Journal' (CMAJ), las personas que las sufren, aunque han visto su esperanza de vida aumentar en las últimas décadas, siguen viviendo, de media, muchos años menos, a pesar de que sus enfermedades no son mortales.

¿Qué son las enfermedades inflamatorias intestinales?

Se trata de una serie de patologías mediadas por el sistema inmune, aunque su causa exacta está todavía por determinar, se cree que un factor fundamental es la presencia de bacterias (no necesariamente patógenas) en el intestino y una respuesta de nuestras defensas mal dirigida que acaba dañando el órgano. Las más comunes son la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa. La otra enfermedad inflamatoria más común es el intestino irritable, que es menos severa y peligrosa, pero también puede comprometer en gran medida la calidad de vida de las personas que la padecen.

Los síntomas más comunes de este tipo de afecciones son:

  • Diarrea
  • Fiebre y fatiga
  • Dolor y cólicos abdominales
  • Sangre en las heces
  • Disminución del apetito
  • Adelgazamiento no intencional

Si nuestro gastroenterólogo sospecha que nuestros síntomas indican la presencia de alguna de estas enfermedades, puede encargar una batería de pruebas entre las que se encuentra el diagnóstico por imagen (como resonancias magnéticas o tomografías computerizadas), endoscopias o análisis de sangre y heces para confirmar la patología. En el caso de que se determine la presencia de la enfermedad, los tratamientos más comunes incluyen los antibióticos, los medicamentos antiinflamatorios, los inhibidores del sistema inmune, cambios en la dieta y, en casos extremos, la cirugía para eliminar el tejido excesivamente dañado.

La gran incógnita: la esperanza de vida

Exceptuando los casos extraordinariamente graves, las enfermedades inflamatorias intestinales bien diagnosticadas y tratadas no suponen un serio riesgo para la vida de aquellos que las padecen. De hecho, en la mayor parte de los casos, los pacientes pueden llevar un estilo de vida relativamente normal. Pero no es oro todo lo que reluce: como mencionábamos más arriba, el estudio publicado en 'CMAJ' proporciona datos muy preocupantes. Según explica el doctor Eric Benchimol, "la buena noticia es que la esperanza de vida de las personas con IBD ha aumentado, pero todavía existe una gran diferencia entre ellos y aquellos que no padecen la enfermedad. La gente con IBD sufre mucho dolor, lo que puede afectar negativamente a su rutina diaria y contribuir a unos hábitos que reduzcan su esperanza de vida".

Foto: iStock.
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El estudio analizó los datos de 32.818 personas con IBD en 1996, a las que se añadieron 83.672 en 2011, y los comparó con 163.284 pacientes que no padecían la enfermedad. En el caso de las mujeres, la esperanza de vida del grupo de 2011 aumentó una media de 3 años en este periodo, y en el caso de los hombres, aumentó desde los 72,2 años de edad hasta los 75,5.

Pero no todo son buenas noticias. La gente con IBD tiene, de forma sistemática, una esperanza de vida mucho menor que aquellos que no padecen la enfermedad. De media, si sufrimos esta patología, podemos esperar vivir entre 6,6 y 8,1 años menos que las personas que estén sanas. De hecho, los investigadores se preguntaron cómo serían los datos si se comparase a personas que compartiesen estilo de vida entre sí. En el caso de los hombres se redujo la diferencia de años, pero en el de las mujeres, las que padecían la enfermedad vivían, de media, entre 9,5 y 13,5 años menos que las que estaban sanas.

Llegados a este punto, es absolutamente necesario plantearnos cómo poner remedio a esta terrible situación. Como señala la autora principal del estudio, la doctora Ellen Kuenzig, "dado el aumento de la prevalencia de las IBD y la frecuencia e intensidad del dolor de aquellos que la padecen, necesitamos desarrollar nuevas y mejores estrategias para la gestión del dolor". Dejar de sufrir, al menos en este caso, es lo que más alarga la vida.

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